Los países que asistieron a la Cumbre del Clima en Madrid (COP25) no lograron consenso sobre la regulación de los mercados de carbono, por lo que fijaron un nuevo plazo desde junio próximo para volver a negociar con vistas a la próxima cita en Glasgow (Reino Unido), en noviembre de 2020.
La regulación de esos mercados (el artículo 6 del Acuerdo de París) fue uno de los principales escollos para lograr un acuerdo en la XXV Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Cambio Climático de la ONU.
Además de los mercados de carbono, otro motivo de discrepancias es la transición de los remanentes de derechos de emisiones que algunos Estados conservan del Protocolo de Kioto y que pretenden mantener en la transición al Acuerdo de París.
La presidencia chilena de la cumbre y Brasil mantuvieron durante los últimos días de la cumbre una puja respecto de la regulación de esos mercados en el artículo 6 del Acuerdo de París, señaló la agencia Télam. La Unión Europea aceptó abrir un plazo de transición para reconocer los bonos antiguos hasta el año 2023, pero Brasil insistió en que se alargue ese periodo transitorio al menos hasta el año 2025.
Si bien se reconocieron algunos avances desde el punto de vista técnico, se requieren todavía algunos ajustes entre las diferentes visiones de las partes, como en lo que se refiere al apoyo financiero obligatorio para los países más vulnerables, para evitar la doble contabilidad y para determinar ese proceso de transición de Kioto a París.
Como las diferencias no se superaron, la Presidencia chilena pospuso una posible solución hasta la próxima conferencia.
La presidenta de la Cumbre y ministra de Medio Ambiente de Chile, Carolina Schmidt, declaró que no estaba satisfecha con los resultados de las negociaciones y dijo: “es triste no haber podido llegar al acuerdo final”.
La ministra, en el discurso de clausura de la conferencia, instó a dar una respuesta más solida, urgente y ambiciosa para enfrentar la crisis climática.
La COP25, la más larga de la historia de este tipo de eventos y en la que han participado representantes de unos 200 países, se cerró ayer tras aprobar un documento titulado “Chile-Madrid. Tiempo de actuar”.
“Queríamos cerrar el artículo 6 para implementar un mercado de carbono robusto con integridad ambiental, enfocado en generar recursos para transitar hacia un desarrollo sustentable, basado en bajas emisiones y resiliente al clima”, subrayó la funcionaria.
“Dejamos como legado un texto ambicioso y ambientalmente sólido que permite generar las bases para un mercado de carbono sin doble contabilidad y entregando recursos para su adaptación”, agregó.
“Los ciudadanos del mundo nos están pidiendo avanzar más rápido y mejor en materia de finanzas, en adaptación, en mitigación y en generar mejores condiciones de vida para enfrentar el cambio climático”, aseguró. También destacó el acuerdo en materia de género: “un plan de acción para fortalecer el rol y empoderar a las mujeres en sus respectivas comunidades locales, y darles herramientas para enfrentar los efectos del cambio climático a las que son las más vulnerables”.
Otro de los temas que destacó y al que Chile otorgó un papel protagonista, son los océanos, “sistemas esenciales de mitigación de efectos del cambio climático y que afectan a la vida de millones de personas”, dijo.
Descontento de las ONG: reclaman que se escuche su voz
Las organizaciones de la sociedad civil a nivel mundial presentes en el plenario de clausura de la Cumbre del Clima de Madrid (COP25) manifestaron su decepción con el texto adoptado ayer por las partes porque, en su opinión, sigue sin abordar la justicia social y sin tener en cuenta su voz en la toma de decisiones. “Somos expertos en clima y hemos venido con soluciones reales, pero nos silencian y se niegan así la oportunidad de aprender de nosotros”, dijo la representante de IPO/Farmers, de Nueva Zelanda. Además, puso de relieve la lucha continua de los pueblos indígenas porque se incluyan sus derechos en las declaraciones de los gobiernos.







