Coronavirus: Tucumán se prepara por si sucede lo peor

El sistema público de la provincia pudo reforzarse en equipamiento y camas gracias a la cuarentena obligatoria y sus resultados.

14 May 2020 Por Matías Auad

Ganar tiempo para fortalecer el sistema de salud ante el avance de la covid-19. Ese es uno de los principales beneficios del aislamiento social obligatorio, según repiten sanitaristas.

Transcurridos 56 días desde que se decretó la cuarentena, algunas de las mejoras infraestructurales en el Sistema Provincial de Salud de Tucumán (Siprosa) son la duplicación de camas, la construcción de cinco hospitales modulares y el acondicionamiento de más de 40 centros de aislamiento para pacientes leves. La gran pregunta es: ¿bastará para afrontar el pico de la pandemia -si es que lo hay-?

En diálogo con LA GACETA, el decano de la Facultad de Medicina de la UNT, Mateo Martínez, opinó que “la oferta de servicio del sistema público está en congruencia con la demanda que tenemos hoy”. Sin embargo, advirtió: “los recursos serán suficientes siempre y cuando la curva de casos sea plana. Por ejemplo, 1.000 casos en una semana es un problema. En cambio, cuatro casos por semana es otra cosa porque uno se enferma, usa la terapia, se da de alta o fallece lamentablemente y deja el espacio”.

En el Siprosa se mostraron conformes con lo realizado. “Estamos de 10 por ahora”, afirmó el coordinador de gestión sanitaria, Marcelo Ferre. Pero aclaró: “el coronavirus demostró ser impredecible, por eso todos los días tratamos de sumar más camas”.

El director del Instituto de Salud y Calidad de Vida de la Universidad San Pablo - T., Horacio Deza, opinó que “en Tucumán se ha hecho un análisis muy juicioso de la circunstancia y la respuesta ha sido oportuna y adecuada”.

Centros de atención

Las autoridades sanitarias de la provincia categorizaron los centros de atención según el grado de sintomatología de los pacientes.

El nivel menos complejo está integrado por albergues o centros de aislamiento. Son llamados “A1”: clubes, residencias universitarias, parroquias, hospitales de baja complejidad, hosterías y hasta escuelas. Allí se planeaba aislar a quienes por su condición social no pudieran hacerlo en sus casas. Sin embargo, desde la semana pasada esas camas están siendo usadas por tucumanos repatriados y por trabajadores que retornan de provincias con circulación viral.

“No estaba previsto que lleguen tantas personas y es difícil controlar que todos cumplan la cuarentena en sus casas”, explicó Verónica Alí, referente de los Centros de Aislamiento del Siprosa. Son más de 5.000 los tucumanos que regresaron a la provincia desde el inicio de la cuarentena. En el nivel A1 hay más de 1.274 camas y hasta ayer un 24% de ellas estaban ocupadas.

Más complejidad

Los hospitales modulares integran el nivel de atención “A2”. Habrá cinco. Por ahora, el único que está listo para recibir a pacientes que necesiten asistencia mecánica y de enfermería está en la Banda del Río Salí, al lado del Hospital del Este. Otros cuatro están cerca de operativizarse: en Yerba Buena, en Alderetes, en Tafí Viejo y en Aguilares. Sumarán 480 camas.

“Me parece razonable la distribución geográfica de los modulares. Da la oportunidad a una persona de acceder a un servicio de salud a no más de 30 kilómetros. Nadie puede tener una terapia intensiva frente a la casa. Es un servicio de alto costo de y de bajo uso”, opinó el decano de la UNT.

Justamente, los pacientes más graves son atendidos en los nosocomios que integran los niveles “A3” y “A4”: el Centro de Salud, el Eva Perón, el Miguel Belascuain (Concepción), el Avellaneda, el General La Madrid (Monteros), la Maternidad, el Padilla y el de Niños.

Ferre Contreras detalló que en los hospitales no se han agregado más camas, sino que se ha aumentado la complejidad de las que ya había para convertirlas en camas de terapia intermedia y terapia intensiva. En total, antes de la pandemia había 161 camas para atender a pacientes críticos. Ahora hay 425 en caso de ser necesario y hasta ayer, la mitad de estaban ocupadas por pacientes con otras patologías (la mayoría de ellos accidentados).

Respiradores

Los respiradores artificiales son uno de los principales elementos médicos para luchar contra el daño que produce el SARS-CoV-2 en los pulmones de los pacientes con más riesgo.

LA GACETA/FOTO DE ANALÍA JARAMILLO

Antes de la cuarentena, el sistema de salud público contaba con 284 respiradores artificiales. Ahora son 334, de los cuales 148 estaban libres hasta ayer. El resto están ocupados por pacientes con otras patologías. “Para la situación actual esa cantidad espectacular”, graficó Ferre Contreras.

A pesar de eso reconoció que el aumento de la circulación de personas por la flexibilización de la cuarentena obliga a monitorear si aumentarán los accidentes de tránsito o si comenzará a circular el virus de la gripe y de la bronquiolitis. Esto podría aumentar la demanda de respiradores justo cuando se podría dar un aumento de los casos.

¿Alcanzará?

“Lo que hay que tener en claro es que esto recién empieza en Tucumán. Los casos van a aumentar. El impacto no lo podemos predeterminar, nos podemos basar en cálculos a veces erróneos, pero sabemos que va a pasar en el próximo mes por lo menos”, estimó Deza.

Los especialistas coincidieron en que lo que suceda no sólo dependerá del sistema de salud, sino de la consciencia social de la sociedad.

Es difícil encontrar certezas mirando hacia el futuro. Ferre Contreras expresó que los esfuerzos para dotar de mayor recursos redundarán en menos costos. “Previo a la pandemia, cuando teníamos todas las camas del sistema público ocupadas, se le tenía que pagar al sistema privado para tener más camas. Después del coronavirus, ese gasto no será necesario”, pronosticó.

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