El césped "decano" luce como un paño de billar

Nuevo y eficaz método contra el frío.

02 Ago 2020
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IMPECABLE. La alfombra del estadio y las del complejo lucen en perfecto estado.

Cuando la pelota vuelva a rodar en el Monumental “José Fierro”, lo hará sobre un paño de billar. El césped luce en estupenda forma, no sólo por el descanso que le dio la pandemia (no se juega allí desde el 7 de marzo), sino por una nueva técnica de protección contra el frío que emplearon los responsables de su mantenimiento. “Este año fuimos a contramano de lo que hacemos tradicionalmente”, comenta Miguel Dulor, responsable de ejecución y cuidado de obras del club. “Por lo general, en los primeros días de mayo se hace una resiembra con rye grass, que es el pasto de invierno que se utiliza en Argentina, pero este año decidimos probar haciendo un tratamiento directamente sobre el kikuyo, que es el pasto que crece naturalmente acá”, comenta el directivo.

El cambio, explica Dulor, obedeció a un análisis previo de varios puntos. “En primer lugar, hicimos una proyección del costo que significaba hacer la resiembra en tres campos: la del estadio y dos del complejo. Si en 2019 nos había costado arriba del millón de pesos, por la inflación calculábamos que íbamos a tener que multiplicar eso por dos o por tres. También consideramos que, por la pandemia, la actividad deportiva iba a estar suspendida. Y en tercer lugar, hicimos una proyección del clima. Sucede que en 2018 tuvimos una mala experiencia con el rye grass, porque al ser un pasto de invierno, se muere rápidamente cuando las temperaturas superan los 25 grados. Y a fines de julio de ese año tuvimos días de más de 30 grados, así que el campo no llegó en condiciones a agosto, cuando había que utilizarlo”, cuenta Dulor.

Con el asesoramiento del ingeniero Alejandro Frías Silva, especialista en el cuidado de canchas de golf y de rugby, se optó por tratar el kikuyo con nuevos productos agroquímicos. “Además, se hizo un arenado que representa el doble del habitual. Se trata de una arena semigruesa, pero sin piedras ni restos orgánicos, que cumple una función térmica y también evita la compactación del terreno, a través de un aireado que se le hace”, amplía Dulor, y destaca los resultados: “están a la vista. El césped tiene una salud primaveral en pleno invierno y se le ha ahorrado un gasto de entre dos y tres millones de pesos al club”.

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