Datos de una autopsia realizada con un año de retraso

Por el estado del cuerpo no se pudo sacar conclusiones definitivas; la fiscalía sostiene que fue homicidio y la defensa plantea que se fue un accidente.

10 Diciembre 2020

“No siempre habrá fractura del hueso hioides en casos de muerte por compresión de cuello”, explicó Eduardo Schelover, forense del Ministerio Público Fiscal que realizó una segunda autopsia del cuerpo de María Cristina Ávila en la ciudad de Resistencia. El médico pudo realizar su análisis más de un año después de la muerte de la joven de 23 años, ayer dio detalles de su informe ante el tribunal.

El 9 de abril de 2018, Ávila murió al caer desde el cuarto piso de un edificio en Congreso al 800. Por este hecho afronta un proceso su por entonces pareja, Gabriel Pérez Soto (26), a quien se acusa de haber arrojado al vacío a la víctima tras una pelea. El acusado había sido denunciado anteriormente por violencia de género en contra de la víctima.

La fiscalía de Homicidios pidió una segunda autopsia en septiembre de 2019 para corroborar el origen de unas manchas en el cuello de la víctima.

En su informe, el perito radicaba que había coloraciones parduscas sobre el cuello de Ávila. “El diagnóstico es de hallazgos anatomopatológicos de putrefacción en los tejidos del cuello. El hueso hioides está completo, y agrego que la interpretación con microscopio fue extremadamente dificultosa en tal condición”. Schelover recomendó consultar a los forenses que realizaron la primera autopsia para que pudieran detallar sobre el origen de las lesiones en el cuerpo.

Detalló que las marcas rojizas en el cuello podrían ser resultado de una compresión de cuello, sin embargo, no descartó tampoco que pudiera haber existido una infiltración post mortem. También aseveró que una compresión de cuello sin demasiada fuerza puede ocasionar un reflejo vasovagal: “puede causar shock o muerte”.

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