Nuevas normas dejan abierto el juego para implementar delivery aéreo con drones

La Anac lanzó una nueva reglamentación: ya no será necesaria una licencia para los modelos más chicos y de recreación.

19 Jun 2019 Por Lucía Lozano
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MÚLTIPLES UTILIDADES. Los drones -dice Gustavo Juárez- se usan en el campo y en eventos sociales. la gaceta / fotos de franco vera

Antes no quedaba otra opción que caminar hectáreas y hectáreas. Ahora, se puede echar un vistazo desde el aire para monitorear cómo crecen los cultivos en los campos. Los drones han ido ganando un terreno cada vez mayor en la vida cotidiana. Los vemos en las noticias como héroes, colaborando en la búsqueda de montañistas perdidos, ayudando a encontrar fallas en un puente y trasladando sangre hasta lugares inaccesibles, para transfusiones de emergencias.

Cuando empezaron a funcionar sentimos que el futuro había llegado. Nos parecía increíble que estas aeronaves similares a helicópteros podían volar sin tripulación y realizar diversas tareas comandadas desde un control remoto. Sin embargo, la preocupación de que llenaran los cielos provocando riesgos e invadiendo la intimidad de la gente hizo que en Argentina estuviera bastante limitado su uso.

En 2015, la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) dictó una normativa según la cual los menores de 16 años no podían usar drones, sin importar su tamaño. La reglamentación ponía muchas trabas para su uso recreativo en general. Por eso, legalmente los drones dejaron de ser juguetes.

Pero hace unos días ANAC dictó una nueva reglamentación (abierta a sugerencias) más flexible para los Vehículos Aéreos No Tripulados, (VANT, su nombre técnico). Las recientes disposiciones abren el campo de posibilidades para quienes quieren usar drones con fines recreativos.

La novedad es que ya no será necesaria una licencia de piloto de drones pequeños, de menos de 500 gramos. Quienes piloteen, con fines recreativos, naves que pesen entre 500 gramos y 5 kilos sólo necesitarán un certificado digital de competencia como piloto.

Se puede hacerlos volar con cierta libertad, aunque no pueden estar a menos de 30 metros en horizontal y 10 metros en vertical de otras personas ajenas al dron. Tampoco pueden utilizarse en eventos masivos (recitales, estadios deportivos). Sólo se pueden volar de día y el piloto debe tener siempre visibilidad directa del dron, es decir, no puede controlarlo desde una cámara. La altura máxima posible son los 122 metros. También hay restricciones para volar cerca de aeródromos y de edificios públicos como complejos militares, hospitales y cárceles.

Objetivo comercial

La norma plantea claramente (lo dijo Tomás Insausti, titular de la ANAC) que el objetivo en Argentina es comenzar a prepararnos para el futuro comercial de los drones, por ejemplo, para el transporte de mercadería en zonas urbanas, algo que ya se está habilitando en otros países.

Además, el funcionario adelantó que se creó una comisión para que estudie la creación de corredores para drones, con rangos de alturas y zonas por las que pueden o no pueden pasar No obstante, se precisó que está prohibido el transporte de personas, animales y sustancias peligrosas en VANT.

Hablan los expertos

¿Que la ANAC esté dando los primeros pasos para el “delivery” aéreo con estos aparatos debería ser una buena noticia? les consultamos a los expertos tucumanos.

Gustavo Juárez, director del Laboratorio de Inteligencia Artificial de la Facultad de Ciencias Exactas (Facet) de la UNT cree que se generaron expectativas muy grandes con esta tecnología, pero que es difícil implementarla en la vida diaria. “Allá por 2013 se veía los drones como algo mágico, de ciencia ficción. Después se lo fue bajando a la realidad. Es una herramienta más: un ojo en el aire”, recalca el experto.

La principal desventaja que tiene un dron, según el experto, es su volatilidad: es poco previsible, se descalibra con facilidad, las baterías tienen poca autonomía y se accidenta con frecuencia. Por eso, según él se volvieron útiles solo para algunas actividades: son máquinas de foto o filmadoras que vuelan, asegura.

¿Se terminó el boom?, le preguntamos. “Son equipos caros: un dron para filmaciones cuesta $ 80.000, más otros gastos como el seguro y corre mucho riesgo de estrellarse, así que la gente lo está pensando mucho antes de hacer esta inversión. Nosotros ahora, por ejemplo, estamos pensando en un proyecto de alas volantes. Estos dispositivos, si sufren algún problema en altura, no se estrellan como los drones, sino que pueden planear hasta llegar al suelo”, describe el ingeniero.

“MADE” EN TUCUMÁN. Drones fabricados con caña de bambú.

Desde su perspectiva, la posibilidad de que los drones llenen los cielos, depositando paquetes día tras día en la casa de un cliente, dejando comida en la puerta o haciendo fotos aéreas es por ahora poco probable. No obstante, según dice, no hay que minimizarlos. De hecho, el laboratorio que dirige sigue construyendo drones de bambú para investigación y prevé prestar servicios, como por ejemplo, calibración de VANT.

Descontrol

Diego Auad es ingeniero y desde 2016 tiene una empresa con la que presta servicios de drones. Para él, la nueva reglamentación significa un avance, aunque la duda sigue siendo la misma: quién controlará el uso de estas naves.

“Hay mucho descontrol. Los drones tienen múltiples usos y requieren de una persona preparada si hablamos de un aparato que se use con fines comerciales. Los riesgos van desde la posibilidad de que se precipite y pueda lastimar a alguien, la vulnerabilidad de la privacidad y el uso de espacios aéreos donde están prohibidos. La persona que use estos dispositivos debe estar preparada, debe saber actuar ante un inconveniente”, resalta.

Según describe, para los drones comerciales la normativa sigue siendo muy exigente: se requiere estar inscripto en ANAC, tener el certificado de piloto y pagar un seguro. También deben llevar un manual de operaciones y el mantenimiento debe ser realizado por una organización habilitada.

Estos trámites suponen un costo alto, por lo que muchos ni siquiera se inscriben y trabajan por fuera de la ley. “Exigen el mismo seguro que se le pide a una avioneta que hace publicidad en el aire”, describe. Auad insiste en que las normas no están mal; lo que falla es que no hay quién las haga cumplir.

> Etapa de consulta
Dónde se pueden hacer sugerencias, objeciones u observaciones

La nueva reglamentación de la Anac está aún en etapa de consulta. Esto significa que los usuarios de drones, y quienes lo deseen, tendrán 45 días para presentar sugerencias, objeciones u observaciones a una dirección de mail ([email protected]), antes de lanzar una regulación definitiva.

> Presente y futuro del dron

En Eventos.- Partidos de fútbol, desfiles, fiestas y protestas son captados por estos mini helicóptero que como ventaja pueden volar más bajo y más cerca de la gente que un helicóptero real. Los drones abren toda una nueva gama de posibilidades al periodismo fotográfico y a los cineastas.

Como delivery.- En EEUU ya son una realidad. Los drones ya se encuentran haciendo envíos de pizza o de paquetes. Amazon, una de las empresas más grandes de comercio electrónico del país, lanzó un video promocionando el envío de productos en 30 minutos gracias a un drone.

En situaciones de emergencia.- Los drones se destacan por su efectividad en situaciones límites, especialmente en áreas que quedaron aisladas o de difícil acceso. Se demostró la importancia de su uso por ejemplo, en zonas que fueron azotadas por desastres naturales. Su velocidad de vuelo permite recorrer áreas enormes en muy poco tiempo. Permitiendo llevar la ayuda necesaria, traslado de bancos de sangre o en una fase previa para evaluar la ayuda necesaria en la zona o la forma de arribo al lugar. La Dirección de Emergencias de nuestra provincia ya adquirió estos aparatos para utilizarlos en casos de desastres o accidentes.

Búsqueda de personas.- La posibilidad de volar a poca altura junto con una cámara de alta calidad que transmite en tiempo real permite el reconocimiento inmediato de personas perdidas en bosques o montañas.

Control fiscal.- En Argentina el gobierno se hizo eco de esta tecnología y los VANT se emplean para sobrevolar terrenos que fueron declarados al fisco como baldíos. El área se sobrevuela y se corrobora si efectivamente no están construidos.

En zonas rurales.- Los agricultores le vienen sacando provecho. Gracias a las fotos y videos de alta definición posibilitan el monitoreo de grandes dimensiones que de otra manera sería imposible transitar. Este equipo puede recorrer más de 1.000 hectáreas en sólo una hora permitiendo la localización temprana de plagas o malezas.

Incendios forestales.- En España se crearon los primeros VANT especialmente diseñados para la prevención y el control de incendios forestales. Su tarea es reunir la información necesaria para anticiparse en lo posible a los incendios.

Investigaciones arqueológicas.- En este caso, los drones son utilizados para buscar y analizar restos arqueológicos gracias a su capacidad de recorrer y tomar fotografías de áreas extensas.

Fines geológicos.- Se usan para acceder a zonas peligrosas para el ser humano. Por ejemplo, son capaces de tomar muestras del interior del volcán y de las cenizas que emite. De este modo es posible predecir erupciones y, por lo tanto, alertar con anticipación a las poblaciones cercanas.

Recreación.- Hay modelos para los aficionados del aeromodelismo, que vienen con cámaras de buena calidad, y son relativamente fáciles de maniobrar. Son pequeños y vuelan a baja altura.

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