Un “Chango solo” que suena como una banda completa

El simoqueño Manu Sija ofrecerá un set de fusión folclórica desde Buenos Aires, en vivo, con una entrevista que emitirá LG Play.

22 May 2020 Por Ricardo Reinoso
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MANU SIJA. Extraña Tucumán, y en su departamento de Buenos Aires no deja de probar nuevos sonidos.

En una foto tomada en el living de su departamento de dos ambientes en la Capital Federal, el simoqueño Manu Sija parece “acorralado” por una multitud de instrumentos. Es una instantánea de una sesión en vivo por streaming, como la que mantendrá hoy a las 22 por LAGACETA.com, por las plataformas de LG Play en Facebook y en YouTube, y por el Canal 11 de CCC. Es el mismo formato de su show “Chango solo”.

Aunque todavía no definió cuáles serán los temas de su performance, considera que hay canciones que no pueden faltar, como la zamba “Luna tucumana”, “Zamba de mi esperanza”, “Donata Suárez” o “El avenido”. “También a veces me da por hacer canciones que no hice nunca solo y me salen versiones improvisadas”, comentó.

Virtuoso multiinstrumentista, explorador de la fusión del folclore con el jazz y el rock, el simoqueño no sólo hace versiones sino también tiene temas propios, que llevan letra del poeta monterizo Dardo Solórzano, como el que le da nombre a su último disco, “Creación” (2019). “Sigo en la línea de fusión, pero buscando siempre nuevos horizontes. Este último disco he buscado que tenga un sonido más acústico y cercano al jazz -aclaró-. Lo grabé en Nueva York con Franco Pinna (percusionista tucumano) y con Linda Oh (bajista de Pat Metheny). Lo grabamos como se grababan antes los discos, en vivo en el estudio. En cambio, ‘Chango solo’ va por el lado de usar más la tecnología”.

Fechas suspendidas

Tras la suspensión en marzo del concierto de Pat Metheny en el teatro Gran Rex, donde iba a participar como invitado, Sija sigue ensayando sonidos, componiendo y descubriendo instrumentos, como la armónica cromática. Aclaró que las dos fechas del show de Metheny fueron reprogramadas para abril de 2021, pero otras citas que tenía con su trío quedaron canceladas. “Tenía fechas en la capital y en localidades de la provincia de Buenos Aires, además de viajes al exterior con mi proyecto ‘Chango solo’. Uno a Cuba, otro a una feria en Shangai (China), y parecía que iba a ser un año de mucha actividad para mí -lamentó-. Veo muy lejana todavía la vuelta a los conciertos”.

Sigue teniendo el estudio de grabación en la casa de sus padres, en Simoca, y antes de la cuarentena viajaba periódicamente a grabar. “Si tenía alguna producción, la comenzaba aquí en Buenos Aires y después la terminaba en mi estudio de Tucumán -explicó-. Pero no pude irme a tiempo y la cuarentena me agarró aquí”.

Prefirió quedarse

Admitió que extraña mucho la provincia. “Cuando se suspendió lo de Pat, yo casi me voy para allá pero no me quise arriesgar porque estuve con ellos, que venían de una gira por lugares de Asia y Europa -recordó-. Entonces no quise irme a Tucumán porque podía llevarme el virus conmigo y tengo allá a mis dos padres, que están en situación de riesgo. Una semana después se decretó la cuarentena obligatoria”.

Lamenta que en el edificio donde vive no tiene la libertad de hacer música todo el tiempo y a cualquier volumen, como lo puede hacer en su estudio tucumano. “Una sola vez se quejó una vecina, pero siempre trato de no pasarme”, contó.

En sus conciertos solistas, Sija no se priva de hacer sonar varios instrumentos a la vez. Para ello usa lo que él llama una “loopera”. Es decir, un loop station o sampler pedal, para grabar en el momento algunos compases y convertirlos en un sonido cíclico (loop) que será el fondo de la melodía a cargo de otro instrumento solista.

Sin dudas, Metheny es uno de sus principales referentes musicales, junto con Jean-Luc Ponty, pero también lo son Lucho Hoyos y Juan Quintero. “Recorro una línea que pasa por todos ellos y también por Stephan Grapelly y Bill Evans”, mencionó.

Multiinstrumentista: un músico inquieto, siempre con ganas de jugar con las diferentes formas sonoras  

Manu Sija nació en Simoca hace 30 años. A los 7 empezó a bailar folclore y a los 10 ingresó al Conservatorio de música de Bella Vista para estudiar violín y guitarra. A los 11 años grabó su primer disco, en el que tocaba el violín, el bombo y la guitarra. Tuvo la inclinación de aprender “todos los instrumentos posibles”, a la luz del ejemplo de Peteco Carabajal. Versátil y despojado, tocó con Divididos, Liliana Herrero, León Gieco y Carlos Vives, entre otros. Grabó cuatro discos en los que fusionó lenguajes musicales, uniendo el temperamento de la tradición folclórica y latinoamericana con el jazz.

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