Qué pasará el día después de las elecciones - LA GACETA Tucumán

Qué pasará el día después de las elecciones

09 May 2021 Por Regina Martínez Riekes
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Dólar. FOTO/REUTERS

La viste venir

“Hoy la economía tiene exceso de liquidez. El problema es que está canalizada en instrumentos de corto plazo a través de fondos de Money Market que no son demandantes de nuestros títulos. Buscamos movilizar parte de esa liquidez a estos instrumentos”.

La afirmación data de tres semanas atrás. Fue cuando Ramiro Tosi, subsecretario de Financiamiento de la Nación, anticipó las nuevas medidas a la comunidad financiera. La charla se dio a través de un Zoom realizado por el IAEF, Institución que nuclea a Ejecutivos en Finanzas.

A través de la Resolución 887, CNV estableció que los fondos T+1 podrán destinar solo hasta el 5% de su liquidez a fondos T+0 o Money Markets. Ello implicó una salida de inversiones de este tipo con el objetivo de alinearse a la norma, produciendo un “desplazamiento”.

El efecto “crowding out”, como suele denominarse en los debates académicos, implica una migración del financiamiento desde el sector privado hacia el sector público. Dado el principio de escasez, los fondos adicionales que necesita el Estado solo pueden venir de una disminución del dinero canalizado hacia la actividad privada.

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El déficit del Tesoro necesita cubrirse. Con una inflación galopante, el financiamiento con emisión monetaria no luce como una alternativa favorable en un año electoral. Más emisión se traduciría en una suba adicional de precios. Es por ello que el ministro Guzmán lucha por un reacomodamiento de tarifas. Continuar subsidiándolas implicaría un gasto no contabilizado de antemano en su Presupuesto.

Aun considerando la recaudación adicional por el impuesto a la riqueza, sin acceso a los mercados internacionales, solo se puede aspirar a vivir con lo propio. Semana tras semana, en cada licitación el Tesoro necesita no solo renovar los vencimientos vigentes, sino colocar nueva deuda. En pesos y a inversores locales.

El sistema financiero, ese cretino tantas veces denostado por nuestras autoridades, una vez más es el principal financiador del Estado.

¿Qué te pasa? ¿Estás nervioso?

Según el Presupuesto 2021, las necesidades de financiamiento netas, es decir en exceso de los vencimientos en pesos, ascienden a $900.000 millones. En los cuatro primeros meses del año se consiguió alcanzar un 17% de ese objetivo a través de la colocación de nuevos instrumentos de deuda.

Sin embargo, en las últimas licitaciones los montos ofertados por los inversores no llegaban ni siquiera a cubrir los vencimientos. Es por ello que, en un intento de mejorar los resultados, se convalidó una suba de rendimientos de entre 50 y 100 puntos básicos.

Atrapados en pesos, los inversores locales tienen pocas alternativas. No es por voluntad, sino por limitantes en materia regulatoria que realizan sus colocaciones en el mercado local. No invierten en dólares, principalmente porque no pueden hacerlo.

Con una inflación esperada muy superior al 29% anunciado necesitan garantizarse un rendimiento más agresivo. No se trata de ganar, sino de perder menos.

“El roll-over de deuda para que el programa cierre (no haya desborde de emisión monetaria) tiene que estar entre 140% y 150%. En lo que va del año está cerca del 120%. Tuviste un muy buen primer cuatrimestre: poca emisión, buena recaudación por la suba de la soja y por el impuesto a la riqueza. Sin embargo, hay que chequear esto día a día, pasito a pasito”, señala con prudencia un jugador “picante” del sistema.

Lo peor, ¿está por venir?

“Hay expectativa puesta en que esto vaya a estallar y que en las elecciones se produzca un vuelco inesperado del electorado. Creo que ninguna de las dos cosas va a suceder. Es probable que más cerca de las elecciones veamos iniciativas para recuperar electorado. Oficialismo unido y oposición dividida difícilmente impliquen un vuelco importante en las elecciones” señala con tranquilidad Marcos Novaro.

El sociólogo, sin embargo, no es el único optimista. Desde el otro lado del ring, la número 1 de una importante gestora de fondos, agrega: “Coincido. Si el mercado estuviera viendo un cambio y que el oficialismo fuera a perder las elecciones, se iría más largo. Hoy todos apuestan a bonos cortos”.

¿Para cuándo, joven?

Existe amplio consenso que el plan de gobierno es llegar a las elecciones. Si ese es el p lan, ¿qué pasará el día después? La debilidad de los fundamentos macroeconómicos pone en tela de juicio hasta cuándo se podrán sostener tantos desequilibrios.

“Mientras la soja siga arriba de los U$S 500, aguantan hasta 2023. La pregunta entonces es, ¿hasta cuándo el mundo va a seguir con tasas bajas y un dólar “barato”? El día que empiecen a subir la tasa, agarrate. Ahí tenemos un problema”, afirma una banquera con tonada de interior.

El futuro argentino dependerá entonces en parte de lo que pase en EEUU. Habrá que monitorear de cerca la evolución de la economía americana y prender una vela a la Santa Recesión. Mientras la recuperación siga más lenta que lo esperado, la Reserva Federal continuará con los estímulos a la economía. Anteayer, curiosamente los malos datos de desempleo americano impulsaron las Bolsas al alza. Alto desempleo implica que la fiesta sigue.

Por ahora, zafamos.

Argentina realmente aburre. ¿Cuándo será el día en que tendremos nuevos problemas de los cuales quejarnos?

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