Juan Carlos Veiga: “es una lástima para el progreso del cine local esta pandemia”

El director de la Escuela de Cine de la UNT hace un balance de un año con dificultades en el día nacional de este arte.

USINA DE CINEASTAS. Juan Carlos Veiga reconoce problemas para hacer las prácticas en la Escuela de la UNT. USINA DE CINEASTAS. Juan Carlos Veiga reconoce problemas para hacer las prácticas en la Escuela de la UNT.

“La Revolución de Mayo” es considerada la primera película argumental argentina; fue estrenada el 23 de mayo de 1909 en el hoy desaparecido teatro Ateneo de la Capital Federal y en su homenaje se instituyó esta fecha como el Día del Cine Nacional.

Como tantas otras cosas en el país, el filme tiene sus particularidades: lo dirigió el italiano Mario Gallo (ya había rodado algunos cortos previos en Buenos Aires), lo protagonizó el uruguayo Eliseo Gutiérrez y entre los cabildantes del levantamiento patrio aparece José de San Martín, aparte de otras inexactitudes históricas. Con la teatralidad propia del cine mudo y telones pintados de fondo, sus casi cinco minutos sirvieron para inaugurar una industria que hoy sufre los avatares de la pandemia.

Los vientos de reactivación de las filmaciones volvieron a apaciguarse con el nuevo decreto de confinamiento. Pero los proyectos siguen en marcha, potenciados por una usina tucumana de la cual surgen especialistas en todos los rubros que apuntalan la creación local y regional.

La Escuela de Cine de la UNT vive en primera fila los problemas surgidos de las restricciones por el coronavirus. “Las clases se están desarrollando de manera virtual en su mayoría. Se pudieron realizar algunas de forma presencial, así como algunos exámenes, pero en la mayoría es muy difícil cumplir con los protocolos. Afortunadamente, dentro de lo mucho que todo esto perjudica a los estudiantes, tenemos un cuerpo docente que está afrontando la virtualidad con mucha responsabilidad, multiplicaron sus recursos y han puesto mucha creatividad y dedicación para darle continuidad por más de un año al cumplimiento de sus asignaturas. También destaco el gran esfuerzo de los alumnos. Sin embargo hay situaciones de falta de conectividad, recurso, saturación mental por las horas frente a una pantalla que afectan al estudio”, afirma el director de la carrera, Juan Carlos Veiga.

- ¿Qué es lo más afectado en este momento?

- Una pata fundamental de los contenidos educativos son las prácticas, fundamentalmente el proceso de rodaje, en lo cual estamos muy limitados y es lo más difícil de resolver. Lo que ocurre en la Escuela es lo mismo que pasa en otras unidades académicas de la UNT. Por momentos se trabajó con más o menos gente, a veces con guardias mínimas y personal esencial y en otros con la totalidad del personal en turnos intercalados. En cuestiones administrativas, a la Escuela le sirvió para sistematizar muchos trámites. Incluso se implementaron mecanismos que seguirán después de la pandemia, porque dieron muy buenos resultados. Avanzamos con la informatización de muchos trámites que se realizaron de manera virtual, como defensas de tesis, actos de graduación, reuniones del consejo asesor, llamados a concursos docentes y hasta entregas de títulos.

- ¿Cómo estás viendo la profesión en este momento?

- Sin duda se está viviendo una situación muy desfavorable por el contexto. El cine es una actividad que requiere de mucha planificación y organización previa para cualquier tipo producción y hoy todo es imprevisible. Obviamente hay distintas etapas y roles profesionales dentro de nuestra disciplina a los que no los afecta directamente, ya que podées trabajar en el desarrollo inicial de proyectos, en guiones o en postproducción; pero se está haciendo tan larga la situación que termina también afectando a toda la industria audiovisual. Es una pena, porque en nuestra provincia se estaban desarrollando cosas muy interesantes y había una proyección profesional que crecía día a día .

- El cine es una actividad colectiva en momentos en que las reuniones están prohibidas...

- Un rodaje requiere de mucha planificación previa, muchas veces con mucha gente y proximidad física. Pueden ser varias horas de compartir un lugar cerrado y un sinfín de situaciones complicadas para los protocolos que se deben tomar. Además no solo participan los roles técnicos sino también proveedores externos, actores, cátering, etcétera, cuyas actividades no están funcionando con normalidad.

- ¿Cómo analizás la evolución del cine tucumano en el último tiempo?

- Es una lástima para el progreso del cine tucumano toda esta pandemia, porque más allá de las obvias razones humanas y de salud, es pandemia detuvo o ralentizó una evolución muy prometedora que venía teniendo la industria audiovisual. Se había avanzado muchísimo con la puesta en marcha de la Ley audiovisual; hay una asociación y una cámara de la industria que se están consolidado en esta disciplina y que, con la evolución de nuestra Escuela de Cine como epicentro del sector y con el Ente de Cultura y organismos del Gobierno, se venía traccionando en un avance conjunto. Eso se ve en la pantallas, en los festivales, en las muestras, en todas las distintas plataformas digitales que últimamente sumaban productos tucumanos. Se estaba trabajando en que ese nivel y esa cantidad de producción tenga una cadencia sostenida en el tiempo y en la calidad final de los productos. Ojalá toda esta situación vuelva pronto a la normalidad y sepamos reactivar con la misma dinámica nuestra industria. Creo que se venían fijando bases sólidas y mecanismos de trabajo, de gestión, educativos e institucionales que harán que cuando todo esto termine, rápidamente podamos volver a retomar ese impulso decidido en la actividad.

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