Cartas de lectores

15 Dic 2017
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El “agujero negro” de la SAT

Un escándalo de magnitud ocurre con el servicio sanitario tucumano. El 12/12 estuve en la Legislatura presenciando y registrando en video, el informe que el Ente Regulador efectuó en la comisión de energía sobre el tema. Durante el transcurso del encuentro, el directorio del Ersept manifestó que “la SAT Sapem se encuentra quebrada”, y que sobrevive merced a inyecciones financieras no reintegrables de la provincia, la Nación y que “opera gracias a aportes internacionales y del Enohsa”. La solución a esta situación fue sancionar este mes la Ley 9.062, autorizando al gobernador Manzur a “otorgar a la Sociedad Aguas del Tucumán Sapem un aporte financiero no reintegrable hasta el monto contemplado en las previsiones presupuestarias de cada ejercicio” y además la exceptúa “de las disposiciones establecidas en el artículo 204 de la Ley 6.970 de administración financiera”. Este texto dice: “Se prohíbe a las entidades del sector público realizar aportes o transferencias a empresas y sociedades del Estado cuyo presupuesto no esté aprobado en los términos de esta Ley, requisito que también será imprescindible para realizar operaciones de crédito público”. Y luego, el inminente aumento tarifario de la empresa que se calcula en un 67% aproximadamente, para equilibrar gastos e ingresos (expediente Ersept 415/17, fojas 34). Así la SAT, empresa regida por la Ley 19.950 de sociedades comerciales (al igual que cualquier otra empresa privada del medio), que ya recibe electricidad gratis y no paga impuestos, ahora tendrá anualmente ignorados aportes del tesoro provincial para sus necesidades, sin la pertinente intervención del Tribunal de Cuentas de la provincia, privado de actuar porque la SAT no es empresa estatal (sólo la mayoría accionaria pertenece a la provincia, que puede venderla a cualquiera cuando quiera). Conclusión: con el falaz argumento que se protege la necesidad sanitaria ciudadana, se fortalece con fondos públicos una empresa del ámbito jurídico privado, que es ineficaz y está en quiebra por su inviabilidad desde su nacimiento subdimensionado. Creo que la verdadera solución sería una económica expropiación de la empresa, estatizándola legalmente, para aplicar los controles de auditoría pertinentes (sólo habría que pagar las mínimas acciones del personal) y luego, con seguimiento de una comisión legislativa, decidir si se privatiza por licitación internacional o sigue bajo el paraguas provincial. Si los tucumanos y sus legisladores no toman urgente intervención, no nos quejemos luego por elevadas facturas o por el destino de enormes fondos provenientes de nuestros impuestos vertidos en el “agujero negro” de la SAT.

Raúl S.J. Giménez Lascano

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Control del Presupuesto

Un régimen republicano de gobierno debe caracterizarse por una genuina y auténtica división, equilibrio y control recíproco de los poderes. En nuestro sistema republicano, el Poder Legislativo controla, entre otros, el desempeño del titular del Poder Ejecutivo y de sus ministros, a quienes puede destituir por el procedimiento de juicio político por delitos comunes, o falta de cumplimiento de los deberes a su cargo. Un esencial deber del Ejecutivo es dar fiel cumplimiento, todos los años, a lo dispuesto en la Ley de Presupuesto que sanciona la Legislatura. Esta ley, de extraordinaria importancia institucional, establece en su texto cómo y en qué debe gastarse el dinero recaudado del pueblo al pagar sus impuestos. El Gobernador, en Tucumán, remite anualmente a la Legislatura un documento denominado “Cuenta de Inversión”, por el cual busca acreditar haber dado cumplimiento a las pautas de la Ley de Presupuesto, aplicando correctamente los fondos públicos por sumas extraordinarias. El presupuesto de este año superó los $ 57.000 millones. Para el año próximo, el Ejecutivo estimó un presupuesto de más de $ 67.000 millones. Si al ejecutar la ley presupuestaria el Gobernador incumple este deber, malversando fondos públicos o no destinándolos total o parcialmente a sus destinos específicos, los legisladores, en especial los opositores, tienen la oportunidad de juzgar su comportamiento arrogándose la obligación constitucional legislativa de “aprobar o desechar esas cuentas de inversión”. El alperovichismo (informe del periodista Alvaro Aurane, LA GACETA 13/12) gastó en sus tres períodos de gobierno la friolera de $ 140.000 millones sin que la Legislatura, presidida y gobernada por sus vicegobernadores, diera cumplimiento a su deber constitucional de debatir estas cuentas de inversión. Los legisladores opositores difunden sus quejas por esta irregularidad, pero se abstienen de impugnar ante la Justicia por inconstitucional el artículo 109 de la Ley de Administración Financiera. Este prevé la “aprobación tácita” de la cuenta de inversión si transcurren dos períodos de sesiones ordinarias sin tratamiento de la misma, debiendo incluir en su reclamo judicial la impugnación de las facultades extraordinarias del vicegobernador que emergen del artículo 20 del Reglamento de la Legislatura, único funcionario facultado para convocar y fijar en el orden del día el tratamiento de esta cuenta. Resultan insoportables e inocuos los discursos opositores que eluden sistemáticamente lo que hay que hacer.

Luis Iriarte

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Falta de servicios comunales

Con relación a la carta del lector José González (14/12), referida a las necesidades básicas insatisfechas en El Manantial, le respondo que no sólo se circunscribe a la calle Roca (en el Barrio Mercantil) la falta de obras y mantenimiento que ignoran permanentemente las autoridades comunales. Por caso, toda la localidad tiene serios problemas de abandono. Por ejemplo, la falta de iluminación que sólo fomenta la inseguridad que hoy afecta a los tucumanos. Las calles que están intransitables no permiten el ingreso de servicios de emergencias, y completan el paisaje desolador la gran cantidad de yuyales y basurales. Al respecto, las acequias están colmatadas y sin duda provocarán, en corto tiempo, inundaciones en las zonas por las que atraviesa. En estas horas vemos los vecinos que se publicita una invitación a una cena para centenares de personas allegadas al comisionado. Ahora bien, ese dinero, que seguramente no saldrá del bolsillo del funcionario, debería ser aplicado a la solución de alguno de los tantos problemas y no para financiar eventos sociales. La Provincia tiene reparticiones que deberían controlar estas situaciones para no generar la sospecha de un “manejo indebido de fondos públicos”.

María Sánchez

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La confianza y el escepticismo

Nadie duda de que el cambio de gobierno generó a los argentinos cierto grado de escepticismo, pero día a día, a lo largo de dos años, colapsamos por un exceso de confianza en la nueva gestión. El castigo de haber tenido un gobierno populista como el kirchnerista, desencadenó este mercenario plan económico de Macri, que deja al borde la ruina tanto a jubilados como a pensionados y discapacitados. Y ni hablar del aumento del pobreza en general. Escucharlo al Presidente decir que en 18 meses de gestión produjo “el milagro” en la Argentina es como prestarle atención a una persona con delirios. Sobre todo cuando, junto con el ministro de Energía, hablan con naturalidad de los tarifazos en los servicios de gas y de electricidad mientras la inflación se come de a poco los salarios. La sensibilidad parece que no será una cualidad a la que apele este gobierno en los dos años que le faltan para cumplir el mandato.

José Alberto Jacobo

Pasaje La Madrid 303

Simoca


El lugar de Papá Noel

Entre tantos whatsapp recibidos me llegó uno donde un nene, sentado en las rodillas de Papá Noel, le pregunta: ¿En qué parte del pesebre estaba usted? Esto me lleva a reflexionar respecto de cómo les distorsionamos la mente a nuestros niños en complicidad con los jugueteros y la propaganda televisiva. Algunas abuelas y madrinas te psicopatean y, en un perfecto complot, atacan tus bolsillos para “cumplir” con cualquier festejo: cumpleaños, egresos, primera comunión, día del santo, del niño, Papá Noel o el Niñito Dios, y al final los reyes magos. Si sumamos los precios de los nuevos juguetitos electrónicos -celulares, tablet, netbook-, nos asustamos, pero seguimos fomentando comercialmente una fecha religiosa. Antes, cuando nos conformábamos con autitos de maderas y las chicas, con muñecas de trapo, la ilusión pasaba por ver los pesebres con el Niño Dios en medio de ovejas, y principalmente a los Reyes Magos que, con inmensas ganas, esperábamos que lleguen con sus juguetes. No existía Papá Noel. Este personaje fue importado del principal país del Norte. Por eso, los chicos de hoy, que no conocen la “historia completa” de nuestro festejo navideño, preguntan qué lugar del pesebre ocupa este hombre de barba blanca y frondosa, tan abrigado y gordito.

Francisco Amable Díaz

Pedro G. Sal 1.180


San Miguel de Tucumán

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