Postergado reconocimiento a hacedores de cultura

07 Abr 2018

La cultura está en los cimientos de la identidad de un pueblo; se construye en forma individual y colectiva. Conscientes de su importancia, muchas sociedades reconocen a sus hacedores culturales que con su obra ayudan a elevar la calidad espiritual de las personas. Pero otras casi no los toman en cuenta porque tienen una vaga o nula idea de quiénes son o simplemente porque asocian tal vez la cultura con un mero entretenimiento. Las comunidades orgullosas de sus artistas -especialmente, de aquellos que le han dado lumbre y las han hecho trascender más allá de sus fronteras- los veneran y los protegen.

En 1987, el gobierno de Salta promulgó la ley Nº 6475 de Reconocimiento al Mérito Artístico por la cual se otorgaba una retribución vitalicia a creadores salteños, independientemente de la percepción de cualquier otro beneficio. Para ello era necesario tener 55 años y justificar una obra importante a través de publicaciones, grabaciones y distinciones.

La noticia no tardó en llegar a Tucumán, pero llevó tiempo en ser imitada. Siete años después, el 29 de agosto de 1994, un legislador presentó un proyecto de ley sobre el régimen provincial de reconocimiento al mérito artístico que durmió en los cajones de la Comisión de Educación hasta que el 30 de mayo de 1997, en sesión legislativa, se lo pasó a archivo. La frustración no impidió que el 17 de marzo de 1998, el Concejo Deliberante de San Miguel de Tucumán sancionara la ordenanza Nº 2.662 de “Distinción y reconocimiento a la trayectoria artística”, con carácter de premio vitalicio. Fue incluso promulgada, pero nunca puesta en práctica.

La última tentativa data de septiembre de 2010, cuando el Concejo Deliberante de San Miguel de Tucumán aprobó por unanimidad el proyecto que establecía la creación de la “Distinción y reconocimiento a la trayectoria artística” con carácter de premio vitalicio. En sus fundamentos, se mencionaba que la norma se apoyaba en antecedentes de leyes similares en El Chaco, Córdoba, La Rioja, Jujuy y Salta. La ordenanza N° 4.300 no fue reglamentada, por lo tanto, no llegó a dar a luz.

No hay duda de que Tucumán es una tierra bendecida porque siempre ha sido un manantial de talentos, varios de ellos han trascendido las fronteras de nuestro país, como Mercedes Sosa, Tomás Eloy Martínez, Miguel Ángel Estrella, Héctor Zaraspe, Gerardo Vallejo, Franco Fagioli. Sin embargo, no suelen tener la buena suerte de ser siempre reconocidos por su comunidad, como sucede en otros lugares. Conspira, por cierto, la falta de difusión y de enseñanza, tarea que le compete al Estado. Por ejemplo, la producción de los escritores tucumanos es prácticamente desconocida.

En septiembre pasado, durante un acto en el que la Municipalidad capitalina distinguió a hacedores de cultura, el intendente se comprometió públicamente a reglamentar la ordenanza; hasta la fecha no se ha conocido novedad alguna. Tampoco la Legislatura se ha vuelto a interesar por una iniciativa de estas características; una porción de sus cuantiosos ahorros podrían destinarse a un reconocimiento al mérito.

Otras provincias expresan su orgullo por sus artistas y los distinguen pecuniariamente, pero Tucumán, no. ¿Cuáles serán las razones? ¿Acaso estas retribuciones vitalicias pondrán en riesgo el erario? ¿Los asesores y punteros serán más importantes que los artistas?

“La cultura es la suma de todas las formas de arte, de amor y de pensamiento, que, en el curso de siglos, han permitido al hombre ser menos esclavizado”, afirmaba el escritor André Malraux. Tal vez nuestros representante algún día lo entiendan.

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