Una clásica tragedia de García Lorca se muda a las alturas

Onás Salto Leitón dirige una adaptación especial de “Bodas de sangre” con telas y trapecios.

13 Sep 2019 Por Fabio Ladetto
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UN AMOR QUE TERMINA MAL. Original puesta de “Bodas de sangre”.

Era julio de 1928, y en la víspera de su casamiento Francisca Cañadas se fugó con su primo hermano Francisco Montes y apagó la alegría de la fiesta. El calor andaluz le abrió camino al cuchillo, tal como lo registraron las crónicas de la época. Tres años más tarde, Federico García Lorca inmortalizó lo ocurrido en “Bodas de sangre”, la obra teatral en la que el amor es más fuerte que la tragedia inevitable y que ha tenido innumerables puestas en escena en todo el mundo.

Esta noche, en el teatro municipal Rosita Ávila, Onás Salto Leitón presentará su propia visión del texto como director del grupo El Espejo. La novedad es que lo hará en teatro aéreo, con 15 artistas (ver “El elenco”) que dominan telas, aro, trapecio, lira, cubo, cuerda indiana y rueda, junto a la actuación.

- ¿Por qué te atrae este autor?

- García Lorca fue un artista sin precedentes, con una poesía a flor de piel, aguda, incisiva y trabajada desde los recursos literarios, como la metáfora, que te permite proyectar ideas para otros géneros. Podía empatizar con los actores por su compromiso político e ideológico, con una producción para el pueblo y el teatro popular. “Bodas de sangre” se eligió en una investigación de la trilogía que comparte con “Yerma” y “La casa de Bernarda Alba”, pero a diferencias de estas últimas, la primera transgrede temas comunes y no sólo los aborda. Optamos por ella porque el elenco coincidía con el número de actores con que contamos

- ¿Reformulás la historia para la estética del teatro aéreo?

- Hablar de teatro aéreo es hacerlo de una categoría incipiente dentro de las artes escénicas. Como género aún no está definido; denominé así la puesta por sus características. Son formas marginales que intentan ser instituyentes. Llevar a las telas una obra teatral representa un desafío e intenta ser una innovación. La reformulo a partir de la síntesis, dentro de que toda adaptación representa una reescritura, una autoría propia. Más allá del conocimiento popular de la trama, hay una puesta en común de las ideas de todos los involucrados. No sigue una linealidad que te pueda ofrecer la trama, sino que se va entretejiendo con ideas nuevas que el director y los actores van aportando a medida que se ensaya hasta el estreno.

- ¿Cómo se vincula lo terrenal con lo aéreo en esta propuesta?

- Hay una resignificación de esos elementos a partir de qué es lo que me interesa resaltar y la finalidad que la obra tiene. Lo terrenal debe aparecer como lo cotidiano y es justamente en ese campo donde el espectador se ve identificado. El elemento aéreo acompaña, establece redes significativas en una semántica compartida entre actores, director y público. La vinculación de las herramientas se puede entender desde la proxemia, desde esa articulación entre los sujetos y el espacio. Es aquí donde podemos hablar de lo simbólico como eje estructurante de la obra. Los personajes, en realidad, le dan el significado: el espacio del trapecio es el de la madre y la vecina (simboliza la mirada enjuiciadora); el ojo de luna es el espacio del romance, de los novios (simboliza el amor); el cubo es la cuna que mece al niño y en el que se desarrolla el día a día de Leonardo y su mujer (la familia, la contención); el trapecio triple es el espacio del bosque donde las mujeres salen a buscar a los fugitivos (la sociedad quizás y su falsa moral y fuerza inquisidora); la rueda simboliza las alianzas de los novios (el único lugar seguro está dentro de un círculo)... El contenido simbólico también aparece en el color de las telas y en cómo se distribuyen en el espacio.

- Antes de este estreno montaste “Alfonsina” en una puesta más convencional. ¿Costó ese ir y venir de las alturas?

- El primer desafío fue “Alfonsina” fue una versión en teatro aéreo y luego volví a lo convencional en sala a través de las actuaciones de Manina Aguirre y Sofía Paris. No obstante, yo lo veo más bien como una continuidad; ambas obras sobre Alfonsina Storni y, en especial, esta última de Lorca, dependen fundamentalmente del trabajo profesional de los actores, a quienes revalorizo porque son los que le dan el matiz de la excelencia. La multifuncionalidad y capacidad de los artistas es lo que marca una continuidad.

ESTRENO

• A las 22 en el teatro municipal Rosita Ávila (Las Piedras al 1.500).

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