Atrapó a dos ladrones que lo habían asaltado seis días antes

Los vio por una cámara de seguridad y salió corriendo hacia allí para evitar otro robo En los últimos dos meses sufrió dos asaltos, que podrían haber sido tres si no evitaba el último. Queja por la inseguridad

IMAGEN DE VIDEO
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14 Septiembre 2016
El lunes, Atilio Berardinelli estaba en su oficina de Santiago al 500, viendo en una computadora las cámaras de seguridad de sus locales comerciales, cuando advirtió que las dos personas que habían ingresado a su negocio de Córdoba al 400 eran las mismas que seis días antes habían cometido un asalto en su otra tienda, en Laprida al 400. Llamó a la empleada que los estaba atendiendo y le pidió que los entretuviera. Luego, corrió hacia allí para evitar el robo.

En la grabación que dio a conocer el comerciante -que se puede ver en la versión online de LA GACETA y que fue filmada el martes 6 de septiembre- se ve cómo un hombre se acerca hasta el mostrador de su local de la calle Laprida, saca un arma y la pone arriba del mostrador. Un minuto después, rodea la mesa y saca dinero de la caja registradora. Mientras todo eso sucede, una mujer cómplice toma prendas de ropa y escapa. El último en salir es el joven armado, no sin antes tomar unos cintos que estaban colgados.

El llanto del ladrón
“Corrí las pocas cuadras que me separaban del negocio de la Córdoba y en ese trayecto no vi ni un solo policía. Por eso, en medio del camino, agarré el teléfono y llamé al 911. Ellos mandaron a una agente que esperó que yo llegara para que entráramos juntos. Cuando ingresamos, el ladrón se escondió en uno de los probadores. Mi empleada nos contó que un segundo antes había sacado una pistola y se la había apoyado en el estómago a ella. ‘Dame la plata o te quemo’, le dijo”, relató Berardinelli.

El dueño del local, apenas llegó, le gritó a la pareja que ellos los habían asaltado seis días antes. La mujer acusada, a los gritos, le recriminó que hubiera llamado al 911. La respuesta del empresario fue tajante. Cerró la puerta del negocio y avisó que nadie iba a salir de allí hasta que el asaltante saliera del probador.

“El delincuente salió del vestidor llorando, diciendo que él no tenía nada que ver con ningún robo. Hasta eso ya habían llegado más policías y cuando lo requisaron, les encontraron la misma pistola que habían usado para robar en el otro local”, comentó indignado Berardinelli.

Pese a que estaban acorralados, el hombre y la mujer acusados intentaron evitar su aprehensión. Luego de algunos segundos de forcejeos, arañazos y empujones en el pequeño espacio del negocio -lo que provocó que se rompiera una de las vidrieras-, los policías y el dueño del lugar lograron reducirlos. “Cuando se los llevaron en el patrullero se iban c... de risa”, lamentó Berardinelli. Fuentes policiales confirmaron que los aprehendidos siguen tras las rejas, en la comisaría 1°.

Antecedente cercano
El 15 de julio LA GACETA informó sobre el robo a un local céntrico en el que un asaltante había ingresado a media mañana y había encerrado al empleado en el baño trasero. Con todo el tiempo del mundo tomó más de 70 prendas y escapó. El joven que atendía golpeó durante 15 minutos la puerta hasta que alguien lo escuchó. Todo ocurrió en uno de los negocios de Berardinelli, el de la calle Laprida.

“Esto no puede seguir pasando. Uno de los negocios está a dos cuadras de la Casa de Gobierno y el otro a cinco”, advirtió.

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