La UNT dispuso la exoneración de Hassan y de Chocobar

Los docentes, de Odontología y de Derecho, habían sido denunciados por acoso sexual a mediados del año pasado.

PROTESTA. Alumnos de Odontología protestan ante el Consejo Superior por el caso de Eduardo Hassan. la gaceta / foto de DIEGO ARAOZ PROTESTA. Alumnos de Odontología protestan ante el Consejo Superior por el caso de Eduardo Hassan. la gaceta / foto de DIEGO ARAOZ

“Estos son dos casos inéditos, que marcan un antes y un después en la UNT”, definió el director de Asuntos Jurídicos, Augusto González Navarro, al confirmar que se dispuso la exoneración para dos docentes acusados por acoso sexual.

Se trata de Eduardo Hassan, de la Facultad de Odontología, y de Víctor Chocobar, de la Facultad de Derecho. Hassan había sido denunciado en mayo de 2018 y Chocobar en agosto del mismo año.

Con estos casos se puso en marcha el Protocolo contra la Violencia de Género de la UNT y también son los primeros que alcanzan la máxima sanción, que es la exoneración. Esta implica que ambos docentes serán separados de todos los cargos que tengan en la universidad.

“De alguna forma es conmocionante para la universidad. es histórico. son los primeros casos en los que la universidad toma una medida extrema en estos temas de acoso”, subrayó González Navarro. “No sé si en otras universidades del país se ha llegado a este punto en casos similares”, agregó.

Mensaje

El director de Jurídicos destacó que la resolución conlleva un mensaje hacia dentro de la universidad, para docentes y no docentes, pero también un mensaje a toda la sociedad. “Lo que se tapaba o se cubría, y quedaba en la nada, ya no va a ocurrir más”, enfatizó.

“Hay una cuestión de asimetría jerárquica entre docentes y alumnos, y no se puede permitir que se abuse de esa situación”, añadió.

Tras destacar que cada vez hay una mayor conciencia sobre estos temas, González Navarro resaltó: “la sociedad en general, pero los abogados en particular, tenemos que ‘resetearnos’ y empezar a ver estos casos desde una perspectiva de género, especialmente en cuanto a la valoración de las pruebas y de los testimonios”.

Consultado sobre si hay otros casos bajo investigación, admitió que sí, pero ninguno de la envergadura de las denuncias contra Hassan y contra Chocobar. “Este tipo de denuncia se inicia en cada facultad y a Asuntos Jurídicos llegan los casos que tienen ciertas dimensiones, y cuando las referentes del Protocolo lo disponen”, explicó.

También puso de relieve que la exoneración es la sanción más grave que se puede aplicar. “Se tuvo en cuenta que no fue sólo una denuncia sino varias personas que presentaron acusaciones, lo que indica una determinada actitud (por parte de los denunciados) que se prolongó durante un largo período de tiempo”.

González Navarro explicó también que la sanción disciplinaria puede ser apelada por los denunciados. Estos pueden interponer recursos administrativos e incluso judiciales para que se revea la decisión de la Universidad.

Los casos

En mayo de 2018 se hizo viral un audio grabado durante una clase de Hassan en la Facultad de Odontología, en el que el docente afirmaba que las mujeres no deberían estudiar “porque no razonan” y porque “son entes, como un lavarropas”. Tras la difusión del audio, en las redes sociales empezaron a aparecer testimonios en contra del docente por malos tratos y por acoso. Si bien él negó todas las acusaciones, las denuncias prosperaron. La más grave fue la de una ex alumnas, ahora radicada en España, que sostuvo que en su época de estudiante Hassan la acosaba sexualmente y que, incluso, se había masturbado delante de ella.

Tres meses después surgió la denuncia contra Chocobar, también de parte de una alumna, que afirmó que se sintió acosada por el catedrático, quien le habría insistido en varias oportunidades que fuera a hacer consultas en su estudio privado, entre otras propuestas. Esto derivó en la suspensión del docente y en la apertura del sumario.

Mirar de otra manera

“Esta resolución es significativa, muy importante, sobre todo en relación con la cuestión institucional, ya que uno de los objetivos de la universidad es formar ciudadanos con ética”, destacó Celia Margaría, referente del Protocolo contra la Violencia de Género de la Facultad de Odontología junto con la docente Fernanda Vicente.

“Esto permite hacer visibles situaciones que están naturalizadas en la vida cotidiana. Es una invitación a intentar deconstruirse, todos los días, a repensar cómo miramos, cómo reproducimos situaciones de acoso, de violencia, de crítica fácil...”, puntualizó.

“Celebro que esto haya llegado a este fin”, agregó a la vez que confesó que no había mucha confianza en que se resuelva. “Las personas que hicieron la denuncia están sorprendidas”, afirmó.

Margaría expresó su deseo que la exoneración a los dos docentes acusados “anime a otras alumnas no sólo a denunciar si sufren situaciones de violencia o de acoso, sino también a mirar de otra manera, a no callarse, a saber que hay cosas que no hay por qué soportar”.

También subrayó que ha quedado claro que mediante la implementación del Protocolo se ha abierto “un espacio para escuchar, para hacer viales las denuncias y para que este tipo de acciones (como las de Hassan y Chocobar) no queden impunes”.

También consideró que sería bueno que, de manera obligatoria, en la universidad todos hagan un curso de perspectiva de género. “Porque si no cambiamos actitudes vamos a seguir replicando la misma violencia”, reflexionó.

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