“Los científicos hacemos cosas que parecían imposibles”

Desde su especialidad, la óptica, el físico español demuestra cómo la tecnología sirve para mejorar la vida de las personas.

20 Oct 2017
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DESPERTANDO VOCACIONES. El físico español Pablo Artal charla con alumnos tucumanos, en el Cideept. LA GACETA / FOTO DE ANTONIO FERRONI.-

En los países asiáticos (Singapur, Hong Kong) casi el 100% de los niños son miopes. Y lo son como consecuencia de los hábitos de presión de demanda de estudio que pesan sobre ellos, afirma Pablo Artal. Y remata con un chiste muy español, pero apto para argentinos: “nosotros decimos que en España eso ya no ocurre”. Doctor en Física (especializado en Óptica), Artal es creador y director de un laboratorio líder mundial en el desarrollo de instrumentos para medir la visión y de lentes para corregirla con sede en la Universidad de Murcia. De paso por Tucumán (vino invitado por el Departamento de Luz y Visión de la UNT), en diálogo con LA GACETA, Artal se mostró como un optimista tecnológico. “La ciencia -afirma- es un camino lento, pero lo bonito es que es sin pausa”.

- ¿Puede hoy la tecnología ayudar a revertir o evitar la ceguera?

- Sí, de hecho, cosas que hace relativamente poco tiempo nos parecían inalcanzables, ahora son cotidianas. Hace 30 años, una de las causas más importantes de ceguera eran las cataratas. Ahora, en una cirugía de cinco minutos te introducen una lente por una incisión de un milímetro y recuperas la visión. Hay otros aspectos en los que trabajamos, que afectan a todas las personas, como la presbicia, la vista cansada. Después de los 35, 40 años, nadie se libera de tener vista cansada. Y una solución son las gafas de ver de cerca; pero una solución parcial. Estamos trabajando en sistemas que puedan corregir la presbicia real; que de alguna manera recupere el ojo la capacidad de enfocar los objetos.

- ¿Con intervención o con alguna tecnología?

- Ambas opciones. Estamos evaluando sistemas tecnológicos, no gafas puramente ópticas, sino como las Google Glass. Un tipo de tecnología que nos permitiría corregir de forma más óptima la presbicia. En nuestro caso, una gafa en la que pasaríamos de puros cristales a óptica y electrónica: permitiría que los objetos estén siempre enfocados. En vez de que tengas que acomodar el ojo, el sistema sabría dónde estás mirando: y siempre estarías viendo. Ese es uno de los dispositivos que tenemos en laboratorio todavía como un prototipo. Tenemos un gran proyecto europeo, que nos financia la investigación sobre la miopía, que comienza a ser una epidemia en muchos países. En muchos países de Asia, Singapur, Hong Kong, la miopía se acerca al 100% entre los jóvenes. Y eso se debe fundamentalmente a los hábitos de presión enorme de demanda de estudio que hay en esos países. Estamos desarrollando unas lentillas para los niños un poco miopes, no para corregirles la miopía, sino para evitar que la miopía progrese. A niños que se piensa que pueden ser miopes se les colocan unas gafas o unas lentillas (lente de contacto). Y para las maculopatías, que están asociadas con la edad, hemos desarrollado unas lentes intraoculares que mejoran la visión en personas que tienen esa patología. Son unos lentes que he diseñado yo; no la cura, pero les devuelve a esas personas una cantidad de visión.

- ¿El ojo biónico es realidad o se mantiene en el terreno de la ciencia ficción?

- Es una realidad. Son proyectos para personas ciegas que se vienen desarrollando desde hace más de 25 años. Hay compañías en Europa y Estados Unidos que implantan retinas artificiales, que han devuelto un poco de visión a personas que eran absolutamente ciegas; no es que le pongan una lente y van a ver. No es así, hay un implante para personas que han sido totalmente ciegas, y que luego pueden ver como luces o colores. Y yo he aprendido que las personas que ven bien no lo valoran; pero a las personas con problemas visuales, un pequeñísimo cambio les mejora la vida. Lo bonito de nuestras carreras es que hacemos cosas que antes parecían imposibles.

- ¿Hay algún desafío pendiente?

- Un pequeño sueño sería lograr el dispositivo de corrección de la vista cansada. Tenemos otros proyectos financiados con 2,5 millones de euros de la UE para la gente que tiene cataratas, y que por un motivo u otro no puede operarse: corregirlas con una especie de gafas, sin necesidad de operarse. Estamos desarrrollando un tecnología portátil que sea capaz de funcionar sin tener que operar.

- Su laboratorio es un ejemplo de Investigación y Desarrollo (I+D). Por lo general, las universidades europeas, como las latinoamericanas, suelen ser conservadoras...Ustedes parecen haber resuelto la vieja antinomia “universidad-empresa”.

- Ese ha sido un problema importante en España. Ahora está cambiando. En nuestro caso, hemos empezado varias empresas de base tecnológica. Hay tres posibilidades para lo que desarrollamos en nuestro laboratorio: que otros lo publiquen y lo utlilicen; que licencies tu tecnología a empresas; o que la propia universidad, como es nuesto caso, promueva pequeñas empresas de base tecnológica -spin off- para desarrollar nuestra tecnología. Y lo hemos hecho en varias ocasiones; en una, con mucho éxito; es una compañía que se vendió a una multinacional; y en otra estamos “ahí”. Me interesa que los trabajos que hacemos en nuestra universidad -por lo general con financiación pública-puedan revertir en nuestro entorno. Pero hay trabas burocráticas todavía. Lo que me gusta más es que la universidad tenga una pequeña participación en la empresa. Por ejemplo, tenemos una empresa llamada Voptica: hay 10 trabajadores, todos doctores salidos de los laboratorios; ya está generando empleo. La universidad todavía no está preparada para pensar que algo que sale de ella tenga éxito económico. Pero nosotros ya lo hemos demostrado en varias ocasiones, tanto con Voptica como con Visiometrics. El problema es que todavía, en general, está desbalanceada la cosa, y finalmente el financista es quien va teniendo el control. Pero creo que está cambiando.

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