El empate dejó en los tucumanos un sabor agridulce

El público siguió en sus casas o en sitios públicos el debut de la Selección. La ansiedad de la previa mutó en expectativa durante el juego. Al final, una mezcla de esperanza y resignación (con un poco de frustración) quedó flotando en el ambiente.

17 Jun 2018

Entre esperanza y resignación, el debut de la Selección dejó un sabor agridulce a los tucumanos. Después del partido, salieron a la calle todavía vistiendo de celeste y blanco, sin festejar y con grandes dudas con respecto al futuro.

“Esto recién comienza” comentó Rubén, que paseaba junto a su pareja y su pequeña hija. Ilusionado, afirmó: “en los próximos partidos, el desempeño será mejor. Esperamos que Messi nos traiga la copa.”

Angeli Figueroa, venezolana que vive en Tucumán, se mostró sorprendida por la pasión argentina por el Mundial. “Espero ver al equipo en la final.”

Marcelo, de 27 años, comentó que para él la Selección tiene demasiada presión, sumada a que Islandia no era fácil. “Lo del penal de Messi puede pasar, es cuestión de suerte.”


Muchos coincidieron en que el “Kun” Agüero fue la figura. Otros no se mostraron optimistas, como Roberto Salvatierra, para quien la figura fue el rival: “el arquero islandés es un fenómeno. Nosotros necesitamos un equipo más ofensivo.”

Nieves, de 72 años, decidió no ver el partido por cábala y dijo: “sé que el seleccionado anda flojo”. Franco y Esteban, de 21 años, se reunieron por primera vez en familia a ver la transmisión y piensan que el Mundial une a las personas.

Martín Brandan (vendedor ambulante), entre gorros y banderas, esperaba que la venta mejore: “a la hora del partido, la gente se queda en la casa”; y Manuel Lizárraga afirmó que el Mundial incrementó las ventas.

Darío, policía, esperaba un mejor desempeño de Messi y considera que Gonzalo Higuaín tiene que ser el “9”. Carlos, cuidacoches, opinó: “si la ‘Pulga’ se pone las pilas, puede hacer magia en el Mundial”.

Pantalla gigante y pasión medida en el parque


A pesar del frío y del horario laboral, el parque 9 de Julio se tiñó de celeste y blanco para acompañar a la Selección en su debut en el Mundial. Frente a una pantalla gigante, unas 300 personas -varios con mate en mano- se acercaron al lugar. No hubo cantos, sí muchos gritos. La zona se vio muy transitada, por ello, la Municipalidad dispuso un operativo especial.

El partido ante Islandia se vivió en un clima familiar. La tranquilidad llevó a que, incluso, quienes velaban por la seguridad pudieran disfrutar sin problemas del espectáculo. Cerca de ellos, personal de salud, con atuendos con los colores argentinos, también seguía desde una ambulancia el partido, atento al público pero sin quitar los ojos de la gran pantalla. Este no fue el caso de Álvaro, distribuidor de encomiendas; la emoción superó a sus obligaciones, por lo que decidió detener sus actividades para, al menos, ver el primer tiempo.

No sólo asistieron vecinos de la ciudad: también hubo gente del interior de Tucumán y de diferentes provincias. Dos jóvenes, Lisandro (de Misiones) y Sebastián (de Banda del Río Salí), llegaron solos, pero pronto se unieron a la fervorosa cita.

El evento tuvo dos perspectivas en relación a su convocatoria y a su organización. Mauricio, contratado para la conducción de la previa, contó emocionado que la cita superó las expectativas, pese a la falta de difusión. A diferencia de Mauricio, Javier Armando, vendedores ambulantes, confesaron que la falta de público les impidió una buena venta.

Entre las fallas de la pantalla (pasó en reiteradas ocasiones lo que provocó silbidos) y el empate, quienes se quedaron hasta el final volvieron a sus casas con un dejo de desilusión.

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