Un nene de siete años recibió un balazo cuando jugaba con amigos
Según los testigos, el enfrentamiento se dio entre dos hombres: un tal “Juancho” y un tal “Cuti”. Se cree que la enemistad entre ambos viene desde hace varios años. El niño quedó en medio de un tiroteo entre dos personas en la cuadra de su casa; se encuentra “delicado pero estable”.
16 Mayo 2016 Seguir en 

Exequiel, un nene de siete años, estaba andando en bicicleta con su hermano y con otros amigos de la misma edad que viven en pasaje Lautaro al 2.400. Cuando escuchó los tiros, corrió hasta su casa. Una vez allí, le dijo a su papá que le dolía el costado derecho del torso, abajo de las costillas. Cuando su padre lo revisó, vio la sangre brotando y supo que le habían pegado un balazo a su pequeño hijo. Inmediatamente Exequiel fue llevado al Hospital de Niños, donde lo recibieron en la guardia y lo trasladaron directamente hasta el quirófano. Luego de algunas horas, el cirujano le dijo a la familia que todo había salido bien, pero que su estado seguía siendo delicado y que debía continuar bajo los cuidados intensivos de los profesionales del lugar, porque no habían podido sacar el proyectil del cuerpo del niño.
La inocencia
Pese a haber sufrido una agresión con un arma de fuego, un susto grande y un inmenso dolor, el pequeño se recupera con alegría según su abuela, Matilde Montero. “Recién me estuvo charlando”, contó la mujer a LA GACETA.
Montero vivió la angustiante situación a través del relato de sus familiares. Si bien vive en la casa a la que entró el pequeño a resguardarse de las balas, en ese momento se encontraba trabajando.
“Fue cosa de un instante. Él tiene muchos amiguitos y suele salir en bici con su hermanito. Cuando vio lo que estaba pasando, se volvió a su casa y no se dio cuenta que había recibido un tiro hasta que le dijo a su papá que algo le dolía”, comentó Montero.
Sin embargo, con el amor que caracteriza a los abuelos hacia sus nietos, la mujer señaló -entre aliviada y orgullosa- que Exequiel, pese a que aún se encuentra delicado, “se recupera bien, está estable. “Es un chico muy fuerte”, afirmó.
Una hermana del niño herido, también menor de edad, contó que ella sí estaba en la casa a la hora de la balacera y que sólo escuchó gritos porque se estaba bañando. Luego, hubo que salir corriendo y con miedo por la herida de Exequiel.
Barrio peligroso
Montero explicó que estas situaciones -los enfrentamientos a balazos en su cuadra- no suelen ocurrir. Sin embargo dijo que la zona donde viven, Barrio Ejército Argentino, está peligrosa, como todos lados. “Lógicamente hay que cuidarse”, sostuvo. El caso está siendo investigado por la fiscalía de turno, por el personal de la División Homicidios de la Dirección General de Investigaciones y por los policías de la Comisaría 8°, que tiene a su cargo esta zona, ubicada en el límite suroeste de la capital tucumana. Según lo que pudieron saber los investigadores a través de algunos testigos, el enfrentamiento ocurrió minutos antes de las 18 y tuvo como protagonistas a dos personas del barrio, de quienes sólo se conocieron sus apodos: “Cuti y Juancho”. Otro de los datos que pudieron recoger es que estos dos hombres, que viven en la cuadra en que se tirotearon, están enemistados desde hace mucho tiempo.
La inocencia
Pese a haber sufrido una agresión con un arma de fuego, un susto grande y un inmenso dolor, el pequeño se recupera con alegría según su abuela, Matilde Montero. “Recién me estuvo charlando”, contó la mujer a LA GACETA.
Montero vivió la angustiante situación a través del relato de sus familiares. Si bien vive en la casa a la que entró el pequeño a resguardarse de las balas, en ese momento se encontraba trabajando.
“Fue cosa de un instante. Él tiene muchos amiguitos y suele salir en bici con su hermanito. Cuando vio lo que estaba pasando, se volvió a su casa y no se dio cuenta que había recibido un tiro hasta que le dijo a su papá que algo le dolía”, comentó Montero.
Sin embargo, con el amor que caracteriza a los abuelos hacia sus nietos, la mujer señaló -entre aliviada y orgullosa- que Exequiel, pese a que aún se encuentra delicado, “se recupera bien, está estable. “Es un chico muy fuerte”, afirmó.
Una hermana del niño herido, también menor de edad, contó que ella sí estaba en la casa a la hora de la balacera y que sólo escuchó gritos porque se estaba bañando. Luego, hubo que salir corriendo y con miedo por la herida de Exequiel.
Barrio peligroso
Montero explicó que estas situaciones -los enfrentamientos a balazos en su cuadra- no suelen ocurrir. Sin embargo dijo que la zona donde viven, Barrio Ejército Argentino, está peligrosa, como todos lados. “Lógicamente hay que cuidarse”, sostuvo. El caso está siendo investigado por la fiscalía de turno, por el personal de la División Homicidios de la Dirección General de Investigaciones y por los policías de la Comisaría 8°, que tiene a su cargo esta zona, ubicada en el límite suroeste de la capital tucumana. Según lo que pudieron saber los investigadores a través de algunos testigos, el enfrentamiento ocurrió minutos antes de las 18 y tuvo como protagonistas a dos personas del barrio, de quienes sólo se conocieron sus apodos: “Cuti y Juancho”. Otro de los datos que pudieron recoger es que estos dos hombres, que viven en la cuadra en que se tirotearon, están enemistados desde hace mucho tiempo.
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