Soja: inciden el grupo de maduración y la variedad

Las variedades de GM cortos tuvieron mejores rendimientos que los GM largos, beneficiados por las condiciones climáticas

14 Jul 2018
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EN GENERAL. Los “grupos cortos” se comportaron como adaptables, presentando -en algunos casos- un alto potencial de rendimiento en kilos por hectárea.

Como todos los años, el Programa Granos de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc) de Tucumán presentó en el XXI Taller de Variedades de Soja, los resultados de la “Red de Evaluación de cultivares comerciales en macroparcelas”, realizados en diferentes localidades del Noroeste Argentino (NOA) durante la campaña 2017/2018, comentaron José Sánchez y Marcela Escobar.

Las variedades de “GM cortos” se presentaron con mejores rendimientos que las variedades de “GM largos”, beneficiadas por las condiciones climáticas. Entre los materiales de GM cortos, se destacaron por sus rendimientos, tanto en el NOA como en Tucumán y zonas de influencia, las variedades CZ 5907 IPRO, DM 60i62 IPRO, CZ 6505 RR, Ho 6620 IPRO y RA 5715 IPRO.

En el NOA, DM 63i64 IPRO se posicionó entre las mejores. Entre los grupos largos, para ambos casos (NOA y Tucumán y zonas de influencia), se destacan las variedades DM 67i70 IPRO, ACA 7890 IPRO y DM 8473 RR, entre las de mejores rendimientos.

También se clasificó las variedades en función de su adaptabilidad y estabilidad a cada sistema productivo. De esta forma, los cultivares que son capaces de mantener su comportamiento en diferentes condiciones productivas se clasifican como “estables”, mientras que aquellos que expresan su potencial en ambientes de mejor calidad como “adaptables”. Puede mencionarse entonces que, en general, en “grupos cortos” la mayoría de los materiales se comportaron como adaptables, presentando en algunos casos un alto potencial de rendimiento y manteniendo esta característica en ambientes menos productivos, destacándose variedades como CZ 5907 IPRO; RA 5715 IPRO; DM 60i62 IPRO; Ho 6620 IPRO; DM 62r63 RR y CZ 6505 RR. Contrario fue el caso de los “grupos largos”, en los que la mayoría fueron estables y con rendimientos algo inferiores en esta campaña en particular, pudiendo destacarse materiales como DM 67i70 IPRO y ACA 7890 IPRO.

Otra observación fue realizada al comparar los “rendimientos de variedades de soja con tecnologías RR1 (resistentes a glifosato) y RR2BT” (incorporan, además, un gen de resistencia a ciertos lepidópteros). Puede mencionarse que, en líneas generales, “materiales Bt presentan rendimientos superiores, pero con diferencias poco relevantes”.

En el año 2012, se autorizó en nuestro país la comercialización de semillas, productos y subproductos de soja, con eventos acumulados de resistencia a lepidópteros y tolerancia a herbicidas, observándose -a partir de allí- una creciente adopción de esta tecnología en el ámbito productivo, explicada, en gran parte, por las ventajas comparativas que ofrece este tipo de materiales, más que por la diferencia de rendimiento.

Sin embargo, es importante destacar que “existen variedades RR1 con un alto potencial genético, que permiten obtener rendimientos similares, y en algunos casos mayores que las Bt”, por lo que es importante cuidarlas y mejorarlas.

Por otro lado, en los últimos análisis de la Red con los datos obtenidos de los ensayos, se compararon la campaña actual con sus predecesoras (en algunos casos fueron datos de 20 años de evaluación), observándose que “la campaña 2017/18 presentó rendimientos intermedios, algo superiores a la media de la región, sin superar a campañas de rindes máximos históricos para nuestra zona”. Además, resaltan que, en cuanto a la comparación de rindes entre variedades de ciclo corto (GM V y VI) y de ciclo largo (GM VII y VIII), “la campaña que recién termina no mantuvo la tendencia histórica de resultados de la Red, ya que los cultivares de ciclo corto fueron los que lograron mayores rendimientos”.

Finalmente, se presentó un ensayo de manejo agronómico, el cual se realiza desde hace unos 20 años en la subestación de Monte Redondo, que busca conocer el comportamiento de un amplio espectro de cultivares a lo largo de distintas fechas de siembra en la región.

Este ensayo demostró que “los retrasos en la siembra del cultivo generaron disminuciones en los rendimientos potenciales”; en parte, por el efecto del fotoperíodo en sí, y por otro lado, particularmente para esta campaña, tuvo incidencia la ocurrencia de una merma importante del nivel de precipitaciones durante el mes de marzo, que coincidió cada vez más con el período crítico de definición de rendimientos, a medida que se demoraba la siembra.

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