No hay señales de los chicos perdidos en una cueva inundada

Equipos de varios países acudieron a ayudar

02 Jul 2018
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CHIANG RAI, Tailandia.- En las caras de los padres se reflejan el agotamiento y la esperanza. Muchos tienen los ojos cerrados, están sumidos en sus pensamientos y rezan por sus hijos, que ya llevan perdidos una semana. Un monje budista dirige la oración cerca de la entrada de la cueva en las montañas en el norte de Tailandia. Un plástico azul protege a las familias de la lluvia. Por todas partes hay un lodo entre marrón y rojizo.

Los responsables destinan todos los recursos disponibles en la búsqueda, que se intensificó al sumarse expertos internacionales. Australia envió seis policías que tienen experiencia en buceo en cuevas, indicaron las autoridades.

Myanmar y Laos se han sumado apoyos a los que ya había sobre el terreno, entre ellos 32 efectivos del Ejército estadounidense, tres buzos y un experto en cuevas británicos, además de cinco de China.

La mala coordinación y la falta de experiencia con el manejo de situaciones de desastre generan dudas hasta entre los optimistas.

El Gobierno cuenta con unos 1.000 socorristas en el lugar, afirma el gobernador de provincia Narongsak Osotthanakorn. Pero nadie sabe de acciones de búsqueda en cuevas. “Nunca hubo una situación así en nuestro país. No estamos preparados para esto”, dijo.

El tiempo corre en contra de los desaparecidos. A pie, en helicóptero y con drones se busca otra entrada a la cueva. Los buzos también exploran sin parar, pero se desconoce dónde está el grupo.

El sábado de la semana pasada, los jóvenes futbolistas y su entrenador ingresaron en la cueva Tham Luang-Khun Nam Nang Non en la provincia de Chiang Rai. Una decisión fatal. Con unos 10 kilómetros de largo, es una de las cuevas más grandes del país. Y es peligrosa. En época de lluvias, las inundaciones vuelven intransitables los pasadizos e imposible la salida.

Justamente eso es lo que les pasó al parecer a los chicos, de entre 11 y 16 años y su entrenador. Todos eran de la zona fronteriza con Myanmar y ya habían visitado la cueva, según familiares y amigos.

Una madre dio la alarma el sábado por la noche, cuando su hijo no regresó del fútbol. Sus bicicletas quedaron a la entrada de la cueva. Los equipos de búsqueda encontraron, el martes impresiones de las manos y pies de los desaparecidos, que evaluaron como pruebas de vida. Desde entonces, no apareció nada más. También hallaron zapatos y mochilas, lo que significa que no llevan alimentos consigo.

Los médicos afirman que los jóvenes podrían sobrevivir una semana, siempre que estén secos y tengan agua para beber. Con cada día que pasa, las posibilidades de que hayan sobrevivido son más escasas. (DPA)

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