Defensa frente a la covid: anticuerpos, parte de la respuesta inmune - LA GACETA Tucumán

Defensa frente a la covid: anticuerpos, parte de la respuesta inmune

Ni haber cursado la infección ni estar vacunados impide el contagio. Ventilación, barbijo y distancia siguen siendo claves.

10 May 2021 Por Claudia Nicolini
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DEFINICIÓN. Cuando el cuerpo detecta una presencia extraña, reacciona defensivamente. Esta reacción se llama respuesta inmune”.

No. No podemos dejar de usar barbijo. Tampoco podemos andar amontonados, ni a los abrazos. No. Porque todavía falta mucho para que la tan añorada inmunidad de rebaño sea alcanzada. “No se sabe por cuánto tiempo seremos resistentes a la infección; y seguirá siendo incierto durante varios años después de la aplicación de las vacunas, hasta que se realicen ensayos y seguimientos con un gran número de personas vacunadas a lo largo de años”, resaltó a LA GACETA Juan Carlos Valdez, profesor de Inmunología de las Facultades de Medicina y Bioquímica de la UNT.

Y hay otro motivo: “lo que se estudió en vacunas tiene que ver con su eficacia para que no se genere enfermedad grave o mortalidad”, resaltó Miguel Pedrola, infectólogo, ex director de la Facultad de Medicina de la Universidad Abierta Interamericana y director científico para América Latina y Caribe de Aids Helthcare Foundation. “Y hay reportes de hasta tres reinfecciones con SARS-Cov-2”, advirtió Guadalupe Vizoso Pinto, especialista en virología del Laboratorio de Biología de las Infecciones (Insibio), dependiente de la Facultad de Medicina de la UNT y del Conicet. “La vacuna reduce la gravedad del cuadro, pero no protege 100% de infección”, insistió.

No es la primera vez que esto se aclara, pero, a juzgar por el comportamiento de la gente y la creciente curva de contagios en el país (el jueves Argentina quedó cuarta en cantidad de muertos a nivel mundial) no parece ser entendido, así que vamos a intentar ir por partes

Lo que se logró

Pese a las dificultades planetarias, Argentina figura entre los 50 países con mayor proporción de su población vacunada; y ocupa el tercer lugar en la región: más de 2,8 millones de personas recibieron la primera dosis.

Cuando el Ministerio de Salud diseñó el plan estratégico en diciembre de 2020, y todavía no se sabía que varios laboratorios no cumplirían con las entregas, la población objetivo rondaba los 23 millones de personas (hay muchas para las cuales la vacunación aún está contraindicada, como los menores de 18).

Con estos datos como base, se puede decir que -a pesar de las dificultades- se cumplió más del 10% de lo previsto. La información está (literalmente) chequeada: para evitar suspicacias no sólo se citan sitios oficiales; también Chequeado.com.

Por otro lado, más de 2,7 millones de personas cursaron la infección y se recuperaron. Aunque es posible que algunas de ellas coincidan, lentamente la población argentina va construyendo algún tipo de defensa contra el SARS-Cov-2. Pero, claro, hay peros: lo bueno que se logró no es suficiente. Y muchos tucumanos parecen haber “bajado la guardia”. ¿Por qué está costando tanto entenderlo? Porque el tema es complejo, así que preguntamos a los que saben.

Qué es la inmunidad

“Cuando el cuerpo detecta una presencia extraña, reacciona defensivamente -explicó Vizoso Pinto-. Esta reacción se llama respuesta inmune”.

“Todos nacemos con inmunidad innata, o inespecífica; un sistema de defensa que protege de todos los antígenos, es decir, moléculas que el sistema detecta como ‘extrañas’ -agregó por su parte Valdez-. Actúan células y moléculas (interferón tipo I, células fagocíticas, linfocitos asesinos naturales) que reconocen patrones amplios de constituyentes de microorganismos, y se inducen o se activan rápidamente”. “Actúan en estado antivírico; -añadió-; pero si el virus supera esta barrera, para erradicar la infección se precisa una respuesta más sofisticada, hecha a medida del microorganismo; y desarrollar esa respuesta lleva tiempo”.

No sólo anticuerpos

“En este segundo nivel, conocido como respuesta específica o adaptativa, se forman anticuerpos y otras células que reconocerán cada parte de los elementos del microorganismo”, agregó Valdez, y el mecanismo es este: primero, unas células llamadas “presentadoras de antígeno” toman el patógeno, lo cortan en sus constituyentes y unen cada uno de estos a una molécula del sistema de defensa. “La células exponen esa molécula en su superficie y migran hacia los ganglios linfáticos, donde se encontrará con millones de linfocitos B y T”, añadió el inmunólogo.

Los linfocitos son un tipo de glóbulo blanco, y como tales, se originan a partir de una célula madre en la médula ósea. Pero los T no se quedan allí: migran al timo para madurar (de ahí su nombre). La diferencia es fundamental.

“Los linfocitos B tienen un receptor que reconoce una partecita del virus. El mensaje de las células frente al patógeno es ‘mirá lo que encontré; hay una infección’. Entonces, esa célula B se multiplica, se convierte en célula B plasmática y genera los anticuerpos neutralizantes”, explicó Vizoso Pinto. Y esto es clave: “son los únicos anticuerpos que están dirigidos al receptor del virus que reconoce la manera de ingresar a la célula que va a infectar”. agregó.

“Los linfocitos T, por su parte, son capaces de reconocer los antígenos adheridos a la superficie de otras células. Y los llamados citotóxicos son capaces de destruir esas células infectadas”, resaltó Pedrola y agregó: “estos son los responsables de lo que se llama respuesta inmune ‘mediada por células’”.

En definitiva: no todos los anticuerpos son igual de importantes para impedir la infección, ni todas nuestras defensas dependen de los anticuerpos (ver “Los neutralizantes”), ni todos los anticuerpos son igual de importantes.

Pruebas: ¿cuándo no sirven los tests?

La presencia del SARS-Cov-2 en el cuerpo genera anticuerpos; a veces muchos, y otras no tanto. Los test disponibles permiten  saber si se estuvo en contacto con el virus, pero no para medir inmunidad. “Miden anticuerpos IgM e IgG. Los IgM son los primeros que aparecen durante la infección”, explica la viróloga Guadalupe Vizoso Pinto. Luego , los IgG, que duran, en muchas infecciones, de por vida, pero no sabemos cómo se comportarán en el largo plazo en la covid-19. “Dentro de los IgG están los neutralizantes, pero los test no hacen la discriminación”, agregó Vizoso Cano. “Y además -añadió el infectólogo Miguel Pedrola-  la vacuna y/o la infección no sólo generan anticuerpos sino también inmunidad celular”, y tampoco la detectan los tests”.

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