Cartas de lectores

10 Abr 2018
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LA GACETA / FOTO DE ANTONIO FERRONI

SECTOR CAÑERO EN CRISIS

El manejo de la política energética -a cargo de un petrolero- está haciendo estragos en los sectores de energías renovables y en las metas medioambientales del país. Se privilegia a las petroleras permitiendo que sus precios se acoplen a las subas internacionales de combustibles fósiles y a los aumentos de la inflación y del tipo de cambio, a la vez que se pisan los precios de los combustibles renovables. La fórmula para la fijación del precio del etanol, debería contemplar un costo de la caña equivalente al de una maquila al precio de la paridad de importación de azúcar que determina la fórmula actual (para armonizar los movimientos externos del azúcar ocasionados por movimientos del petróleo), más un costo industrial acorde a los parámetros tecnológicos y de inversión utilizados por el sector petrolero. Esto nos devolvería a la situación anterior de paridad de precios del litro de etanol con las naftas en refinería.

Santiago José Paz Bruhl

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PARQUE 9 DE JULIO

A fines del Siglo XIX, el gobierno tucumano expropió 400 hectáreas para la construcción de un parque público, que dotará a la ciudad de un gran espacio verde. Fue el paso inicial que llevó al nacimiento del actual Parque 9 de Julio. El paseo fue proyectado en 1908, respetando el criterio de estar integrado al mundo total de la naturaleza y destinado a la recreación de todas las clases de habitantes. Le dio prioridad a las especies autóctonas (lapachos, jacarandás, cedros, nogales, etc.), y según datos históricos fueron plantados 18.000 árboles, 41.000 arbustos decorativos, 1.000 palmeras y otras plantas ornamentales. En 1968, el parque fue transferido al municipio de la ciudad Capital y el 16 de Mayo de 1997, mediante Decreto del Poder Ejecutivo Nacional, fue declarado Monumento Histórico Nacional. Desde su inauguración, el 23 de Septiembre de 1908, aquel grandioso proyecto de paseo público fue sistemáticamente recortado y degradado, hasta llegar al estado actual (no supera las 200 ha). Cualquier vecino que recorra el parque podrá observar: 1) Que los fines de semana o feriados se parece más a un parque de diversiones, 2) Deterioro del pavimento, de los senderos y de las veredas peatonales, 3) Escasas especies vegetales y muchas de las existentes aparentan estar enfermas o haber llegado al fin de su ciclo de vida, 4) Contaminación ambiental por los gases de escapes de los vehículos, ruido, etc, 5) Tránsito de vehículos de modo desordenado, sin respetar las normas de seguridad vial, 6) Población de aves escasa, tanto en cantidad como en diversidad. Frente a esta situación, no se entiende cómo la Intendencia actual pretende potenciar lo que se conoce como el Palacio de los Deportes, para convertirlo en un Centro de Espectáculos Funcionales, sin estudios ambientales previos que hayan sido realizados por profesionales idóneos e independientes. Además, la participación y consulta pública brillan por su ausencia. Es hora de que los miembros del Estado municipal capitalino comprendan que el valor de los espacios verdes abarca y excede lo económico, lo científico, lo histórico y lo social y que son parte ineludible de nuestro diario vivir. Lo que deben hacer es ocuparse para que el paseo recupere todo lo que perdió: su identidad.

Juan Francisco Segura

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EL CUENTITO DEL BOLETO ESTUDIANTIL

Había una vez un grupo de magos muy poderosos que aunque vivían en un lugar muy pobre, hicieron aparecer mágicamente mucho dinero y se preguntaron que podían hacer con él. Decidieron usarlo para pagar el boleto a los estudiantes (BEG) del interior de la provincia. Sin embargo, había una región llamada Yerba Buena donde la magia era tan oscura que el poder de estos magos duraba solo 72 hs, al cabo de las cuales el hechizo se rompía. Una vez más las rencillas políticas Yerba Buena-Gobierno Provincial han tomado por rehenes a los vecinos de esta ciudad. El tan promocionado BEG, finalmente extendido para los alumnos que viven en el interior de Tucumán y que pagan boletos interurbanos más caros, en esta ciudad se otorgó en condiciones vergonzosas y por 3 días. Mis tres hijos asisten a escuelas experimentales, dos de las cuales se encuentran en la Capital. Ninguno pudo recibirlo y como ellos varios cientos. Porque, como es de esperar, gestionar el formulario en la escuela nomás fue un trámite que llevó 48 hs, luego de lo cual había que conseguir un turno (200 números por día) y eso era una odisea aparte. De hecho, el miércoles 4 pasado, de esos 200 números, sólo se atendieron 105. El resto se postergaban para el día siguiente; pero cuando regresaron junto al resto de los papás que gestionamos el beneficio, nos encontramos con un cartel manuscrito anunciando que la inscripción había cerrado ¡el día anterior! En ningún medio de comunicación se dijo que había una fecha de corte y que el plazo era tan corto. El trato recibido en la oficina publicitada como Punto de Gestión fue desagradable (nos amenazaron con desalojarnos con la policía por pararnos en la vereda a deliberar sobre lo que podíamos hacer frente a esta situación). En la Municipalidad, haciendo gala de inoperancia e indolencia indecibles, nadie sabía nada ni podía dar respuesta; y ningún funcionario estaba presente (a la mañana, es decir pleno horario laboral no estaba el Intendente, ni el secretario de Gobierno) para recibirnos. Nos pasamos la mañana peregrinando de la Municipalidad, al Consejo Deliberante y al punto de emisión. Nadie era responsable de nada. Debo recordarles a estos empleados públicos que tienen un horario que cumplir, que el pueblo no delibera ni gobierna sino a través de sus representantes, y que les pagamos un sueldo para que nos representen y representen nuestros intereses. ¿Debo decir lo obvio? Y es que, aunque la iniciativa es de la Legislatura, es “obligación” del Municipio luchar para que todos los chicos de esta ciudad reciban también el beneficio. Resumiendo, para la mayoría de los chicos de Yerba Buena (ciudad en la que habita nuestro gobernador y muchos de los legisladores que aprobaron esta iniciativa) el Boleto Estudiantil Gratuito se parece más a un cuento de fantasía para niños, que a una realidad.

Adriana Villafañe

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YERBA BUENA

De a poco observo mejoras en esta ciudad: complejos de semáforos, patrulla motorizada de tránsito, agentes de tránsito (que bien les vendría recibir capacitación), y últimamente patrulla urbana, amén de pavimento, limpieza, luminarias y ordenamiento de tránsito. Destaco que todos estos logros del intendente son para tener en cuenta, máxime cuando sus enemigos políticos le dificultan ejecutar mayores beneficios para los vecinos. Como dice el refrán: “no hay peor astilla que la del mismo palo”. A estos antidemocráticos ediles les podría caber el mote de “Los 4 jinetes del Apocalipsis”: cada uno carga con una peste. No les cayó aún la ficha que están ahí porque los elegimos para contar con una administración al nivel que merecemos, luego de varios gobiernos que confundieron progreso con populismo dejándonos una ciudad ordinaria, violenta y pauperizada. Ahora bien, tengo una inquietud importante: si se dispuso tanto para la seguridad y el ordenamiento del tránsito, ¿por qué los vecinos nos vemos sometidos a un grupo ilegal de personajes como los llamados “trapitos”? Por lo que vi, no son pobres muchachos que se ganan la vida “cuidando y lavando” coches en la vía pública (si lo hiciera yo me multarían tanto por desperdiciar agua como por estar prohibido lavar autos en la calle). El 9 de abril, a las 12:30, en Pringles y Florida estacionó una motito (tipo motochorro) y el robusto individuo que la conducía -sin bajarse- recibió la visita de seis trapitos simultáneamente; y a ojos de cualquiera recibía de cada uno de ellos un fajo de billetes controlando que cada uno se quede con una parte del mismo, guardando los seis fajos prolijamente en un bolso y sin mediar palabra se alejó. ¡Qué tal! Señor Intendente: este caso es tema de la Municipalidad, no de la policía. Confío en que pronto lo solucionará.

Luis Vides Almonacid

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GESTIÓN EN MONTEROS

Cada ciudad tiene sus particularidades y su propia problemática, las que son reflejadas permanentemente por las páginas de LA GACETA. Al respecto, tenemos un par de cosas para resaltar sobre nuestra ciudad, Monteros: actualmente parece una ciudad bombardeada, y transitar por muchas de sus calles es una verdadera prueba de destrezas, para poder esquivar los cráteres que tiene, problema de lo cual no tenemos ningún viso de solución cercana. Nos imaginamos las penurias de nuestros visitantes que nos los tienen identificados y los sufren diariamente. Además, a 100 metros de la sede municipal los perros callejeros son amos y señores de la vía pública y según palabras de los propios funcionarios, no saben qué hacer con ellos. Pero lo más preocupante no son estas minucias comarcanas: lo que nos inquieta en realidad es que en el tiempo que llevamos de la actual gestión no se realizó en la ciudad ninguna obra relevante ni sabemos si hay alguna en carpeta en algo más de un año que queda de gestión. A diferencia de nuestros vecinos de Concepción que en donde se dan vuelta hay una obra en ejecución. Nosotros nos tenemos que conformar con que los semáforos funcionen, la basura sed recoja en tiempo y forma y que los cordones cuenta se pinten periódicamente. Poco para justificar cuatro años de mandato. Solucionar los problemas no requieren de tanto presupuesto, pero si la cuestión fueran los recursos, sobran en la máxima jerarquía del Gobierno referentes monterizos que podrían ayudar al Intendente. ¿Será que la inquietud cívica se les despierta cada cuatro año y luego se les va como vino? Deberíamos tenerlo en cuenta cuando vuelvan a contarnos las maravillas que pueden llegar a hacer si ocupan un cargo público.

Ricardo A. Rearte

Congreso 395
Monteros

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