Seis funciones dentro de una organización narco en Tucumán - LA GACETA Tucumán

Seis funciones dentro de una organización narco en Tucumán

25 Nov 2020
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1- El “soldadito”

Así se denomina a la persona que trabaja bajo las órdenes de los que dirigen una red de narcomenudeo.

Su tarea consiste en vigilar los puestos de venta, trasladar las sustancias de un lado a otro, avisar si la Policía recorre la zona y salir a cobrar las deudas de aquellos que no abonan lo que sacaron al fiado.

“Son los ojos y los oídos de los transas”, resumió María Laura, vecina de La Costanera.

Hay dos tipos de “soldaditos”: los que son adictos y trabajan por la dosis diaria de droga y por un plato de comida -que resultan ser los más peligrosos- y los que no son adictos que pueden percibir una suma de $15.000 como mínimo.


2- Vendedores

Los responsables de las redes de narcomenudeo tienen una regla de oro: llevar adelante el negocio ilegal sin tocar la droga. Por ese motivo, contratan a personas para que vendan las dosis. Siempre eligieron algunos vecinos para que las comercialicen en sus viviendas, pero ahora también apuntan a la venta callejera para captar más clientes. Hace poco más de una semana, en Alderetes detuvieron a una joven que estaba vendiendo en una esquina del barrio Julio Abraham y a otra, en una plaza de la zona. “Hacen lo que sea para sumar más clientes. Ahora van a buscarlos”, indicó Rosa. Según el informe al que accedió LA GACETA, los transas les pagan por día según lo que vendieron.


3- Los acopiadores

Forman parte de uno de los eslabones más importantes de una cadena de narcomenudeo de un barrio. Son los que guardan la droga a los transas para que en un posible allanamiento encuentren la sustancia en su propiedad. La paga que reciben estas personas varía mucho. Todo depende de la cantidad de sustancia que les entregan para almacenar y el tiempo que la tendrán bajo su custodia, pero las fuentes consultadas por LA GACETA señalaron que van de desde $15.000 a $40.000 por mes. “También depende de la zona. En las zonas más vulnerables pueden guardar droga a cambio de una cocina o de un televisor, pero en otros sectores sólo aceptan importantes sumas de dinero”, dijo un investigador.


4- Los “armeros”

Se sabe que los transas tienen un buen poder de fuego para imponer sus códigos o para defender su territorio. “Ellos nunca tienen las armas. A los ‘soldaditos’ les dan algunas para que se hagan temer en el barrio, pero las más importantes las tienen en otro lado”, indicó Juan Carlos, vecino de Villa 9 de Julio. Ese armamento, según los habitantes de esa zona, consiste en armas cortas y largas que consiguen en el mercado negro cambiándolas por cocaína. Fuentes policiales indicaron que por ese trabajo, los “guardadores” cobrarían hasta $40.000 mensuales.


5- Fraccionadores

Hace poco más de una semana, una mujer y sus tres hijas fueron sorprendidas por la Policía cuando estaban armando “papelitos” en su humilde casa del barrio Julia Abraham, de la ciudad de Alderetes. Los uniformados ingresaron a la vivienda buscando una “tumbera”, pero se terminaron llevando más de 200 dosis. “La gente puede hacer cualquier cosa con tal de ganar plata. Ellos saben quiénes son los que pueden hacer este tipo de trabajo. Por hacer esto, le pagan hasta $15.000 por mes o a veces, les pagan la luz o se cobran alguna deuda porque ellos también prestan plata”, dijo Fernando, vecino de Los Vázquez.


6- Pyme familiar

Las redes son una especie de PyME familiar. El líder -jefe de familia- maneja todo y sus allegados se encargan de otras cuestiones de la actividad ilícita, como el control y la distribución de la droga en los distintos puntos de venta, de vigilar a los que la comercializan, recolectar el dinero del producto de la venta y recomendar a las personas para que formen parte del grupo. “Ellos manejan todo. Si lo meten preso a uno, sigue el otro. Por eso nunca dejan de crecer. ‘Los Garra’ hicieron eso. El padre se enfermó y aparecieron los hijos para manejar todo”, explicó Santiago Herrera, de Villa Alem. “El drama es que los changos de ahora son más ambiciosos y no les importa nada, sólo hacerse grandes”, añadió.

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