Tres personas asaltaron una inmobiliaria en Barrio Norte

A un empleado no le robaron el anillo porque se “portó bien” durante el ataque. Una pareja ingresó para alquilar un departamento y luego se sumó el cómplice. No maltrataron a ninguna víctima.

24 Dic 2017
1

SORPRESIVO ATAQUE. Los empleados de la inmobiliaria fueron engañados por supuestos clientes.

Una pareja entró por la puerta y despertó las primeras sospechas. El color de pelo y el peinado de la mujer, sumados a los anteojos negros y al sombrero negro del hombre le dieron una “mala espina” a María Gabriela Ibáñez, de 32 años. Es una de las administrativas de “Crecer inversiones inmobiliarias”, la empresa que fue asaltada durante el mediodía del jueves en Laprida 510, a metros de la calle Santiago del Estero, en pleno barrio Norte.

Lo que siguió fue una sucesión de escenas que Ibáñez y Marcelo Salomone (33) tardarán en olvidar con facilidad. Mientras los supuestos clientes manifestaban interés por alquilar un departamento, un tercer hombre ingresó al local y se paró al lado de la empleada, que además gesta un embarazo de tres meses.

Como no dejó de mirar a la pareja, Ibáñez tardó en advertir la aparición de un cuarto hombre, con tonada porteña. Fue ahí que sacaron las armas y, después de apuntar en la cabeza a Salomone, los llevaron hasta una oficina y los ataron con unos alambres. Luego arrancaron los cables de todos los teléfonos y desconectaron las computadoras.

Tirados boca abajo sólo pudieron ver los pies de los tres delincuentes, que se ensañaron con Salomone, apoderado de la empresa familiar en la que cumplen diferentes funciones su padre y su hermano, quienes en ese momento se encontraban concretando trámites afuera de la oficina. Fue a él al que le exigieron, entre patadas y golpes, que les entregara el dinero, que habían recaudado durante la mañana por el cobro de alquileres de departamentos.

“Fue todo muy raro. Se hicieron pasar por posibles clientes. Pero había algo que no me gustó desde el principio. Sobre todo cuando el hombre abrazó a la mujer, como para demostrarse afectuoso. Tal vez fue la señal para que ingresen los cómplices. No lo sé”, recordó Ibáñez, a quien intentaron sacarle el anillo de casamiento. Después de algunos forcejeos, uno de los asaltantes le dijo: “te lo dejamos, por tu buen comportamiento”, aseguró la joven.

Si bien los investigadores aún no manejan la hipótesis, las víctimas sospechan que la banda conocía los movimientos de la empresa. Luego de revisar los videos registrados por las cámaras de seguridad de los comercios de la zona, la familia Salomone pudo reconstruir que uno de los delincuentes llegó en una motocicleta a las 12.38, la estacionó sobre la vereda, bajo un árbol ubicado a pocos metros de la inmobiliaria. Unos 12 minutos más tarde, el mismo hombre y uno de los cómplices se subieron al rodado, ya con un bolso a sus espaldas, y abandonaron el lugar por Laprida. La pareja se fue caminando hacia Santiago.

Al ser una zona transitada, custodiada por cámaras de seguridad del Gobierno y que cuenta con efectivos de la policía apostados en las esquinas, los Salomone no salen del asombro. Confiesan que nunca les había pasado algo así en 25 años. Lo que más les llama la atención fue la tranquilidad con la que actuaron los asaltantes y que nadie, salvo las cámaras, vio absolutamente nada.

Comentarios