Mañana Trump y Biden calentarán la campaña en el primero de sus tres debates

La pandemia, la recesión y la violencia racial serán algunos temas que se discutirán a partir de mañana.

28 Sep 2020 Por Hernán Miranda

Serán tres rounds entre los candidatos a presidente y uno entre sus compañeros de fórmula. El primero tendrá lugar mañana en el ring de la Universidad Case de Cleveland, donde se enfrentarán el republicano Donald Trump, de 74 años, y el demócrata Joe Biden, de 77. Según anunció la semana pasada la Comisión de Debates Presidenciales de Estados Unidos, el actual mandatario y el ex vicepresidente discutirán sobre seis temas: la elección de la reemplazante de la fallecida jueza Ruth Bader Ginsburg, la pandemia de coronavirus, la recesión económica, el conflicto racial, sus respectivas trayectorias y la integridad del proceso electoral. Y así, a partir de las 22 (hora argentina) de mañana, Trump y Biden compartirán cámara durante 90 minutos por primera vez.

En todo caso, Luis Karamaneff, politólogo del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, advierte que es muy difícil que durante un debate presidencial suceda algo que haga cambiar el sentido de la elección.

“En general, más que otra cosa son espectáculos televisivos que ratifican las posiciones que el electorado ya tenía, aun cuando en este caso se enfrente un personaje televisivo como Trump con una persona no tan inclinada hacia el show mediático, como Biden. Creo que en ese sentido debería esperarse que Trump marque más posición, pero no es el debate el que va a decidir las elecciones”, anticipa.

El sistema electoral

En Estados Unidos, las elecciones presidenciales son indirectas. Esto significa que los ciudadanos votan a quienes los representarán en el Colegio Electoral, donde cada Estado tiene una representación proporcional a la cantidad de miembros con que cuenta en el Congreso. Así, después del sufragio popular, gana la presidencia el candidato que obtiene más de la mitad (270) de los votos electorales, y no el que consigue la mayoría de los votos de los ciudadanos.

SHOWMAN. El estilo del presidente republicano es exhuberante y suele copar la atención mediática, para lo cual no teme ser confrontativo ni utilizar burlas y sobrenombres para referirse a sus oponentes, para lo cual usa de manera experta e insistente las redes sociales, como Twitter y Facebook. REUTERS

MODERADO. Biden busca presentarse como la voz de la razón y quien está dispuesto a “volver a unir” a los estadounidenses, frente a las controversias que despierta Trump y sus constantes polémicas, como el apoyo a grupos supremacistas blancos o su negación a tomar medidas contra la pandemia. REUTERS

En el sistema electoral estadounidense, explica Carlos Fara, director de la consultora que lleva su nombre, “basta un voto para ganar todos los electores de un Estado. Esto hace que lo importante sea cómo se mueven 10 Estados sobre 50, porque hay 40 que siempre le dan sus electores al mismo partido”. Y Karamaneff agrega: “todos los cañones están apuntados a los swing states (Estados pendulares), a los que varían. De cara al debate, es una situación en donde Trump tiene mucho más para arriesgar que Biden, porque esta elección es, más que cualquier otra cosa, un plebiscito sobre Trump en los swing states clásicos, como Ohio, Pensilvania, Wisconsin, Florida o Iowa. Entonces, en este contexto yo no descartaría que Trump haga algo muy subido de tono, mientras que esperaría de Biden que diga lo que tiene para decir, no arriesgue demasiado y espere que Trump no consiga ese plebiscito”.

Las cuestiones centrales

En el debate de mañana Trump y Biden hablarán sobre temas que, según observa Fara, dividen mucho a la opinión pública. “Uno es el económico y otro es el del manejo de la pandemia. Yo ceo que si la economía fuera lo que terminase ganando prioridad, la balanza se inclinaría un poco más hacia Trump; pero si lo que más impactara fuese cómo se cree que se va a manejar la pandemia, la balanza favorecería a Biden”, analiza.

Otro factor importante en la elección, según Karamaneff, será el reciente problema racial. “En la última elección -recuerda-, Trump apeló a la economía y lo de ‘Make America Great Again’ (‘Que América vuelva a ser grande’), un lema que, en realidad, ya había utilizado (Ronald) Reagan en su campaña de los 80. Como ahora los conflictos raciales generaron una andanada de disturbios callejeros, lo que Trump hoy dice es: ‘ahí hay gente radicalizada, Estados Unidos tiene que volver al imperio de la ley y el orden’. Es muy enfático en esto de ‘Law and Order’, que también es un eslogan viejo: lo usaba (Richard) Nixon en los 60. Y así Trump no discute con Biden, sino que discute con los demócratas más radicalizados y a la vez dice: ‘este hombre es un muñeco, un títere de los socialistas, porque -en el fondo- los que están detrás de Biden son los que están promoviendo el desorden’”.

De acuerdo con Fara, este discurso puede ayudar a Trump, que también ha tomado medidas al respecto. “Haber mandado la Guardia Nacional a algunos Estados donde hubo disturbios raciales lo ha favorecido y ha achicado las distancias, sobre todo en algunos de esos Estados que son clave y que la vez pasada le dieron el triunfo”, interpreta.

La participación

En comparación con su principal rival en las primarias demócratas, que fue Bernie Sanders, Biden aparece como un candidato moderado y, por tanto, tal vez más elegible. Sin embargo, Karamaneff considera que esto no es necesariamente así: “es cierto que Biden pertenece al sector más conservador del Partido Demócrata, o sea, que no corre a los votantes indecisos y que llama a los republicanos moderados. Pero lo mismo se pensaba que iba a pasar con Hillary (Clinton), y lo que sucedió en realidad fue que su moderación desalentó a las bases demócratas a ir a votar. Entonces ahora podría pasar lo mismo, más todavía en medio de una pandemia”.

Y de hecho, Karamaneff considera que en este punto va a estar la clave de la elección: en cuántos ciudadanos votan. “Si participa más gente, las probabilidades de que Trump reelija son menores”, sentencia.

A Alexandra Morales, directora de la consultora Meraki, le interesa en particular descubrir cómo va a actuar Biden en el debate presidencial.

A pesar de que reconoce que Trump casi siempre consigue acaparar la atención en la televisión, piensa que quizá Biden esta vez no se comporte como el político de término medio, del todo moderado, que suele ser.

“En las primarias, cuando en los debates se enfrentaba con Sanders, Biden tenía enfrente a alguien mucho más impetuoso, mucho más impositivo que él. Pero ahora, aunque competir con Trump sea todavía más difícil que hacerlo con Sanders, yo creo que Biden seguramente va a ir a atacarlo. Tengo en cuenta el contexto: el número de muertes por coronavirus es el talón de Aquiles de Trump en esta campaña”, transmite.

Además, Morales destaca que habrá que ver de qué forma el equipo de campaña de Biden lo prepara para no entrar en el juego sucio que suele ofrecer Trump.

“O habrá que ver -baraja también- si de hecho él va a entrar en el conflicto que suele crear Trump a su alrededor y cómo va a hacer para mantenerse firme ahí”.

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