La exportación de limón siempre plantea desafíos

La apertura de nuevos mercados demanda brindar apoyo técnico 
y científico permanente.

28 Abr 2018
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EN LA EEAOC. Los inspectores reciben capacitación en los laboratorios de la Estación Experimental, sobre las enfermedades que atacan a los citrus.

DESDE TUCUMÁN Y HACIA EL MUNDO

Desde sus inicios, la evolución y el desarrollo de la citricultura de Tucumán y en cierta medida, la del NOA, estuvieron muy ligados a la Estación Experimental Agrícola de Tucumán (hoy Eeaoc). Junto a los pujantes y emprendedores productores e industriales del medio, se logró posicionar a la actividad en un sitial de gran importancia a nivel mundial. Con este fin, las introducciones de variedades, el manejo de enfermedades, la primera exportación desde el empaque de la antigua EEAT (Estación Experimental Agrícola de Tucumán), la primera planta piloto para extracción de derivados, las estrategias de manejo y las continuas y decisivas intervenciones de los especialistas para resolver cuestiones vinculadas a aspectos cuarentenarios y de inocuidad, no hacen más que reforzar este concepto, manifiesta el ingeniero Hernán Salas, Coordinador del Programa Citrus y Director Asistente en Tecnología Agropecuaria de la Eeaoc.

Según Salas, esta actividad fue la responsable de la generación de más de U$S 7.000 millones, en los últimos 10 años, para el Tesoro, siendo el 60% aproximadamente por los derivados industriales (que involucra al 80% de la producción) y el resto, por limón fresco (20% de lo producido). Argentina es el primer exportador mundial de jugo y aceite esencial y el segundo en cáscara deshidratada.

En cuanto a los destinos de las exportaciones de fruta fresca, Europa y Rusia acaparan más del 80%, aunque ya se incrementaron las ventas a Canadá, Medio Oriente y puntos de Asia. La apertura de nuevos mercados y el mantenimiento de los actuales, constituyen un enorme desafío y una herramienta clave en la sustentabilidad de la actividad. Con un marcado incremento de los costos que acompaña este proceso inflacionario, la exportación de fruta fresca generará las divisas necesarias para mantener la competitividad.

La apertura de nuevos mercados, tanto a nivel internacional como nacional, está regulado por varios factores, entre los que se destacan las exigencias que establecen los países importadores a los exportadores, por tener estos últimos la presencia de plagas o enfermedades cuarentenarias (entendiéndose como tal a aquella que está ausente en una región o bien que estando presente es motivo de control oficial). La presencia de las mismas obliga, al exportador, a someter a la fruta a tratamientos cuarentenarios (ya sea por métodos físicos como frío, calor, irradiación, etc, o bien químicos como bromuro de metilo, fosfinas, etc, o la combinación de ambos). Otra alternativa es la implementación de sistemas de mitigación de riesgos o Systems approach, que se definen como un conjunto de medidas que se desarrollan en las fases de campo, cosecha, empaque y transporte, que ejecutadas de manera conjunta e independientemente entre sí garantizan la seguridad cuarentenaria.

Tratamientos

El ingeniero Gerardo Gastaminza, jefe de la Sección Zoología Agrícola de la Eeaoc comentó que, con el apoyo del sector productivo, se desarrollaron estudios para el trazado de estrategias como, por un lado, el tratamiento cuarentenario para el control de la “mosca del Mediterráneo” Ceratitis capitata (ej. tratamiento con frío a 2,1°C y 3,2°C, que permitió la apertura del mercado japonés, o el de bromuro de metilo para cítricos dulces, con destino a las regiones con programas de control y erradicación de “moscas de la fruta” de Argentina.

También investiga diferentes organismos que potencialmente podrían afectar a los cítricos, abarcando distintos aspectos y su correspondiente análisis de riesgo de plagas, que permitieron en muchos casos levantar las objeciones planteadas inicialmente por los organismos fitosanitarios de los países compradores, o bien flexibilizar las exigencias solicitadas. Es el caso de la aceptación de la condición de no hospedante del limón (Citrus limon) para la “mosca sudamericana de la frutas” Anastrepha fraterculus, o la aceptación de un sistema de mitigación para C. capitata (“moscas del Mediterráneo”) y Brevipalpus phoenicis (“falsa arañuela de la vid”) en limón por parte de APHIS.

Para esta última plaga, la Eeaoc realiza todos los análisis respectivos de las muestras que extrae el Senasa, de campo y empaque, para verificar la ausencia del ácaro B. chilensis como parte del protocolo estipulado para la exportación. Este análisis resulta muy laborioso, debido a la necesidad de montar en preparados especiales todos aquellos individuos que se detecten en la muestra para identificación en microscopio de alta resolución de cada uno de los preparados, buscando los caracteres diferenciales entre las especies del género Brevipalpus de la especie B. chilensis. Otro mercado abierto recientemente al limón fue el de Filipinas, donde la Experimental jugó un rol importante en las negociaciones como soporte técnico científico del Senasa, y actualmente con su laboratorio como apoyo logístico en el servicio de certificación de la red de trampeo de moscas de los frutos.

Cabe destacar que todas las investigaciones mencionadas fueron sometidas a exigentes auditorias in situ, por los organismos fitosanitarios involucrados, lo que le valió al laboratorio de Zoología Agrícola el reconocimiento como uno de los centros de investigaciones cuarentenarias a nivel mundial, otorgado por el MAFF (Ministry of Agriculture, Forestry and Fisheries of Japan).

Enfermedades

En lo que respecta a enfermedades, en la citricultura de nuestra región se encuentran presente algunas enfermedades cuarentenarias que normalmente constituyen un problema para el ingreso a los mercados, comentó la ingeniera Gabriela Fogliata, coordinadora de la Sección Fitopatología.

Como ejemplo se puede citar a la “mancha negra” y “cancrosis”. Estudios realizados permitieron obtener información calificada que posteriormente fue utilizada para la elaboración de protocolos o propuestas para los sistemas de mitigación de riesgos, que permitieron la apertura o el mantenimiento de los mercados compradores.

El Laboratorio de la Sección Fitopatología desarrolla planes de investigación en todas las enfermedades cuarentenarias y, además, es Laboratorio Reconocido de la Red Senasa para el diagnóstico de éstas, contando con variadas técnicas de análisis molecular incluidas en los protocolos internacionales.

Durante los años 2000 y 2001, la Experimental participó en la inspección y análisis de frutas cítricas para cumplimentar uno de los requisitos para exportar a los EEUU, dentro del Sistema de Medidas de Mitigación del Riesgo para “mancha negra” y “sarna de los cítricos”, para certificación de lotes de limón, naranja y pomelo del NOA libres de “mancha negra” y “sarna del naranjo dulce” con destino a los EEUU.

En las negociaciones por la reapertura del mercado americano, la “Clorosis Variegada de los Cítricos” (CVC) tuvo un peso muy importante. Antecedentes bibliográficos reportaban la transmisión de la bacteria causante de CVC a partir de semillas en naranjos infectados por la enfermedad. Para limoneros se conjeturaba sobre la posibilidad de transmisión de la bacteria por semillas, ya que había reportes poco precisos sobre presencia de la bacteria en plantas, pero sin causar síntomas de la enfermedad.

La Eeaoc, a través de la ingeniera Beatriz Stein y con el apoyo de la ATC (Asociación Tucumana del Citrus) realizó los estudios en forma conjunta con el doctor Rui Leite, del IAPAR en Brasil, y se demostró que el limonero no es un hospedero natural de la bacteria causante de CVC, y que la transmisión de la enfermedad no se realiza por semillas de naranjos y limoneros. Paralelamente a estos estudios, el Senasa realizó un monitoreo de CVC en el país en distintas especies cítricas. Para el NOA, se analizaron con resultado negativo más de 6.400 muestras en los laboratorios de Fitopatología de la Eeaoc, estudio coordinado por la ingeniera Fogliata, quien además en 2012 participó como Representante Técnico Oficial en las reuniones realizadas en la Organización Mundial de Comercio (OMC), en Ginebra, Suiza, junto a las autoridades nacionales para el caso Estados Unidos: medidas que afectan la importación de limones frescos, en el marco del sistema de solución de diferencias. Asimismo, en forma conjunta con la ingeniera María Elena Gatti (Senasa) y al equipo de trabajo de Fitopatología, se elaboró el documento técnico-científico respuesta al análisis de riesgos de APHIS. Todos estos resultados obtenidos contribuyeron, significativamente, a destrabar técnicamente una de los principales obstáculos que se presentaban para el reingreso del limón a Estados Unidos.

El rol de apoyo técnico, científico y asesoramiento al Senasa por parte de la Estación Experimental se pone en evidencia con la participación de sus técnicos en las auditorías que realizan los organismos fitosanitarios externos (APHIS, DG Sanco, EPPO, etc.) y en la obtención de la información para responder los requerimientos fitosanitarios de otros países. Asimismo, resulta clave, en este sentido, la capacitación permanente que se brinda a los cuerpos de inspectores del Senasa u otros organismos, como ser el personal de barrera de Afinoa.

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