Alexis y Nahuel, guardianes invisibles del río Loro

Ellos jugaban al fútbol cuando sintieron los gritos desesperados que venían desde la orilla del río Loro. Santiago, de 12 años, no lograba salir a la superficie. Sin pensarlo, se tiraron a buscarlo y lo salvaron.

24 Ene 2019 Por Julio Marengo

La primera vez que se tiró de cabeza al río Loro para salvar a alguien, Alexis Galván tenía 13 años. Ahora, a los 16, cuenta que entre pequeños y grandes rescates, se tira al menos 20 veces por día para ayudar a alguien. “No es un río tranquilo. Tiene sus trampas y para meterse hay que saber nadar. No hay que meterse porque sí. Nosotros llegamos a rescatar unas 20 personas diariamente, casi siempre veraneantes que no conocen la historia y la problemática del río”.

Alexis vive con su familia a pocos metros del río, en El Cadillal. Y el martes, una vez más, escuchó gritos desesperados y corrió al agua. El pequeño Santiago Luna, un chico de 12 años, se había perdido en el lecho del río luego de tirarse del puente de hierro.

“Estaba jugando al fútbol y cuando escuché los gritos, salí corriendo sin pensarlo. Fue casi inconsciente que me tiré al agua, sin saber a quién ni dónde buscarlo. Una vez adentro del río me señalaron dónde se había hundido y empecé a nadar por debajo del agua, tocando las piedras y la arena con los ojos cerrados. Confío mucho en mi tacto ya que me baño en este mismo lugar desde los cinco años. En ese momento cuando tocaba las piedras sentí la ropa del chico y lo saqué a la superficie”, cuenta Alexis. Lo secundó en el rescate su primo Jonhatan Nahuel Galván, de 17 años.

Los chicos de la zona saltan habitualmente del puente del que se tiró Santiago. LA GACETA / Franco Vera

Lo que siguió fue dramático. “Cuando lo levanté, el nene estaba pálido como la leche, e inmediatamente las personas que estaban en el lugar se abalanzaron sobre mí para ver qué pasaba”, explicó el joven rescatista. “Después de sacarlo del agua le practicaron reanimación cardiopulmonar (RCP)  porque no respiraba. Después de eso le salió sangre en la nariz. La ambulancia llegó a los 20 minutos y se lo llevaron”, relató Galván.

Ahora Santiago está en el Hospital de Niños, peleando por su vida. “Está internado en terapia intensiva con asistencia respiratoria mecánica. Su estado es crítico pero estable”, informó Cristian Villalonga, subdirector de ese centro asistencial.

El tattoo de Alexis, con el nombre de su sobrina. LA GACETA / Franco Vera

Los guardianes del Río Loro

Alexis Galván es apasionado por las carreras de motos, pero además, casi como profesión, cumple un rol invisible de guardavidas en el río Loro. Su primer rescate fue hace tres años cuando él tenía 13 años donde rescató a una mujer, que se estaba ahogando en el mismo lugar donde casi pierde la vida el pequeño Santiago.

Hincha de Boca y de San Martín, los fines de semana le dedica un buen tiempo a jugar a la pelota, casi siempre en partidos de 20 contra 20 jugadores. Su estilo rapero contrasta con la timidez cuando aparecen las cámaras, algo que supera rápidamente cuando se trata de contar su último acto heroico.

Galván cursa el cuarto año de la secundaria, en la escuela Doctor Ramón Carrillo y, cuando no está en clases, trabaja de albañil. En la época de verano, junto con su primo Nahuel custodian voluntariamente el río desde las 10 hasta las 18, donde además aprovechan para divertirse junto a sus primos pequeños. Nahuel, el otro guardían del río, trabaja como cosechador de limones, dejó la escuela y no le gusta hablar ante las cámaras... y mucho menos con periodistas. Su pasiones son el fútbol y tirarse desde lo alto del puente hacia el río.

“Si no saben nadar, es mejor que no se metan al río Loro”

Donde el común de los mortales ven un puente de hierro sobre la ruta 312, los chicos que han nacido y crecido en las orillas del río Loro ven un trampolín para lanzarse al agua. Lo hacen desde todas las alturas que posibilita esa estructura y caen en una zona donde el río tiene arena, piedras y cuatro metros de profundidad. Como una actividad cotidiana, los saltos se repiten decenas de veces por día.

“El problema es que viene gente que no conoce el río, nos ve a nosotros tirarnos, y nos imitan. Pero no es para cualquiera. Este es un río peligroso, no es tranquilo”, señaló Alexis Galván, el joven de 16 años que rescató el martes a un nene de 12 que se estaba ahogando. Para él y para su primo, Nahuel Galván, es habitual escuchar gritos en pedido de auxilio y acudir corriendo a rescatar a alguien.

Los primos que salvaron al pequeño Santiago contaron que en esa zona no hay guardavidas, que la única persona que cuida está en un camping pegado al puente de donde se tiran, pero que custodia principalmente el área del camping, que es un emprendimiento privado.

Los “guardianes” del río Loro sostienen que los incidentes se dan cuando las personas saltan desde el puente, se llegan a la parte profunda del río, y se desesperan por salir. “Mueven las manos demasiado rápido, se desesperan, y en lugar de salir, se hunden más. El río tiene sus trampas, y si no saben nadar, es recomendable que no se metan. Hay que saber controlar la correntada y conocer hacia donde salir rápidamente si pasa algo...”, advierte Alexis.




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