Cartas de lectores

06 Abr 2018

La sangría de jugadores

A propósito de la publicación del 11/3 en LG Deportiva: “ Hay que parar la sangría”. Los que peinamos canas, con sólo repasar diarios y revistas del pasado, comprobamos la cantidad y calidad de jugadores tucumanos que se transferían anualmente a los clubes que participaban en torneos profesionales de nuestro país, y en muchos casos, llegaban a militar en clubes sudamericanos. A su vez, Central Norte, Atlético Concepción, Tucumán Central, Sportivo Guzmán, Argentinos del Norte, Old Boys, etcétera, eran permanentes proveedores de jugadores a los clubes atléticos Tucumán y San Martín. Mientras que los clubes sureños: Concepción Fútbol Club, Ñuñorco, Deportivo Aguilares, Bella Vista, San Pablo, etcétera, aportaban año tras año notables jugadores en calidad de refuerzo. Viene al caso recordar que en tiempos no lejanos, los noveles futbolistas se iniciaban en los potreros y/o canchitas barriales; luego ingresaban a las divisiones sexta y quinta de los clubes federados y por último venía el salto consagratorio a la primera categoría. Ahora, de niños, son llevados a los clubes profesionales y así los preparan física, intelectual y técnicamente. Recordemos casos recientes: Pereira, Correa, Diarte, Canelo, Salazar, Palacios, Palomino, Kranevitter, Vidal, Díaz y Contreras. La prueba evidente sobre el particular es que tanto Atlético como San Martín, que participan en los torneos mayores del fútbol argentino, apenas cuentan con dos jugadores tucumanos cada uno en sus numerosos planteles rentados. Lo llamativo de esto es que hoy en día compiten cebollitas, infantiles, juveniles, formativas, sub 15, sub 20, de reserva, etcétera, a los que se suman las llamadas escuelas de fútbol aranceladas que pululan por todos lados. Si no es mucho pedir, los responsables encargados del tema deberían explicar por qué no surgen figuras de relieve en el fútbol tucumano+, cuestión que nos preocupa a todos, en particular a los amantes de tan popular y difundido deporte.

Ysmael Díaz


Mario Bravo 247


Banda del Río Salí


ACCESO A LA QUINTA AGRONÓMICA

Soy docente de la Facultad de Arquitectura de la UNT, por lo que, todos los días, alrededor de las 8, accedo a la Quinta Agronómica por la avenida Néstor Kirchner (ex Roca). Al reintegrarnos descubrimos que se repavimentaron las calles internas y quiero comenzar por destacar que lo valoro mucho. Ahora bien, la obra incluyó la colocación de lomos de burro de proporciones exageradas, desde mi punto de vista de poseedor de un auto pequeño, lo que obliga a frenar antes de cruzarlos para disminuir el daño que, lenta pero continuamente, este tipo de elementos implica. Esto genera que el acceso y egreso se haya convertido en un trámite sumamente lento para cada vehículo, por lo que la cantidad de autos que logran ingresar o salir del predio en el tiempo que dura la luz verde son muy pocos. La consecuencia es la formación de largas colas y, por lo tanto, el retraso, los malos humores, la aparición de los “pícaros” que consideran que su tiempo es más valioso que el del resto del mundo y se “cuelan”, todo lo cual conlleva un peligro permanente de accidentes. No se de quién dependen las decisiones al respecto, si de alguna/s de las autoridades de la UNT o de la Municipalidad, pero sea de quien sea les solicito, por favor, estudiar y resolver la situación, que considero insostenible.

Rodolfo Kaliman

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TIROS AL CAJÓN DEL MUERTO

Impresionan a nuestra sociedad los tiroteos que se suceden durante los sepelios “tumberos” en distintos barrios de nuestra ciudad. Muchos delincuentes han merecido estas patéticas honras fúnebres, que incluso son peligrosas para quienes no asisten. Me pregunto si es legal el estrépito de ese sector de la comunidad, haciendo gala de su impunidad.

Isabel Santiago Casbas

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LOS PASAJES EN EL CONGRESO

Un tema que por estos días se hizo común en cualquier conversación es referente al reembolso o cobro por dinero por los pasajes no utilizados por los diputados de la Nación. Me animaré a usar un concepto muy importante y frecuente en economía para realizar una comparación. Lo llamaremos “costo de oportunidad (CO)”, y significa lo que sacrificamos o lo que dejamos de elegir al tomar una decisión. En este caso, el costo de oportunidad sería el dinero no usado en los pasajes, ya que los legislativos tomaron la decisión de viajar en vehículos propios, como ejemplo, o no viajar directamente. Desafiando leyes y definiciones vigentes desde siglos atrás, los elegidos por el pueblo no se resignaron y fueron a cobrar sus valiosos ahorros, ignorando y olvidándose de la ética, tan golpeada en la Argentina. Por ende, la sociedad seguirá esperando, inocentemente, que tal dinero, con un poco de decisión, podría llegar tranquilamente para mejorar alguna o algunas arcas con beneficio social. Otra decisión, personal o conjunta, egoísta, tan inoportuna en esta época de marcada inflación y variadas necesidades, avalada por una firma o por sus propias firmas, haciendo la vista gorda a la moral y a la solidaridad hacia el prójimo. De “costo de oportunidad”, los diputados nacionales ni hablemos.

Mario Ezequiel Luna


Urquiza 160


Lastenia



EL PODER MÁGICO DE LA BASURA

En la geografía tucumana parecería que la basura tiene poderes mágicos. La basura tiene el poder de desaparecer ante la vista de los funcionarios encargados de mantener y limpiar los caminos, calles, espacios públicos, plazas y accesos a nuestra provincia. Si no fuera así, entonces se pensaría que los encargados y máximas autoridades municipales y provinciales se desplazan en drones o los polarizados de los vehículos son ultra “black”. La pregunta que cabe es: ¿ya nos acostumbramos a ver la inmundicia por todos lados? Ningún espacio público se salva y ningún acceso a Tucumán. Da pena y bronca recorrer el camino al Aeropuerto o transitar por el Camino de Sirga de la Capital hacia Yerba Buena, por citar algunos ejemplos. Mínimamente se pide que desmalecen una vez al mes. Los basureros se multiplican por todos lados. Los carritos a tracción a sangre siguen haciendo lo que mejor saben: formar basureros. Se habla de más vuelos al mundo, más conectividad, pero no pueden ni siquiera mantener limpios los accesos a Tucumán. Al que no tuvo la oportunidad de tener una buena educación ni ser imbuido con el ejemplo, el Estado debe educarlo en los buenos hábitos. Al que usurpó un pedazo de tierra a la vera de algún canal, hay que explicarle que ese lugar no es un basurero a cielo abierto y que la basura que tiró va a ser la responsable que se inunde su casa por la barricada ubicada 500 metros más adelante. El Estado debe actuar, no debe estar ausente. Carteles, campañas publicitarias, cestos, contenedores. Todo sirve. ¡Pero parece que la basura sigue usando sus poderes mágicos!

Enrique Napoleón Pérez

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DÍA MUNDIAL DE LA SALUD

El próximo sábado se recuerda el Día Mundial de la Salud, acontecimiento me lleva a reflexionar sobre dos cosas muy importantes y preocupantes para la población: la automedicación y el alto costo de los remedios. La automedicación es un bumerán que afecta la salud de los enfermos, su presupuesto y el de los gobiernos provincial y nacional. Para quienes no sepan qué es un bumerán, una definición dice: “es un arma que, tras ser lanzada, si no impacta en el objetivo regresa a su punto de origen debido a su perfil aerodinámico y forma de lanzamiento especiales”. Esto me lleva a definir a la automedicación como un acto fallido, caro y sujeto a la suerte de acertar el efecto deseado por el paciente, con el uso indebido de una medicación cuyos efectos se desconoce para una indeterminada enfermedad. En síntesis, no es bueno ni conveniente automedicarse. Otro grave problema que se añade, es el alto precio que tienen los remedios recetados que, para colmo, tienen el mismo estigma del dinero robado: nunca más aparece. Dicho estigma se manifiesta en el hecho de que un medicamento que aumenta de precio, jamás se vuelve a abaratar. Así, gran parte de la población recurre a la automedicación, cuyos resultados, en la mayoría de los casos, es el agravamiento de la salud del enfermo. Y así, terminamos siendo presa de un círculo vicioso, indeseable, no conocido o indiferente para la Organización Mundial de la Salud (OMS), los gobernantes y los laboratorios que los producen.

Daniel E. Chávez

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Patio escolar en mal estado

La escuela José Mármol, en este nuevo ciclo educativo, tiene rotos los juegos del patio de recreación del nivel inicial. Transcurre, así, un año más que la escuela tiene que estar con todos los juegos y el patio en mal estado. Los niños del jardín de infantes no pueden salir a jugar, ni hacer educación física, porque el altillo está en malas condiciones. Al igual que la palmera, que lleva varios años esperando para que la saquen ya que está a punto de caer y nadie brinda respuestas. Pedimos a las autoridades se hagan cargo de este problema.

Amelia del Valle Arrieta

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La iluminación de San Pablo

Esta localidad que es San Pablo está muy castigada, ya que hace más de 20 años se cerró la única fuente de trabajo, el ingenio azucarero. Desde entonces, y quizás un poco más atrás, la fuente de ingresos fuertes está en manos de las mujeres que van a trabajar como empleadas domésticas a Yerba Buena o zonas aledañas; nadie de los muchos políticos que nos visitan se preocupó en buscar capitales foráneos que quieran invertir en San Pablo. La dirigencia está dedicada a politiquear, donde lo único que se conoce que tratan de realizar son solamente obras de iluminación, para poder facturar al fisco con cifras siderales. Al alumbrado público lo pagamos todos los habitantes, ya que por un acuerdo hecho con la provincia y por ende con la comuna, en noviembre de 1998 se colocaron medidores patrones para el alumbrado público. Es, desde ahí, que se prorratea el total de los consumos en la cantidad de usuarios. De más está decir que las facturas por consumo de energía se ven infladas por la sumatoria, no tan sólo de los consumos domiciliarios sino en gastos del alumbrado público. La plazoleta San Martín tiene un apelativo que es “ inteligente”, pero desde hace bastante tiempo que de las 17 columnas para alumbrado con lámparas Led, tan sólo encienden ocho y las otras están agotadas.

Carlos Alberto Drube


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