Una niña se escondió, llamó al 911 y salvó a su familia

A los minutos llegó la Policía y atrapó a los dos asaltantes que habían entrado a la casa Los ladrones huyeron por los techos y se tirotearon con la Policía. Cuando los redujeron, los vecinos les dieron una golpiza

26 Jul 2017
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CAMINO A LA COMISARÍA. Los policías se llevan detenido a uno de los asaltantes luego de la intensa persecución por los techos de la zona. foto enviada a la gaceta en whatsapp

Una niña de 13 años salvó a su familia de los asaltantes que habían entrado a la casa. La nena se encerró en su habitación, trabó la puerta y llamó a la Policía para pedir auxilio. Momentos después llegó un patrullero, hubo intercambio de disparos, persecución por los techos y dos de los tres asaltantes fueron atrapados.

Todavía no había salido el sol cuando comenzó todo, ayer a las 7. Un hombre salió de su casa, ubicada en calle Suipacha al 1.100, y preparó la camioneta para llevar a sus hijos al colegio. Cuando intentó volver a entrar para pedirles a los chicos que salieran, tres asaltantes lo encañonaron. “Les doy todo lo que quieran pero por favor no entren a mi casa, están los chicos”, les suplicó el hombre. Pero a los ladrones no les importó.

Dos de los sospechosos ingresaron a la vivienda y el tercero se quedó en la puerta, de campana. Adentro estaban el matrimonio y sus tres hijos de cinco, 13 y 14 años. A la mujer la llevaron a la habitación, la obligaron a que se agache para que no les viera los rostros, revolvieron todo y le exigieron que les entregara el dinero. Al hombre, mientras tanto, lo golpeaban delante de sus hijos.

Se encerró

Asustada por los gritos de su familia, la niña de 13 años corrió a esconderse en su dormitorio, trabó la puerta con el pasador y marcó el 911 desde su celular. “Les digo que le estaban pegando a mi papá, pero parece que ellos entendieron que mi papá le estaba pegando a mi mamá”, contó la nena.

Mientras un patrullero salía con destino a ese lugar para atender la emergencia, los delincuentes seguían revolviendo la casa. “Dieron vuelta todo, me decían que entregue la plata porque si no se las iban a llevar a las chicas. Nos pedían los ahorros”, contó Carolina Nagle, la dueña de casa. La mujer precisó que los ladrones se apoderaron de más de $ 15.000 que tenían guardados para pagarles a los proveedores (tienen un pequeño quiosco), de los celulares de toda la familia y de los anillos y cadenitas que le arrancaron.

La mujer, además, explicó que los ladrones sabían que ellos habían hecho un asado el sábado y que acababan de adquirir un vehículo. “Somos gente de trabajo. Lo sacamos con la ayuda de mis padres y mis suegros. La plata que había en la casa era para pagar a los proveedores del negocio que tenemos. No somos gente de plata”, advirtió.

“Te voy a llevar la camioneta”, le advertían los asaltantes. “Llevala, hacé lo que quieras”, le respondía Nagle, desesperada porque se vayan de una vez. En uno de los momentos más tensos, el más nervioso de los asaltantes agarró una zapatilla eléctrica y arrancó los cables, para picanear al esposo de Nagle. Además les dijeron que matarían a su hija más pequeña.

“Uno ya se quería ir pero el otro insistía en buscar la plata; entonces subieron al altillo y desde ahí vieron las luces de la Policía”, relató. “¡La yuta, la yuta!”, fue lo último que gritaron los ladrones para luego trepar unos cajones de gaseosa, subir a la tapia y escapar por los techos.

Golpes

“Cuando el policía llegó y vio que no era un caso de violencia de género, como habían entendido, sino que estaban robando, empezó a pedir refuerzos”, explicó Nagle. “Se llenó de policías en un minuto -agregó-. Se escucharon cuatro o cinco disparos, dieron vuelta toda la manzana y lograron agarrar a dos. Sólo falta el que se había quedado de campana”. En medio de esa persecución, uno de los uniformados se cayó de un techo y sufrió lesiones sin gravedad.

Cuando la Policía redujo a los ladrones, los vecinos se acercaron rápidamente y comenzaron a golpear a los delincuentes. “El 911 es lo máximo, llegaron 50 camionetas en un segundo. No tenemos qué decir de la Policía”, remarcó Olga Bono, abuela de la niña que había pedido ayuda.

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