Denuncian que funcionan "jardines maternales rodantes" en los countries de Yerba Buena

Los locales habilitados siguen sin poder abrir, mientras aparecen otros métodos clandestinos, sin protocolos en plena pandemia.

20 Oct 2020
1

Mientras los jardines maternales siguen con las puertas cerradas, obligados por la pandemia, aparecen otros métodos clandestinos para obtener ingresos: los jardines rodantes. Se trata de una movida que se está dando, especialmente, en los countries y en los barrios privados, donde un grupo de maestras van a un domicilio particular que cuenta con espacio verde y allí reúnen a seis o siete niños durante un lapso de tres o cuatro horas para desarrollar actividades grupales.

Es una estrategia que surgió a partir de la crisis económica que deja a su paso la pandemia y el aislamiento obligatorio. Muchas maestras jardinera pudieron mantener su empleo hasta la mitad del año. A pesar del cierre de los jardines maternales, los padres siguieron apoyando a la actividad con el pago de la cuota mensual. A cambio, las maestras daban sus actividades por vía online (videollamadas, por ejemplo). Sin embargo, siguieron pasando los meses y algunos padres vieron que la situación no iba a cambiar y dejaron de pagar. Muchas maestras quedaron sin trabajo y también el personal que se ocupada de la limpieza de los jardines. 

Complicidades

La crisis se potenció y algunas maestras resolvieron proponer la visita al domicilio. Así surgieron  los jardines rodantes que se realizan en complicidad con los padres.

En Yerba Buena cerraron tres jardines maternales en plena pandemia por la inactividad. La Asociación de Jardines Maternales de esa ciudad presentó un protocolo que realizado por el Licenciado en Higiene y Seguridad, Patricio Zurita, para trabajar con grupo de hasta seis niños en espacios abiertos. 

Mili Zermoglio (Jardín "Piccolinos" de Yerba Buena), también cuestionó el funcionamiento clandestino de los talleres y jardines rodantes. "Los papás volvieron a sus actividades y dejan a los hijos en los talleres que funcionan de manera clandestina -resaltó-; lo cual es un riesgo porque no tienen protocolos, ni nada. Es una situación precaria en la que están los chicos. Si nosotros no podemos trabajar y los jardines rodantes sí; entonces ¿cómo que el municipio no hace nada?", se preguntó.

Salones de fiesta sí; jardines no

Ocho meses sin abrir es un golpe muy fuerte al bolsillo. "Trabajamos virtualmente con videos con los papás que siguen apoyando al jardín y esperando a ver qué  pasa, pero cada vez son menos los padres que pagan la cuota", advirtió Navarro.

En Yerba Buena, los salones de fiesta reabrieron como espacios recreativos. Zermoglio explicó que los chicos pueden ir al salón y están en el patio y pueden usarlo. Nosotras pedimos reabrir los patios y nos negaron -planteó-. No entendemos bien porque tanto abandono a nuestro sector. Nosotras nos encargamos de la educación de la primera infancia y que eso no sea valorado es un dolor enorme", aseguró.

Además, Zermoglio (Licenciada en Psicología) advirtió que uno de los sectores más afectados por la pandemia es la primera infancia. "Son los más perjudicados de todos, porque necesitan ese contacto inicial. Los niños aprenden por la sociabilización", señaló.

Comentarios