Un fantasma

Fragmento de Los diarios de Emilio Renzi III *

Un fantasma
13 Abril 2018

Venía Renzi bajando las escaleras de la Facultad, rodeado de un enjambre de estudiantes que le hablaban, le hacían preguntas, lo consultaban, le proponían temas para el trabajo final o intentaban darle a leer cuentos, libros de poemas, capítulos de novelas, eran inteligentes, rápidos, simpáticos, eran atrevidos y combativos los estudiantes de Letras de la UBA que lo seguían a la salida de su clase entre carteles, banderas, consignas escritas en las paredes con distintas posiciones políticas de izquierda, postuladas por las agrupaciones y movimientos combativos. Le llamaba la atención el nombre de algunos grupos denominados La Walsh o La Mariátegui, que parecían reivindicar identidades de travestis, imaginó uno que se llamara La chica Che Guevara, pero cuando hizo el chiste ninguno de los activistas contestó nada y más bien lo miraron con cierto disgusto. La propaganda saturaba el lugar y Renzi con sus alumnos se internaba en una selva de palabras y de anuncios, un bosque decorado con pintadas y con fotos y con banderas, todas muy críticas y muy eufóricas, donde se anunciaban marchas, piquetes, actos, cortes de calle, paros y movilizaciones. También los escalones estaban intervenidos con frases escritas con aerosol negro. Como en una película se le superpusieron a Emilio las imágenes de la facultad en su época de estudiante, recordó las asambleas, las huelgas y las marchas y vio los carteles y las pintadas en su memoria, como fotos fijas de su juventud. Era lo mismo salvo cierta furia discursiva que convertía ahora las leyendas en órdenes, contraórdenes, imperativos categóricos destinados a despertar del sueño ideológico a la masa estudiantil. Recordó sus años de estudiante, que fueron en la memoria -y lo habían sido en la realidad- incandescentes, inolvidables, imbatibles y serenos, sobre todo, comparado con el activismo actual, marcado por el escepticismo y por el recuerdo del terror de la represión de la dictadura militar. El socialismo ahora era un fantasma, más muerto que nunca, y las reivindicaciones y luchas eran, sobre todo, críticas negativas y salvajes a la situación política.

* Anagrama.

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