Chicos multitarea: claves para que la atención no se esfume - LA GACETA Tucumán

Chicos multitarea: claves para que la atención no se esfume

La pandemia ha multiplicado las distracciones a las que están expuestos los estudiantes, y que juegan en contra de su capacidad de concentración. Organizar el tiempo y el espacio son la base para focalizarse.

27 Oct 2020 Por Julio Marengo
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Si pelear contra las distracciones de los chicos en épocas y en ámbitos normales ha sido siempre una misión fundamental para padres y educadores, lograr que se concentren en sus tareas cotidianas en el contexto del aislamiento se ha vuelto uno de los desafíos más importantes.

Es que, si ya vivíamos es un mundo multitarea antes de la pandemia, que la mayoría de las actividades se hayan trasladado al hogar multiplicó aún más los estímulos de diversa índole que reciben los chicos al momento de sentarse a cumplir con las obligaciones de la escuela.

“Desde que comenzó la pandemia venimos diciendo que hemos trasladado la escuela a la casa, pero eso es mucho decir. La escuela en casa es un impensable, entre otras cosas, por la cantidad de estímulos que se reciben que no tienen nada que ver con el ámbito educativo”, resume la psicopedagoga Natalia Jiménez Terán.

El principal obstáculo, según vienen señalando los especialistas, está en el propio cerebro, que en general no está preparado para resolver múltiples tareas a la vez. Que suene el timbre en la casa, que otras personas estén haciendo otras cosas, que alguien pida la computadora para ver algo... son todos factores de distracción que interrumpen la concentración, que luego hay que volver a recuperar.

“Es cierto que podemos leer, escuchar música, tener la tele prendida y hacer por ejemplo una tarea de limpieza. En ese sentido sí somos multitarea. Pero cuando se trata de resolver un problema, cuando implica el razonamiento, lo cognitivo -todo lo que está vinculado al sistema frontal del cerebro- sólo se puede ejecutar bien una tarea a la vez, a lo sumo dos”, detalla Jiménez Terán, master en neuropsicopedagogía.

La organización sigue siendo la clave. “Resulta necesario reorganizarse en la dinámica familiar. Acompañar a los chicos en el día a día, organizando junto a ellos una rutina y horarios claros de trabajo. Según la edad del niño será su límite de tiempo; cuanto mayor es, más posibilidades hay de que permanezca senntado. Es importante brindarles un espacio físico, en lo posible libre de distracciones. Los descansos deben ser programados, quizás unos 10 minutos resultan suficiente para los niños de entre seis y nueve años”, recomienda Cecilia María Lozano, psicopedagoga.

“Nuestros desafíos de hoy como padres requieren que nos reinventemos, que nos acoplemos a las realidades ante la sobreestimulación de tecnología. Los adultos debemos discernir, frente a estas tareas on line, cuáles son las que necesitan acompañamiento, las que requieren más tiempo, las que se pueden postergar y las que no”, recomendó.

Adultos en miniatura

Todas las actividades que se han sumado a su cotidianidad, además de distraerlos, también los aleja de su etapa como niños, analiza la psicopedagoga Mariana Dato. “De pronto los escuchamos hablar de códigos y de ID, de horarios de Meet, de trabajos prácticos orales y virtuales, de compaginaciones de imágenes dibujos y palabras, de editar textos... No sé si alguien pensó la cantidad de cosas extra curriculares que nuestros niños se vieron obligados a aprender, pero pareciera ser que hemos vuelto a épocas pre rousseaunianas donde ellos eran considerados adultos en miniatura: los vestían como grandes, aprendían a usar armas de pequeños. Hasta Rousseau dijo ‘la infancia es una etapa de la vida con características peculiares’. Todo se ha transformado y tenemos una nueva infancia: con menos juegos, más tecnología, menos diálogo, pocas o nulas interacciones. Y eso asusta anticipadamente y nos interpela acerca de cómo acompañarlos, de cómo hacer un parate y preguntar qué sienten, cómo quieren vivir y qué podemos hacer los adultos para que puedan crear la realidad que su deseo manda con los límites razonables del otro social”, finalizó.

Para poner en práctica

Planificar. Enseñar a los chicos a realizar un plan de lo que tiene que hacer en la semana, priorizando las tareas que haya que entregar antes. De esta manera, su atención se centrará en la actividad que vayan a realizar cada día.

Revisar. Recordar a los niños que revisen el estado de sus tareas cada poco tiempo, con lo que se evita la dispersión y se focaliza su atención.

Agrupar actividades similares. Si se pasa de una tarea a otra, es importante que estas se parezcan. Así podemos evitar el bloqueo mental que supone cambiar rápidamente de tarea.

Buscar un lugar de trabajo con luz natural, con poco nivel de ruido, sin distracciones y que tenga ventilación. El lugar donde se trabaja es fundamental para potenciar la atención.

Es importante pedirles que expliquen su trabajo. Deben aprender a reflexionar sobre lo que han hecho y a comprobar si han conseguido el objetivo que buscaban.

Tiempo de juego. Para que aprendan a centrar la atención, cada día decidiremos de manera consensuada un juego y un tiempo.

Plantearles pequeños retos en la naturaleza, como buscar tres colores de hojas diferentes, palos o nubes con formas distintas. Estas actividades enseñan a focalizar la atención.

Dar el ejemplo. No es posible pedirle a un niño que pase menos tiempo con el celular, si los padres lo están haciendo todo el tiempo.

Recreos para el cerebro. Enseñarles a entender que sus periodos de atención duran un tiempo.

Fuente: María de Hontanares López Águeda, docente de la universidad de la rioja (españa). Artículo publicado en The Conversation.

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