Quedó firme la prohibición de nuevas obras en el piedemonte

Aunque votaron igual, los concejales opositores y oficialistas cruzaron cuestionamientos. “El intendente sigue burlándose de la gente”, criticó el opositor Zelaya. “Vayan a la Justicia”, retrucó Aranda, oficialista.

23 Jun 2018 Por Martín Dzienczarski
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CONTRASTES. Los ediles estrenaron bancas. Otra novedad fue una votación por unanimidad, para insistir una ordenanza. Lo repetido: las chicanas. LA GACETA / FOTO DE DIEGO ARÁOZ

Ni siquiera cuando votan por unanimidad se supera la grieta entre las facciones del Concejo de Yerba Buena. Los 10 concejales de la “Ciudad Jardín” rechazaron el veto impuesto por el intendente Mariano Campero a una ordenanza que él mismo había promovido y pedido su aprobación hace un mes. Sin embargo, los ediles oficialistas y opositores cruzaron chicanas y hasta gritaban cuando otro hacía uso de la palabra a lo largo de la sesión especial.

En mayo, los concejales habían aprobado una ordenanza para prohibir las construcciones en el piedemonte, sector donde proliferaron los barrios privados en los últimos años. Hace una semana, la Intendencia vetó la norma, aduciendo que podría tener vicios de constitucionalidad: la redacción debería haber incluido “restringir” las construcciones, en lugar de prohibirlas.

“Me parece sorprendente leer que Campero ha vetado una norma que él mismo ha pedido, tras hablar años de protección de medioambiente. Es increíble que el concejal Campero haya dicho una cosa y que el intendente Campero haga otra. Llevamos años de lucha junto con los ecologistas para proteger el cerro. En una semana pasó de estar contra la tala de árboles a estar preocupado por los emprendimientos que podrían instalarse”, cruzó el opositor Pedro Albornoz Piossek. El radical Benjamín Zelaya, del espacio opositor junto con Albornoz Piossek, Lucas Cerúsico y Maximiliano García, fue contundente. “El intendente sigue burlándose de la gente y del Concejo, porque mandó un proyecto firmado por él y por su jefe de Gabinete (Manuel Courel) y a los días pide poner freno de mano y que volvamos todo para atrás”.

Benjamín Macome, presidente de la comisión de Obras Públicas, defendió la ordenanza vetada. “El equipo jurídico de la Intendencia cree que la palabra prohibir atenta contra el derecho a la propiedad. Nosotros queremos proteger el piedemonte. Así que si hay un problema jurídico lo discutamos, pero manteniendo el piedemonte protegido. Por eso no podemos aceptar el veto”, expresó. Y luego objetó a los opositores: “les cuento que este proyecto había ingresado el 5 de mayo de 2017, pero no fue tratado por las anteriores autoridades del cuerpo (en referencia a la oposición), sino recién hasta este año, cuando lo tratamos y aprobamos. Y ahora volvemos a dejar firme la ordenanza. Ellos nos llaman oficialistas, pero somos opositores razonables. Dejemos de hacer politiquería y demagogia”.

Rodolfo Aranda adelantó su voto para dejar firme la prohibición de construir en el piedemonte. “Si alguien tiene algún tipo de duda o sospecha de que acá haya algún tipo de negociado, tiene la obligación de llevarlo a la Justicia para que no quede sólo como palabras rimbombantes”, achacó el radical. A su lado, de él el peronista Walter Aráoz miraba fijo los gestos burlones de Zelaya.

“Venimos de la UCR y fuimos el 40% de los votos que llevaron al intendente a ocupar ese lugar. Miren si no hay paradoja, de que no se ha cambiado nada, de que la misma matriz de corrupción se la sigue implementando en el gobierno actual”, comenzó a hablar García. Aranda no logró contenerse y gritó “mienten” hacia el público. “Por eso dejamos de coincidir política e ideológicamente con el intendente. El jefe de Gabinete puede pasillear el Concejo, pero no se puede sentar de cara a los concejales para dar explicaciones, por ejemplo, por esa empresa fantasma y sin domicilio a la que le pagaron $ 120.000 por algo inexistente. Si es no es corrupción... No sé qué defienden”, continuó García. “Vayan a la Justicia”, volvió a gritar desaforado Aranda. “Sin dudas que hay intereses inmobiliarios”, machacó García.

Javier Jantus y Aráoz defendieron la ordenanza pero cruzaron a los opositores. “Cuando lo único que se quiere es destruir, se busca cualquier argumento para denostar. Entendemos que el análisis que sustenta el veto es una interpretación jurídica forzada”, explicó Jantus.

Tras las chicanas, los 10 concejales votaron igual: rechazaron el veto de Campero y dejaron firme la prohibición de constrir en el piedemonte.

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Yerba Buena
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