Niebla mental post covid: la sensación que experimenta 1 de cada 5 tucumanos después de la enfermedad

Es una de las secuelas persistentes de la covid-19. El llamado "brain fog", término en inglés con el que se describe un estado de confusión mental y hasta pérdida leve de memoria, aparece en cada vez más pacientes en la provincia.

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La enfermedad para Natalia Ríos fue tan traumática como para muchos tucumanos que contrajeron coronavirus el año pasado. La pasó mal. A medida que los síntomas característicos de la infección por el virus se fueron disipando, otros permanecieron más de lo esperado para ella. Natalia tiene 47 años y a casi siete meses de haber cursado la enfermedad todavía no logra recuperarse por completo.

Ella es una de las pacientes que en la provincia ha experimentado la llamada niebla mental.

“Un día, mientras hablaba por teléfono me quedé muda. No me salían las palabras. Me había olvidado de lo que quería decir. Como una desconexión”, relata. Ese tipo de episodios comenzaron a volverse más frecuentes y a preocuparla. Algo similar le ocurrió después, cuando a los pocos días de recibir el alta médica, Natalia se encontró con una vecina. “Nos saludamos, charlamos y no me acuerdo de nada. Ni su nombre ni lo que le dije. De pronto volví a la escena cuando ya nos estábamos despidiendo”, explica angustiada. Es que estos episodios, sumados a mareos recurrentes, pérdida de equilibrio, cansancio corporal y falta de concentración la llevaron incluso a perder su trabajo. Natalia, tuvo que renunciar (por pedido de sus empleadores) porque el tratamiento de recuperación se estaba extendiendo en el tiempo. Los médicos le habían indicado otros treinta días de reposo para recuperarse de las afecciones. “No podía mantenerme en pie. Cuando me levantaba de la cama, perdía el equilibrio. A veces hasta me costaba caminar”, cuenta.

Lo que experimentó Natalia son parte de algunas de las manifestaciones clínicas que se presentan después de haber transcurrido la etapa aguda de la Covid-19, aun habiendo recibido el alta epidemiológico. Es decir, la persona no contagia, pero sigue presentando síntomas posteriores a la enfermedad que pueden extenderse hasta por seis meses. Se lo conoce como long covid.

El doctor Luis Aguinaga, vicepresidente de la Sociedad Argentina de Cardiología y coordinador de un centro post covid explica que las investigaciones en el mundo han detectado en los sobrevivientes signos de ansiedad, depresión, alteraciones del sueño y trastorno de estrés postraumático. Las dolencias se han reportado en entre un  30 y 40% de las personas observadas. En Tucumán, esa cifra se acerca al 20 por ciento. Es decir, en 1 de cada 5 pacientes que fueron a consulta.

¿Se recupera? es la pregunta que todos se hacen. Afortunadamente existen terapias de rehabilitación acordes. “Este tipo de casos siempre se tratan con equipos multidisciplinarios. Muchas veces se indica al paciente reposo mental, es decir, reducir actividades intensas y evitar el estrés. También es bueno realizar actividad física y si es necesario apoyo psicológico. Hay pacientes que han necesitado de rehabilitación neurológica, medicación para el sueño, por ejemplo, ante casos de insomnio”, relata Aguinaga. “Cuando no hay daño permanente la recuperación es posible”, cierra.  

La vida tiene otro sabor ¿Porque tardamos en recuperar el gusto y el olfato?

Limón podrido. Óxido. Amargo. Feo. Impreciso pero constante. A eso se le parecen los sabores y los olores que Alexis Kravotzov “siente” desde que tuvo Covid-19.

Para él, que era casualmente un amante de los perfumes, todo ha cambiado. Porque tampoco disfruta de un asado con amigos. La carne o el pollo es lo mismo. Todo tiene gusto a cítrico podrido”, dice. El mal sabor, al principio le daba náuseas hasta que logró acostumbrarse después de más de seis meses. La anosmia (pérdida del olfato) y la ageusia (dificultad para detectar el gusto) suelen desaparecer a las cuatro semanas, pero se han observado casos  de pacientes que padecen este síntoma durante meses, incluso hasta podría tratarse de una secuela permanente de la Covid-19.

Hay dos causas que motivan esta situación, explica el Dr. Luis Aguinaga. “El virus provoca un daño directo en el nervio olfatorio que es la vía de entrada al cerebro. En esos pacientes, que pierden el olfato los cuadros suelen ser leves aunque hay personas que no se recuperan al 100 por ciento”, detalla. “La otra causa es la inflamación del organismo en esos nervios”, agrega.

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