21 Septiembre 2016 Seguir en 
No sabían si había consumido alcohol en exceso o alguna droga. Pero el adolescente de 14 años estaba mal y todos se alarmaron en la escuela. El susto fue tal que debieron llamar a los padres del joven para que fueran a buscarlo y lo llevaran a un hospital. Luego vinieron los gritos, los insultos, las amenazas y un portazo.
En la escuela secundaria Martín de Güemes, ubicada a la altura de avenida Jujuy al 3.900, los estudiantes estaban festejando su semana. Esto implica que los chicos no tenían clases en las aulas, ya que participaban de juegos, bailes y actividades deportivas. El lunes a la tarde, cuando la mayoría de los estudiantes ya se había retirado del establecimiento escolar después de los festejos y la música se había apagado, se acercó al portón de entrada un alumno que ese día no había asistido a la escuela.
Según contaron fuentes de la institución, el chico no tenía buen aspecto y quería ir al baño. El portero le permitió entrar pero un rato después, como no salía, algunos maestros se acercaron a buscarlo. Las fuentes describieron que lo encontraron en mal estado, tirado en el piso del baño. El chico acababa de vomitar y estaba muy descompuesto. Entonces las autoridades de la escuela decidieron comunicarse por teléfono con los padres del joven para ponerlos al tanto de la situación y pedirles que fueran a buscarlo.
Gritos
De acuerdo con la denuncia que realizó la madre del chico ante la Policía, llegó a la escuela y encontró a su hijo sentado en el baño. Los docentes le habían mojado la cabeza para tratar de reanimarlo. Cuando ella preguntó qué había sucedido, le respondieron que el joven había estado afuera de la escuela, aparentemente consumiendo bebidas alcohólicas. Pero esa explicación enfureció a la mujer, quien aseguró que su hijo no tenía olor a alcohol y estimó que podría encontrarse bajo los efectos de alguna droga.
Para despejar cualquier duda, se le realizaron estudios toxicológicos al joven, según contaron fuentes policiales. Sin embargo, hasta ayer se desconocía cuáles fueron los resultados. En la escuela, mientras tanto, algunos docentes quedaron asustados después de la experiencia vivida. Según dijeron, la madre del chico descompuesto hizo un escándalo: les gritó, los insultó y amenazó con denunciarlos ante la Policía.
Además, los maestros se mostraron sorprendidos ante esta situación debido a que, según aseguraron a LA GACETA, no tienen conocimiento de que alguno de los estudiantes que asisten a la escuela padezca algún problema de adicciones.
Poco común
Un caso de mayor gravedad se había dado el viernes en la escuela Domingo Savio, situada en Don Bosco al 1.800. Los padres de algunos alumnos habían denunciado hacía un tiempo que al lado del establecimiento educativo les vendían drogas a sus hijos. Personal de la Digedrop comenzó a investigar y sorprendió a uno de los “transas” en pleno intercambio con un cliente.
Los policías lo detuvieron en ese instante y después allanaron la casa de donde había salido, ubicada al final de un pasillo que linda con la escuela. Allí detuvieron al segundo dealer, además de secuestrar más de 100 gramos de cocaína, un arma de fuego y proyectiles. Los dos hombres, uno de los cuales tiene antecedentes, quedaron a disposición del juez Federal Fernando Poviña.
Este tipo de comercialización de drogas, pegado a una escuela y a pocos metros de donde funciona la Dirección de Violencia Familiar, sorprendió a los policías.
“No es común que se vendan estupefacientes tan cerca de las escuelas. No sé si este es el primero o el segundo caso que veo desde que estoy en la división, es muy raro”, remarcó el comisario Jorge Nacusse, jefe de la Digedrop. En ese sentido, reconoció: “sí se dieron casos donde las maestras les encontraron uno o dos ‘porros’ a los alumnos”. “Pero nada más grave que eso”, agregó el comisario.
En la escuela secundaria Martín de Güemes, ubicada a la altura de avenida Jujuy al 3.900, los estudiantes estaban festejando su semana. Esto implica que los chicos no tenían clases en las aulas, ya que participaban de juegos, bailes y actividades deportivas. El lunes a la tarde, cuando la mayoría de los estudiantes ya se había retirado del establecimiento escolar después de los festejos y la música se había apagado, se acercó al portón de entrada un alumno que ese día no había asistido a la escuela.
Según contaron fuentes de la institución, el chico no tenía buen aspecto y quería ir al baño. El portero le permitió entrar pero un rato después, como no salía, algunos maestros se acercaron a buscarlo. Las fuentes describieron que lo encontraron en mal estado, tirado en el piso del baño. El chico acababa de vomitar y estaba muy descompuesto. Entonces las autoridades de la escuela decidieron comunicarse por teléfono con los padres del joven para ponerlos al tanto de la situación y pedirles que fueran a buscarlo.
Gritos
De acuerdo con la denuncia que realizó la madre del chico ante la Policía, llegó a la escuela y encontró a su hijo sentado en el baño. Los docentes le habían mojado la cabeza para tratar de reanimarlo. Cuando ella preguntó qué había sucedido, le respondieron que el joven había estado afuera de la escuela, aparentemente consumiendo bebidas alcohólicas. Pero esa explicación enfureció a la mujer, quien aseguró que su hijo no tenía olor a alcohol y estimó que podría encontrarse bajo los efectos de alguna droga.
Para despejar cualquier duda, se le realizaron estudios toxicológicos al joven, según contaron fuentes policiales. Sin embargo, hasta ayer se desconocía cuáles fueron los resultados. En la escuela, mientras tanto, algunos docentes quedaron asustados después de la experiencia vivida. Según dijeron, la madre del chico descompuesto hizo un escándalo: les gritó, los insultó y amenazó con denunciarlos ante la Policía.
Además, los maestros se mostraron sorprendidos ante esta situación debido a que, según aseguraron a LA GACETA, no tienen conocimiento de que alguno de los estudiantes que asisten a la escuela padezca algún problema de adicciones.
Poco común
Un caso de mayor gravedad se había dado el viernes en la escuela Domingo Savio, situada en Don Bosco al 1.800. Los padres de algunos alumnos habían denunciado hacía un tiempo que al lado del establecimiento educativo les vendían drogas a sus hijos. Personal de la Digedrop comenzó a investigar y sorprendió a uno de los “transas” en pleno intercambio con un cliente.
Los policías lo detuvieron en ese instante y después allanaron la casa de donde había salido, ubicada al final de un pasillo que linda con la escuela. Allí detuvieron al segundo dealer, además de secuestrar más de 100 gramos de cocaína, un arma de fuego y proyectiles. Los dos hombres, uno de los cuales tiene antecedentes, quedaron a disposición del juez Federal Fernando Poviña.
Este tipo de comercialización de drogas, pegado a una escuela y a pocos metros de donde funciona la Dirección de Violencia Familiar, sorprendió a los policías.
“No es común que se vendan estupefacientes tan cerca de las escuelas. No sé si este es el primero o el segundo caso que veo desde que estoy en la división, es muy raro”, remarcó el comisario Jorge Nacusse, jefe de la Digedrop. En ese sentido, reconoció: “sí se dieron casos donde las maestras les encontraron uno o dos ‘porros’ a los alumnos”. “Pero nada más grave que eso”, agregó el comisario.
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