Macri, ante el costo político de vetar ley que frenó el alza de tarifas

03 Jun 2018
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PREMISA. Frente a los problemas de un abultado déficit fiscal y el encarecimiento del crédito externo, Macri trata de lograr una ayuda financiera inmediata del FMI.

> Lo que dejó la semana

CECILIA CAMINOS | AGENCIA DPA

El veto de la ley que frena el alza de tarifas de los servicios públicos tendrá un costo político para el presidente Mauricio Macri, en momentos en que Argentina ya tiene en el horizonte las presidenciales de 2019 y la oposición prueba cómo reorganizarse.

Macri hizo uso de su poder presidencial de veto apenas horas después de que la oposición, liderada por el peronismo, aprobara esta madrugada la ley que retrotrae a noviembre el valor de servicios públicos como el gas, la luz y el agua, entre otros puntos.

“Fijar tarifas no es función del Congreso”, argumentó su jefe de Gabinete, Marcos Peña, que alertó que la norma hubiera tenido un altísimo costo fiscal para el Estado. Según estimó el Ministerio de Hacienda, hubiera costado el equivalente a unos 4.615 millones de dólares.

Desde su asunción a fines de 2015, Macri dispuso actualizar las tarifas de los servicios públicos a la vez que disminuyó los multimillonarios subsidios estatales que rigieron durante el kirchnerismo, en particular en la región metropolitana de Buenos Aires, donde habita cerca de un tercio de la población nacional.

Hasta ahora, el alza de las tarifas rondó entre un 500 y 1.600 por ciento, según el Observatorio de Tarifas de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET), y representó un duro golpe a los bolsillos de los ciudadanos.

El malestar social, avivado además por una inflación que no cede y en los primeros cuatro meses casi alcanzó un 10 por ciento, empezó a resquebrajar a la coalición oficialista de centroderecha Cambiemos. La oposición, que aunque fragmentada controla ambas cámaras del Congreso, vio allí una posibilidad para unificarse y hacer fuerza contra el Gobierno.

El Frente Renovador presentó el proyecto y sumó votos del kirchnerismo, del resto del peronismo y de otros partidos opositores. Hasta último momento, el oficialismo intentó mantener su alianza con los sectores más dialoguistas que le habían permitido en los primeros dos años avanzar con leyes clave, pero esta vez fracasó.

“El Gobierno, que tenía un apoyo importante de la oposición, lo terminó perdiendo y pagará un costo político”, advirtió el analista político Sergio Berensztein.

En el mismo sentido se manifestó el consultor Ricardo Rouvier: “El problema ahora es que el Gobierno quiere recuperar un espacio político que ha perdido. El espacio ha sido ganado por una oposición fragmentada que en la noche del miércoles se mostró unificada”.

La imagen de Macri está en declive desde el año pasado y se profundizó con la crisis financiera que comenzó a fines de abril, que devaluó en más del 20 por ciento el peso argentino, y la decisión de apelar a un rescate financiero del Fondo Monetario Internacional (FMI).

De acuerdo a la última encuesta de Rouvier, el presidente cuenta con un 36 por ciento de imagen positiva y más de 60 por ciento de imagen negativa. Según la consultora Management & Fit, el índice global de optimismo promedió la semana pasada un 32,5 por ciento en lo político y un 31,8 por ciento en lo económico, con caídas de 1 punto y de 0,5, respectivamente.

“La estrategia del Gobierno, que apostó a la bipolaridad política que es poner a (la senadora opositora y ex presidenta) Cristina Fernández de Kirchner en el centro del ring se fue deteriorando y pierde eficacia porque empieza a ser prisionero de sus palabras”, señaló Rouvier al canal noticioso A24. Con más de la mitad de su mandato transcurrido, Macri ya no puede acusar solamente a la herencia recibida de los doce años de gobiernos kirchneristas por la situación actual que vive el país, agregó.

Los efectos del veto podría ir aún más allá, si el ala más dura de los sindicatos decide convocar una huelga nacional en rechazo a la decisión presidencial y en un contexto de cada vez mayor protesta social.

Tras el triunfo oficialista en las legislativas de medio término de 2017, Cambiemos estimó que se facilitaría la reelección de Macri en 2019. Pero el escenario político y económico se complicó y ya no estaría garantizada una victoria fácil con el peronismo en proceso de reorganización para buscar un candidato presidencial, sin que se descarte un regreso de Fernández de Kirchner.

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