El radar, en una prueba piloto en Yerba Buena - LA GACETA Tucumán

El radar, en una prueba piloto en Yerba Buena

03 Mar 2021

Al cabo de una semana de la experiencia de realizar controles con radares por las calles y avenidas de Yerba Buena, los funcionarios de la “ciudad jardín” han expresado que los conductores “han respondido bien” al esquema de supervisión de la velocidad y advertencia a los infractores. “Actualmente estamos transitando una etapa que se centra en la difusión de la información y la toma de conciencia por parte de los conductores; nuestro objetivo es lograr en ellos un cambio actitudinal”, dijo el secretario de Seguridad de la Municipalidad, quien enfatizó que los vecinos que circulan en vehículos advierten que la campaña “no es una estructura de recaudación de dinero sino un llamado genuino a la prevención y la seguridad”.

Se trata de una experiencia piloto que, según se anunció, se convertirá en una política de controles permanentes dentro de seis meses, cuando se incorporen los radares fijos en zonas críticas del tránsito de la ciudad piedemontana, que se complementarán con cinemómetros móviles que se están utilizando en estos momentos. Los fijos estarán en arterias de intenso tránsito y los móviles, en calles internas con una movilización importante.

Esta novedad ha llegado después de varios intentos de incorporar radares a la circulación vehicular, y al cabo de varios accidentes que conmocionaron a los tucumanos, como el ocurrido recientemente en una madrugada de fin de semana en un semáforo de la avenida Aconquija. Tanto esta avenida como la Perón fueron duros escenarios de esos percances y en cada ocasión que ocurrían se hablaba de incorporar radares. Incluso en 2018 se hizo un estudio sobre la circulación en la Perón y se determinó que la mayoría de los conductores sobrepasaban el límite de velocidad de 60 km/h. Entonces se anunció una campaña de concientización como la de ahora, aunque en ese momento era previa a la radarización. Según se supo, no se llevó a cabo porque no hubo dinero para hacer la inversión en los aparatos. La dificultad económica incidiría también en la moderación con que se está encarando esta campaña, si se tiene en cuenta los antecedentes de tráfico que enlutaron a los yerbabuenenses. Basta citar, además de la reciente tragedia (en la que intervinieron dos vehículos que corrían picadas) la muerte de un motociclista que “voló” al chocar contra uno de los enormes lomos de burro de la Perón, y el caso del auto que “saltó” de un carril al otro y cayó sobre un vehículo que circulaba en sentido contrario, también en la Perón.

Con todo, el funcionario informó que se registraron 17 infracciones de velocidad por la mañana, 13 por la tarde y dos por la noche (en estos casos fueron conductores a los que les dio positivo el test de alcoholemia y por lo tanto sus vehículos fueron secuestrados). Anticipó que hacia fin de mes la campaña de “sensibilización” derivará en multas efectivas. Explicó que, según su criterio, “la efectividad disuasiva de las multas y de los radares no está completa sin la parte de la educación y la sensibilización”. Es de esperar que los pasos de la campaña prevista se cumplan y esta se mantenga en el tiempo, que es lo que va a conducir a un cambio en la conducta de los conductores, habituados a la falta de controles que impera en vastas partes de la geografía provincial, y también convencidos, en muchos casos, de que las sanciones forman parte de un esquema de recaudación y no de educación. Abandonar los propósitos concientizadores de la campaña podría significar perder todo el esfuerzo. Así pues, si la prueba piloto da sus frutos, acaso sea el punto de partida del cambio en el tránsito de Yerba Buena.

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