Luciano Pons convierte los goles, pero el trabajo empieza en la defensa

Máxima seguridad.

FUNDAMENTALES. Abel Luciatti (foto) y Emiliano Amor fueron claves en la “muralla” defensiva que construyó San Martín durante la primera parte del torneo. foto de archivo FUNDAMENTALES. Abel Luciatti (foto) y Emiliano Amor fueron claves en la “muralla” defensiva que construyó San Martín durante la primera parte del torneo. foto de archivo
10 Enero 2020

En los años 30, el director técnico austríaco Karl Rappan ideó un sistema de juego dedicado a fortalecer el andamiaje defensivo. Tiempo más tarde un periodista lo bautizó “catenaccio”, que en italiano significa “cerrojo”. Esa alquimia de Rappan fue adoptada como propia por los italianos y tiene un solo fin: reducir al mínimo las posibilidades de que a un equipo le conviertan goles.

Históricamente el estilo de juego fue criticado porque intenta cortar de raíz cada iniciativa del rival. El “catenaccio” puede ser muy efectivo, pero no contribuye en nada al espectáculo. La cuestión es encontrarle la vuelta y la dupla técnica de San Martín supo alinear los interpretes necesarios para demostrar que se puede jugar bien, ser agresivo, y sobre todo, cuidarse de quedar descompensado atrás.

No necesitaron defender con cinco, tampoco con un líbero. Apoyado en su arquero y en una línea de cuatro que sale de memoria, el esquema planteado por Fabio Orsi y Sergio Gómez funciona a la perfección. Los números son elocuentes: 9 goles en contra y 27 a favor.

La estadística genera envidia en cualquier equipo que pretende ser protagonista. Si tomamos como referencia las primeras dos categorías del fútbol argentino, Boca, en 16 partidos, tiene siete goles en contra por Superliga y es el único que supera a los nueve goles que recibió Ignacio Arce en la misma cantidad de cotejos.

“Trabajamos para jugar los 90 minutos al mismo ritmo, de locales por ahí se hace más difícil, pero tenemos la virtud de no impacientarnos y buscar el arco rival de la misma manera todo el partido. Contamos con una defensa sólida, nos da tranquilidad saber que estamos bien parados atrás”, les tira flores a sus compañeros el creativo Claudio Mosca.

Las razones

Que la balanza de un lado tenga efectividad, del otro solidez defensiva y que no se incline hacia algún extremo lleva mucho trabajo. Lo admite uno de los responsables. “Siempre hay cosas por trabajar y por pulir, aunque se gane el cuerpo técnico encuentra motivos para mejorar, esos detalles que ellos ven hacen que nos encontremos arriba en la tabla”, explica Abel Luciatti.

El cuerpo técnico tiene la tarea de encontrar esos errores, a veces inadvertidos para el hincha, y los jugadores son los encargados de corregirlos. “Los volantes tienen que creer en nosotros, ellos hacen su juego con tranquilidad, sabiendo que atrás resolveremos los avances rivales”, toma la palabra Luciatti en nombre de sus compañeros.

El equilibrio encontrado llevó a San Martín a ser protagonista en cualquier escenario, a no desesperarse ante la adversidad. Claro, hasta el pitazo final los jugadores se entregan en cuerpo y alma y eso da sus frutos. “Desde Nacho Arce hasta Lucho Pons estamos todos comprometidos y concentrados los 90 minutos, todos corremos y metemos por igual” cierra Luciatti. Y subraya Mosca: “en un determinado momento, con el cuerpo técnico nos pusimos de acuerdo en jugar de la misma forma de locales y de visitantes, siendo protagonistas y buscando el arco rival. El nivel que ha alcanzado el equipo deja en evidencia el buen trabajo y el reflejo son los puntos conseguidos”.

La dupla de centrales, compuesta junto a Emiliano Amor, brindó seguridad a lo largo del torneo, pero Luciatti sabe que no debe relajarse: “terminé jugando con Emi y creo que nos entendemos bien. Esto es un equipo y hoy nos toca a nosotros, pero sabemos que cualquiera puede entrar y rendir. Ahora estamos un poco ansiosos, queremos que arranque el torneo, pero eso será hasta que la pelota empiece a rodar”.

Cuando el “Santo” pise el campo para enfrentar a Almagro el temple del equipo reaparecerá. Mientras tanto, se encuentra en una posición inmejorable porque cuenta con un plantel y un cuerpo técnico que tiran del mismo lado de la cuerda. Es simple y efectivo dentro de las dos áreas, se anima a mostrar un fútbol vistoso y sólido. San Martín no tiene un “cerrojo”, pero las llaves del éxito están en sus manos.

Tamaño texto
Comentarios
Comentarios