Ocelotes, zorros y hurones se pasean por Loma Bola cuando nadie los ve

En el predio, que forma parte de la Red de Reservas Naturales Privadas, instalaron cámaras que captaron a los diferentes ejemplares.

24 May 2016

La mayoría de la gente relaciona al predio de Loma Bola con los vuelos de parapente. Es una plataforma natural de condiciones ideales para el despegue y, por eso, llegan -todos los meses- los pilotos más experimentados, inclusive, de otros países. Sin embargo, ese espacio verde va más allá de eso: con el asesoramiento de la Fundación Proyungas, y debido a sus excelentes condiciones de accesibilidad y al grado de conservación y alineamiento con las prácticas sustentables, el lugar fue invitado a formar parte de la Red de Reservas Naturales Privadas de Argentina.

La Red Argentina de Reservas Naturales Privadas es una iniciativa gestada en el marco del proyecto Fortalecimiento de la Conservación en Tierras Privadas en la Argentina, ejecutado por Fundación Vida Silvestre Argentina y financiado por el Fondo para las Américas, destinado a la conservación de la naturaleza en tierras privadas en la Argentina. En el marco de esa labor, se instalaron en el lugar “cámaras trampas” que pueden registrar toda la actividad de los animales en un sector determinado a través de fotos y videos que se disparan por medio de un sensor.

Diferentes especies

A pocos días de instalados, los dispositivos ya captaron numerosa actividad, que es muy difícil ver de manera natural, ya que son animales muy esquivos a la presencia del hombre. Entre ellos, podemos citar la presencia en la reserva de Zorros grises y de Monte, Hurón Mayor, Gato Montés, Ocelote, Pecari de Collar y aves como Pava de Monte y Urraca Común. Estos registros ponen de manifiesto la importancia de la conservación de estos espacios, donde muy cerca de un conglomerado urbano como el Gran San Miguel de Tucumán se puede acceder a la presencia en forma libre y natural de tan hermosas y diversas especies.

Con infrarrojos

Las cámaras trampas son dispositivos que integran una cámara fotográfica digital, sensores de movimiento, luz por infrarrojos, y otros recursos tecnológicos, todos ellos encaminados a poder fotografiar o filmar en video a animales cuando pasan por delante de la cámara.

Esta técnica, también llamada fototrampeo, está teniendo una enorme aceptación en todo el mundo para aplicaciones en la investigación, o por el interés de observar a los animales en plena naturaleza.

Están diseñadas para ser colocadas en plena naturaleza y quedar a la espera de que algún ser vivo pase por delante, momento en el que la cámara-trampa se activa y fotografía la escena. “No necesitan conectarse al suministro eléctrico”, explicó Sergio Buhjaza, manager en Loma Bola. “Esto permite dejar colocadas estas cámaras en plena selva, bosque y otros lugares remotos ya que pueden funcionar durante meses sin necesidad de reponer las baterías”, agregó.

El campo de detección de la cámara depende del sensor de movimiento infrarrojo pasivo P.I.R. (Pasive Infrared) que detecta cuerpos que desprendan calor y estén en movimiento. “Cualquier animal o persona que pase por esta zona activa la cámara y realiza una fotografía. También pueden programarse para filmar un pequeño video de entre 5 y 60 segundos, según los diferentes modelos”, detalló.

Una de las grandes ventajas de estas cámaras es que durante la noche siguen activas y pueden iluminar mediante un flash de luz infrarroja que genera imágenes en blanco y negro (fotos y video), pero de gran nitidez. Algunos modelos pueden incorporar sonidos en los videos, con lo que se obtienen escenas de gran realismo e interés científico y naturalístico. Las imágenes son almacenadas en tarjetas de memoria SD, que pueden leerse fácilmente en computadoras personales. El pequeño tamaño de estas cámaras de fototrampeo hace que pasen inadvertidas y que se conviertan en un incansable vigilante durante las 24 horas.

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