Vecinos del barrio Diza no deponen su actitud y seguirán armados - LA GACETA Tucumán

Vecinos del barrio Diza no deponen su actitud y seguirán armados

Los habitantes de ese sector de la ciudad no creen en los anuncios. Cumplieron con un objetivo. Surgieron varios temores.

06 Mar 2021
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“NO NOS QUEDA OTRA”. Una de las milicias vecinales del barrio Diza.

“Conseguimos lo que buscábamos: que nos escuchen, que nos vean lo que estamos haciendo por una sola razón: pedir protección”, señaló Juan Carlos Reyes, uno de los vecinos del barrio Diza que decidió armarse para defenderse de los delincuentes que, según dijeron una y otra vez, no los dejan de vivir.

Las imágenes de los vecinos portando armas cortas y largas, machetes y palos dieron vueltas en el país. Fueron muy similares a las que se tomaron en distintos puntos de la ciudad en el casi ya olvidado diciembre negro de 2013, cuando los habitantes armados formaban barricadas en las esquinas para evitar el ataque de saqueadores. Pero además no es la primera vez que los barrios del sur de la ciudad son noticia por haber tomado este tipo de actitud.

En septiembre de 2018, LA GACETA mostraba en su portada a Héctor Gasser, vecino del barrio Terán, sentado en la parada de un colectivo con un facón en su cintura. “Creo que no queda otra que defendernos entre nosotros. Esto no pasaría si hubiera más controles. Los motochorros hacen lo que quieren por esta zona. Se suben a la vereda y atacan con total impunidad. No les perdonan ni a las mujeres con bebés en brazos”, señaló el hombre, que tomó esa actitud luego de que fuera apuntado con una pistola en la cabeza por dos delincuentes.

Los vecinos del Diza aún recuerdan esa imagen. “Mire todo el tiempo que pasó y nada cambió. Son casi tres años y nuestras autoridades no sólo que no hicieron nada para resolver la situación, sino que empeoró. ¿Cómo no quieren que nos armemos para defendernos?”, se preguntó Luis Herrera.

Dura realidad

El barrio está ubicado en el sur de la ciudad. Sus habitantes enumeran todos los distintos robos que vienen sufriendo en los últimos meses. “Aquí entran a las casas para robarte lo que encuentren a mano. Hasta un portón se llevaron. Pero lo más duro se da en los horarios en que la gente sale a trabajar. Los motochorros se hacen un festín con los que esperan el colectivo o los que salen hacer las compras”, informó Mariela Rentería.

El Diza corresponde a la jurisdicción de la seccional 9ª, dependencia policial que cuenta con cuatro efectivos por turno. Uno cumple la función de carcelero, el oficial debe recibir las denuncias, dos hombres más que cumplen con un sinfín de tareas (realizan trámites, trasladan detenidos y se encargan de realizar notificaciones). Hasta hace tres semanas, no contaban con un móvil. La situación cambió cuando el Ministerio Público Fiscal le cedió uno de los vehículos recuperados del delito.

Pese a que la información se mantiene en reserva, el servicio 911 tiene la misión de realizar tareas de prevención en ese y otros barrios con una camioneta y no más de cinco motocicletas. El Plan de Cuadrantes, lanzado recientemente, no contemplaba ese sector de la jurisdicción, pero al hacerse pública la decisión que habían tomado los vecinos,  se anunció que se incluirá el barrio en el programa.

“Pueden decir lo que quieran ahora, pero en esta zona nunca hubo policías. Ahora que se mostró lo que hacemos todos se preocuparon. ¡Hasta en Crónica salimos!”, agregó Rentería.

Reacciones

Han pasado más de 48 horas desde que se difundieron esas fotos y los vecinos insisten que continuarán con la medida que tomaron. “No vamos a bajar los brazos ahora. Si sabemos, como pasa siempre que llenarán de policías el lugar, pero al mes, estarán la mitad de los efectivos, y a los dos meses, no quedará ninguno. Por eso no bajaremos los brazos, seguiremos cuidándonos”, explicó Juan Carlos Martínez.

“Los habitantes estamos dolidos con las autoridades. El miércoles mandaron policías, pero no para cuidarnos, sino para sacar fotos y buscar a algún grupo de cuidadores. Es como que quisieron venir a comprobar que era cierto y, cuando lo hicieron, vinieron funcionarios para hacernos promesas de un cambio. Así es imposible que les creamos”, indicó Fernando Herrera a LA GACETA.

El vecino aclaró que las imágenes que se viralizaron son duras, pero que no se arrepienten de habérselas tomado. “Es mucho más duro quedarte en casa sin saber qué le pasa a tu hija que se juega la vida cuando va a tomar el colectivo para ir a trabajar o a estudiar”, agregó.

En el vecindario hay un profundo malestar con las autoridades que cuestionaron que se hayan armado para evitar robos. “Estamos cansados de todo esto, a nadie le gusta asumir una responsabilidad que no le corresponde, pero no nos dejaron alternativas. Como nos abandonaron a nuestra suerte, no nos queda otra que protegernos como sea”, señaló Gustavo Farías.

“No vamos a rifarnos por las falsas promesas de siempre. Seguiremos cuidándonos entre nosotros. Lo hablamos con los vecinos. Nos costó muchísimo tomar esta decisión y ahora más que nunca tenemos que estar protegidos para que no nos lleven puestos los delincuentes. No vamos a bajar los brazos hasta que realmente nos den una solución por los problemas de inseguridad que sufrimos”, concluyó Germán Ramírez,, a quien aplaudieron varios vecinos cuando terminó de hablar con LA GACETA.

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