¿Te vacunaste? Argentina está en riesgo de un brote de sarampión

La inmunización no sólo te cuida a vos sino a toda la sociedad. En Australia toman medidas contra quienes no vacunan a sus hijos.

08 Jul 2018
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VACUNAS. Una persona es inmunizada; esta acción es clave para ayudar a garantizar la salud de la población

No somos lo mismo. Somos América latina y ellos (Estados Unidos, Australia, Francia, Italia, Rusia, entre otros), el primer mundo. Pero todos corremos el mismo riesgo: contraer enfermedades prevenibles por vacunación que estaban casi erradicadas de los diferentes países.

La situación es tan grave que en el primer mundo están tomando medidas severas. Por ejemplo, para lograr que se cumpla el calendario de inmunización Australia implementó multas de casi U$S 600 por cada hijo no vacunado (que se cobrará cada 15 días). “Los niños no vacunados son un riesgo de Salud Pública”, resaltó el ministro el ministro de Asuntos Sociales, Dan Tehan, al anunciar la medida. En Italia, en algunos casos, las multas pueden llega a los 7.500 euros.

¿Y esto por qué?

La situación es grave porque, en buena parte por la acción de el Movimiento Antivacunas, fuerte en Europa, EE.UU. y Australia, enfermedades como el sarampión (del que en la Argentina no hay casos autóctonos desde hace 18 años) están recrudeciendo. Y estamos en riesgo: enfermedades como el sarampión asechan a nuestras puertas, y el virus se propaga fácilmente cuando la persona infectada elimina secreciones respiratorias al hablar, toser o estornudar.

“Entre los casos que no se vacunan (porque no se logra cobertura del 100%) y los casos en que a pesar de vacunarse no generan defensas (10%) con una sola dosis, la Argentina acumuló una población de 700.000 susceptibles, igual cantidad que el número de niños que nacen por año. Cuando en un país se acumulan susceptibles en cantidad igual a una cohorte de nacidos, hay que realizar una campaña de refuerzo”, destaca Pablo Yedlin, diputado nacional, pediatra y miembro del Consejo Superior de la Comisión Nacional de Inmunizaciones, y recordó que en nuestro país la vacunación establecida en el calendario es obligatoria por ley (Ley 22909, Art. 11: “Las vacunaciones a que se refiere esta ley son obligatorias para todos los habitantes del país...”) y gratuita.

Riesgos de no vacunarse

“Las vacunas y el agua potable son las dos estrategias que más vidas salvaron”, sostiene la Organización Mundial de la Salud. Carla Vizzotti, ex titular del Programa Nacional de Control de Enfermedades Inmunoprevenibles del Ministerio de Salud de la Nación, lo resalta y destaca que las vacunas deben considerarse un bien social, porque benefician a la persona que la recibe y también a la comunidad, porque bloquean la circulación de virus y bacterias. Así protegen a las personas que no se pueden vacunar por alguna contraindicación (embarazadas o mayores de 65 años) o porque todavía no tienen edad (bebés cuyo sistema inmune está todavía inmaduro para recibir todas las dosis).

Uno de los argumentos que esgrimen quienes no vacunan a sus hijos es que exponerlos al virus los fortalece. Vizzotti explica que la vacuna es el virus atenuado. “¿Por qué exponer el niño al virus patógeno y salvaje y no aplicar una vacuna con un virus atenuado, que no lo enferma y le da los anticuerpos?”, reflexiona.

Controlar la vacunación

La medida tomada en Australia es, en opinión de Yedlin, extrema. “Somos sociedades diferentes -resalta-. Pero se llevan a cabo medidas para controlar que el calendario se cumpla. Es uno de los requisitos para el pago de la Asignación Universal por Hijo y para el ingreso a la educación inicial, primaria y secundaria”. Pero reconoce que no es suficiente, y por eso celebra que en poco tiempo más comenzará a debatirse en la Cámara de Diputados una nueva ley de vacunación.

“El proyecto -que ya tiene dictamen favorable de las comisiones- prevé que el carnet de vacunas se exigirá para tramitar DNI, pasaporte y registro de conductor, por ejemplo, con lo cual se podrá controlar también la vacunación de adultos”, resalta.

En adultos son obligatorias la doble contra el tétanos y la difteria, y la vacuna contra la hepatitis B, y en mayores de 65 años, la antigripal y la antineumocócica.

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