04 Septiembre 2016 Seguir en 
“El arresto domiciliario está muy mal controlado y la Justicia se lo está dando a cualquier persona”, explica la abogada Natalia García Salemi, que salió con los tapones de punta a la hora de opinar sobre este tema. “No se están cumpliendo los requisitos que exige la Ley”, asegura con tono firme en una charla con LA GACETA.
La profesional sostiene que el panorama es muy complicado. “Estamos viviendo tiempos complicados y es imposible que se destine un policía en cada casa para cuidar a estos procesados. Por eso, muchos de ellos siguen con el negocio o salen de sus casas sin ningún problema”, opina.
Su colega, José María Molina cuenta que normalmente personal de alguna fuerza se presenta a la vivienda para hacerle firmar una planilla. “Es un control de rutina que a veces se realiza en diferentes horarios. No hay un seguimiento, preguntan si están, los hacen firman y se van”, destacó.
Molina aclara que el caso es diferente con las personas que está cumpliendo una condena y que ya empieza a gozar de salidas transitorias del penal . “La reincidencia es baja en este tipo de delitos. Aclaro que esto no quiere decir que no haya personas que cuando salen de prisión siguen comercializando estupefacientes”, destaca.
“Considero que el arresto domiciliario es un derecho al que tienen las personas que son procesadas”, opina Roberto Flores. “Sí existen controles y las personas que accedieron a este beneficio tienen que cumplir con ciertas reglas de conductas que son bastante exigentes”, comenta.
“Entre otras cuestiones, la más importante, es que no pueden salir de los domicilios si es que no tienen un permiso judicial especial. También asistentes sociales visitan los domicilios donde están cumpliendo las medidas para determinar la forma de vida que llevan. Si no cumplen con algunas de estas condiciones, se les revoca la modalidad y deben volver a prisión. Esta falta también puede incidir en futuras salidas transitorias”, asegura.
La profesional sostiene que el panorama es muy complicado. “Estamos viviendo tiempos complicados y es imposible que se destine un policía en cada casa para cuidar a estos procesados. Por eso, muchos de ellos siguen con el negocio o salen de sus casas sin ningún problema”, opina.
Su colega, José María Molina cuenta que normalmente personal de alguna fuerza se presenta a la vivienda para hacerle firmar una planilla. “Es un control de rutina que a veces se realiza en diferentes horarios. No hay un seguimiento, preguntan si están, los hacen firman y se van”, destacó.
Molina aclara que el caso es diferente con las personas que está cumpliendo una condena y que ya empieza a gozar de salidas transitorias del penal . “La reincidencia es baja en este tipo de delitos. Aclaro que esto no quiere decir que no haya personas que cuando salen de prisión siguen comercializando estupefacientes”, destaca.
“Considero que el arresto domiciliario es un derecho al que tienen las personas que son procesadas”, opina Roberto Flores. “Sí existen controles y las personas que accedieron a este beneficio tienen que cumplir con ciertas reglas de conductas que son bastante exigentes”, comenta.
“Entre otras cuestiones, la más importante, es que no pueden salir de los domicilios si es que no tienen un permiso judicial especial. También asistentes sociales visitan los domicilios donde están cumpliendo las medidas para determinar la forma de vida que llevan. Si no cumplen con algunas de estas condiciones, se les revoca la modalidad y deben volver a prisión. Esta falta también puede incidir en futuras salidas transitorias”, asegura.







