Relaciones: ¿qué tan importantes son los regalos en una pareja?

Cuando los obsequios aluden solo a una obligación social, pueden afectar en forma negativa el vínculo. Distintas experiencias.

GUSTOS. Los objetos que regalamos también hablan sobre estereotipos y proyecciones en conjunto. GUSTOS. Los objetos que regalamos también hablan sobre estereotipos y proyecciones en conjunto.
Por Guadalupe Norte 06 Diciembre 2020

Las facetas del horror son muchas: este llega en forma de medias blancas, perfumes con más alcohol que fragancia o un peluche de rostro indeterminado... “Gracias”, es la respuesta que traza nuestra boca mientras -por dentro- lo que falta son certezas.

Para mucha gente, elegir los regalos de Navidad (o en general) representa un momento de bastante estrés. Comparado con los cambios que vivenció el mundo por la covid-19, el ritual puede parecer una nimiedad y -sin embargo- suele desencadenar fuertes discusiones de parejas.

“La falta de comunicación en las relaciones llega a lugares impensados, y entre ellos está la inseguridad que despiertan los obsequios. Aún habitan en nosotros muchas nociones del amor romántico y, en esta sociedad donde el cariño debe materializarse, los regalos recibidos o brindados llegan hasta a avalar o hacer flaquear un vínculo”, comenta el psicólogo Pablo Carabajal.

En estos casos, el problema central es la insatisfacción y las expectativas derrochadas. “Hay ocasiones en que la pareja funciona a modo de espejo. Y al recibir un objeto que resulta hasta ajeno a nuestro sistema de valores, gustos o anhelos surgen los interrogantes: ¿Qué tanto me conoce? ¿Él/ella me entiende y escucha de verdad?”, agrega el terapeuta de parejas.

La evidencia está en la cantidad de electrodomésticos secundarios que se le regala a las mujeres o los juegos de corbatas y sets de vino para los hombres. Todas opciones a las que se les atribuye poca voluntad o predisposición para sorprender.

“La falta de creatividad está íntimamente relacionada a la perspectiva de género, cómo así también al lugar que ocupa ese hombre o mujer en la sociedad. No existe satisfacción porque no hay conexión y los regalos terminan por sentirse como una obligación que nos lleva a olvidar el sentido de lo genuino”, explica la  sexóloga Mariana Luna.

Además, la especialista afirma que en muchas relaciones disfuncionales hay quienes tapan los conflictos o las ausencias con entregas materiales.

“Lo importante es evitar vivenciar el amor como un negocio que compra vínculos por temor. Esto es bastante común en personas que, al no saber vincularse sanamente, lo hacen desde un intercambio económico”, agrega Luna.

Negadores de deseo

Al escuchar de nuestra pareja las frases “sorprendeme” o “cualquier cosa está bien” es frecuente empezar a sudar. ¿Acaso resulta tan difícil expresar (sin vueltas) lo que deseamos?

“Es curioso porque durante el sexo ocurre lo mismo. Está la concepción de que nuestra pareja es adivina y -entonces- bastan pequeñas pistas para que él o ella nos interprete. Una relación sana involucra aprender a pedir de manera explícita y expresar los gustos sin tapujos”, enfatiza Carabajal.

Buenas intenciones

Hace unos 15 años que Manuela Otero está en pareja con Gauthier; tiempo suficiente para hacer un balance de sus desventuras e instancias divertidas.

“El primer regalo que me hizo fue una taza de 'Los Piratas del Caribe' y ese mismo año me dió para Navidad el libro de los Récords Guinness. Dos cosas que -en realidad- a él le encantaban”, recuerda la dueña de una marca de zapatos y carteras.

El otro obsequio que atesora (y aún no entiende) llegó tiempo después para su cumpleaños.

“Me regaló una lámpara hecha a mano con una pierna de un maniquí viejo. Ese día mi cara fue indisimulable y mis amigas quedaron de testigo. Era algo muy bizarro y extraño, pero aún tengo ese obsequio guardado”, relata divertida.

En el prontuario amoroso de Juan Delgado también han existido buenas y malas etapas. “Hace seis años que estoy casado con Mariana y en este tiempo sigo sin acertar nada sobre colores de ropa, flores o accesorios. Incluso en algunos aniversarios voy a comprar los obsequios con sus amigas”, confiesa el abogado, quien solo logró redimir su karma una vez.

“Para proponerle matrimonio encargué un mapa con la alineación precisa en que estaban los planetas y las constelaciones cuando nos conocimos. Además, le sumé al cuadro un código QR con temas lentos. No voy a negar que busqué hasta en internet alternativas para evitar arruinarlo. Aquello era a todo o nada, y por suerte salió bien”, recalca.

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