El tucumano Valentín Samsón es la nueva cara del Canal de la Música

Hace cinco años se fue persiguiendo su sueño de salir en televisión.

29 Ene 2018
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DELANTE DE CÁMARA. Samsón se perfila como conductor de televisión

Dejar el corazón, el alma y la concentración al 100% arriba de un escenario y frente de una cámara es una de las recomendaciones del tucumano Valentín Samsón (27 años). Hace cinco años se fue persiguiendo su sueño de salir en televisión, que lo llevó a recorrer otras provincias, como Córdoba y Buenos Aires, donde eligió vivir, finalmente, para concretar sus metas. Hoy, luego de un largo recorrido, es uno de los conductores del programa Linkeados, del Canal de La Música. “Uno nunca termina de ser actor, heredé el ejemplo de mi papá que es médico y ama curar a las personas, él estudió toda su vida y sigue estudiando, la carrera de medicina te obliga a perfeccionarte constantemente, como también la actuación, porque todo se renueva y evoluciona”, le cuenta a LA GACETA durante una entrevista por teléfono.

Valentín descubrió su amor por la actuación en la infancia. “Desde chico ya era un payaso, me gustaba cantar y hacerme el mono en las fiestas. En el colegio Tulio -donde cursó la primaria-, cuando preguntaban quién quería salir en las obras de teatro yo era el primero en levantar la mano; el Quijote fue uno de los personajes que más me gustó hacer”, comenta.

Esa fue una de las razones por las que más tarde estudiaría actuación con Rolo Andrada en la Universidad Santo Tomás de Aquino. “Los recuerdos que tengo de él son muy lindos, porque intensificó mis ganas de actuar”, afirma.

Una decisión difícil

“Me voy a probar suerte como actor”, les dijo a sus padres antes de irse de Tucumán. Al comienzo, a ellos no les pareció una decisión acertada. “Vengo de una familia de profesionales, mi papá es médico y uno de mis hermanos, arquitecto, entonces decir ‘quiero ser actor’ era tocar un tema bastante delicado”, cuenta.

Agrega que fueron las enseñanzas de sus abuelos las que marcaron su camino. “Mi abuelo, Valentín Scheuermann, era un sabio para mí; escribió libros de ingeniería en alemán y en inglés que se pueden encontrar en la Universidad Nacional. Y mi abuela era profesora de arte de la UNT, así que ella me transmitió el arte desde niño; me enseñó a pintar y a tocar instrumentos, como el teclado”, cuenta.

Cuando se dio la oportunidad de viajar a Buenos Aires, Samsón tuvo que decidir entre quedarse en Tucumán a seguir estudiando abogacía o irse a la Capital; escogió la segunda opción. Y aunque voló lejos detrás de sus sueños, se llevó consigo uno de los consejos de su padre: perfeccionarse siempre.

“Como actor tenés que tener mucha cultura, leer y saber un poco de todo, por eso si no seguís estudiando, no llegás lejos. Uno de mis referentes es Lito Cruz, que trabajaba con la memoria emotiva; él decía que había que recordar algo que te cause tristeza para poder llorar y sentir. Vengo de la escuela de Raúl Serrano, tucumano reconocido a nivel internacional, donde trabajábamos el error y la práctica. Él siempre nos dice: el escritor ya escribió el texto, por eso el actor debe hacer lo contrario, transmitir lo que no se dice, debe preguntar desde dónde lo decís y cómo lo decís, utilizar tu energía corporal”, explica entusiasmado.

Dejar una enseñanza

Uno de los propósitos de Samsón era tener la oportunidad de producir un programa para el público joven, en el que los chicos pudieran mostrar su arte y disponer de un espacio para expresarse. Ese es uno de los temas que toca Linkeados, y en donde apuesta a la cultura urbana. “La idea del programa es invitar a actores y artistas que cuenten tips para que los adolescentes puedan encontrar su vocación. También buscamos darles a artistas, tanto amateurs como profesionales, la posibilidad de vender su producto. Todo esto sin dejar de lado el hecho de concientizar en los temas que afectan a muchos jóvenes como, por ejemplo, el bullying. En sí, es un programa familiar donde se suman no sólo los chicos sino toda la familia”, resalta.

Además busca diferenciarse de lo que define como “programa basura”, esas entregas que, a su criterio, no transmiten nada a la audiencia juvenil. “Hay gente que produce contenido basura, youtubers que llenan teatros, y no me causa gracia que hagan un show que sea solamente de puras malas palabras, porque se dirigen a un público adolescente y no está bueno, si no les vas a dejar un aprendizaje que le sume a su vida buenas experiencias... Yo estoy tratando de cambiar eso porque lo que te define como artista es lo que le dejás a la gente”, sostiene.

Un amor que se extraña

Cuando se le pregunta si quisiera regresar a la provincia, la respuesta no se hace esperar: “Por supuesto que sí”, dice sin dudar. “Es una posibilidad que siempre queda abierta, sobre todo porque lo más importante que tengo allá es mi familia; Tucumán es mi hogar. Aparte no hay nada más lindo que las raíces de uno. Desde que vivo en Buenos Aires, todos los días extraño a mi familia y a mis amigos”, añade y deja como reflexión uno de sus lemas: la vida es una sola, por eso hay que animarse a cumplir los sueños y nunca olvidarse de lo que sacrificaste para llegar hasta donde estás”.

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