Felicidad sustentable en Copenhague: el estilo de vida del futuro - LA GACETA Tucumán

Felicidad sustentable en Copenhague: el estilo de vida del futuro

La cadencia “slow” y elegante de Copenhague hace de esa ciudad danesa un destino cada vez más apetecible. Puro disfrute.

06 Ene 2019 Por Sofia Alurralde

Cuando el lifestyle de una ciudad resulta ser su principal atractivo o diferencial, significa que va por buen camino. Y es que los países escandinavos, en especial Dinamarca, son un gran ejemplo de cómo la serenidad, el consumo consciente y una actitud de valoración constante, pueden ser los principales pilares para el bienestar social.

Con solo 48 horas de recorrido podemos comprobar por qué la ONU (Naciones Unidas) posicionó a la capital danesa como una de las ciudades más felices en el mundo. Desde su amplia variedad de estilos arquitectónicos y un urbanismo enfocado en los espacios verdes, la armonía y organización en los medios de transporte, hasta un menú saludable (fácil de encontrar ya sea en un “Food truck” o en un restaurante), convierten a Copenhague en un destino atractivo para visitar.

CON CALMA. Copenhage invita a disfrutar de los placeres de la vida, y las cafeterías son el lugar ideal para ello.

Los motivos del viaje pueden ser diversos, en este caso el anclaje estuvo vinculado al trabajo, y más específicamente, para asistir a la semana de la moda en colaboración con una reconocida bebida vitaminada de Suecia. Sin embargo, esto no fue un impedimento para hacer de “la gran turista” y visitar la ciudad sobre ruedas como una local.

Los daneses son amables y saben cómo hacer sentir cómodos a sus huéspedes. Apenas uno pisa el “Manon Les Suites”, un hotel de lujo-sustentable ubicado a pocos minutos de las principales atracciones, puede reconocer en lo alto del edificio la bandera ecofriendly, casi pegada a la roja y blanca de Dinamarca. Porque en Copenhague todo es materia de cuidado ambiental y reciclaje.

SEGUNDA EDICIÓN, Y YA UN GRAN ÉXITO. Sofía y otras participantes de la Copenhage Fashion Week 2018.

Llueve, truene o con un sol impoluto empezamos a recorrer sus callecitas subidos en una bici (se alquilan por doquier) y nos dirigimos hacia el Puerto Nuevo o “Nyhavn”, con sus inconfundibles edificios de colores frente al canal. Allí las fotos serán un deleite al igual que la comida en cualquiera de sus restaurantes con vista al puerto.

Pedaleamos un poco más y a sólo un kilómetro de distancia nos sumergimos en un cuento de hadas, nos encontramos nada más ni nada menos que con “La Sirenita”, un monumento dedicado al famoso escritor danés Hans Christian Andersen (quien escribió también “El Patito Feo, La princesa y el guisante, entre otros). Si dejamos la bici por un momento y decidimos caminar, muy cerca, se ubica Kastellet, una fortaleza en forma de estrella, rodeada de parques, un gran molino enclavado y un puente que enseña otra perspectiva hacia la sirenita.

FELICIDAD. Una ilustración de Susana Barros sintetiza la atmósfera de ciudad joven que transmite Copenhague. fotos de sofía alurralde

Se respira un aire puro mientras se camina lentamente hacia el centro histórico en donde se albergan edificios como el Ayuntamiento, el Teatro real, el Parlamento, el Palacio de Amalienborg, entre otros que se pueden descubrir alrededor de las principales arterias de la ciudad.

Además de calles repletas de tiendas, ideales para indagar en el estilo y moda nórdica, las cafeterías son una verdadera delicia y muy acogedoras. Así hallamos “The Union Kitchen”, un cafecito sobre la agitada calle Store Strandstræde, en el que se puede hacer “brunch” y pedir un capuccino con frases y dibujos, muy instagrameables.

Es muy común encontrarse con grupos de jóvenes que al salir de la oficina van a relajarse a uno de los barrios más trendy llamado Vesterbro. Como ocurre en otras partes del mundo con las zonas que se transforman en el “place to be”, pasó de ser la zona roja para convertirse en el barrio mas elegido por locales y turistas, tanto por sus propuestas gastronómicas como de entretenimiento.

La idea cuando se viaja a un destino por primera vez es aprovechar al máximo cada segundo y hacer todo lo más rápido posible. Sin embargo, ni bien se arriba a Copenhague, de una forma u otra, adoptamos la filosofía “hygge”, que significa poder disfrutar de cada momento y valorar los placeres de la vida en un modo slow. (lento).

LA SIRENITA. Ícono de la ciudad, homenaje al escritor Hans C. Andersen.

En otras palabras, la receta para lograr una felicidad sostenida en el tiempo residiría en el hecho de comer sano (casi todo es orgánico), hacer de la bici el principal motor de traslado, dedicar tiempo para pasar entre amigos y familia (no todo es trabajo), y quizás una vez cada tanto utilizar algunas técnicas de “mindfulness” para reducir el estrés.

Entender las razones por las que esta ciudad se convirtió en la elegida por su calidad y bienestar es fácil cuando se vive como un danés, adoptarlas y llevarlas a casa quizás sea una tarea mas complicada, pero no imposible de lograr.

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