Ya no se puede creer ni en el currículum vitae

El "error de tipeo" que convirtió a Daniel Reposo en "disertante" junto al titular de la ONU, en lugar de "participante" de la conferencia", pone sobre el tapete una situación que para muchos argentinas no es ajena: falsear datos cuando se presentan los antecedentes para buscar trabajo. El fenómeno es tan recurrente que para una especialista ya se trata de un problema social

27 May 2012
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Daniel Reposo no se instaló en la opinión pública por ser el candidato de la Casa Rosada para encabezar la Procuración General de la Nación, luego de la renuncia de Esteban Righi, denunciado por presunto tráfico de influencias en favor de su estudio jurídico por parte del vicepresidente de la Nación, Amado Boudou, en el marco del "caso Ciccone".

Reposo, jefe de la Sindicatura General de la Nación, se hizo masivamente conocido porque su currículum vitae presentaba un dato que no era cierto. Se descubrió que era falsa una disertación que el funcionario consignaba haber dado el año pasado con el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon. Luego de que personal del organismo internacional desmintiera el dato, Reposo aclaró que había sido "participante" y no "disertante", y sostuvo que se había tratado de un simple "error de tipeo" que ya había enmendado. Esa frase, "error de tipeo", ya forma parte del refranero urbano para justificar cualquier falsedad doméstica en la cotianidad argentina.

Ahora bien, lo que permanece debajo de este caso consiste en que alcanzó ribetes de escándalo mediático porque su protagonista es una figura pública que aspira a un cargo de gravitante relevancia institucional, hasta el punto de que cuenta con jerarquía constitucional. Pero en ningún caso cobró notoriedad porque mentir en un currículum vitae (inventando referencias, falseando datos o exagerando antecendes) sea una situación desconocida para los argentinos. Para muchos, de hecho, ni siquiera es una cuestión ajena.

¿Cuál es cual?
"Los currículum vitae son falseados mucho más que antes. Y esa conducta disvaliosa no reconoce sexos ni edades. Y eso determina que nos encontramos, en realidad, ante un problema social", asevera la experta argentina Ana María Gueli de Enríquez.

En diálogo con LA GACETA, la consultora en Recursos Humanos y asesora en Inserción Laboral puntualiza que la situación ha alcanzado una dimensión tal que su consultora ha decidido variar ciertos procedimientos. "Los currículum llegan, mayormente, por vía digital. Cuando escogemos los de aquellas personas a las que vamos a entrevistar, les pedimos el currículum en papel. Así que los empezamos a comparar con los que mandaron por e-mail y ahi empezamos a notar si hay diferencias", detalló. "Por ejemplo, los que habían trabajado en cinco empresas entre 2000 y 2012, de pronto consignan que sólo trabajaron en tres. Y el que consignaba que entre 2000 y 2005 había trabajado en una firma, ahora da cuenta de que sólo se desempeñó allí hasta 2002", ilustra.

El problema ante estas diferencias, advierte Gueli de Enríquez, es que el entrevistador no sabe cuál es el currículum verdadero y cuál es el falso. La especialista destaca que la respuesta, tan común como desconcertante, que da el entrevistado cuando se le marcan los contrastes entre entre los datos que él envió, consiste en que a una de las dos "hojas de vida" no la tenía actualizada. "Pero uno actualiza con los datos del último trabajo, no de los anteriores", precisa, con lógica de hierro.

No al prejuicio
"¿Qué situaciones son recurrentes? Gente que está un año sin trabajar porque no buscó empleo, gozó de un plan social, piensa que no le conviene tener espacios en blanco en sus antecedentes laborales, y entonces le suma años a los empleos anteriores. También están los que tienen un amigo que es dueño de un negocio, y le piden poner esa firma en sus antecedentes, y a ese amigo como referencia. En consecuencia, no nos dan cartas de referencia sino un número de teléfono celular que puede ser de cualquiera. Entonces, la referencia y la experiencia consignadas están falseadas".

En ese sentido, la consultora previene sobre los prejuicios. "Si uno no ha tenido trabajo durante un año, pero porque lo ha aprovechado de manera productiva, eso no es un problema. Si un entrevistado me dice que usó ese tiempo para terminar sus estudios y que vivió con lo que ahorró de su trabajo anterior, no hay nada negativo en ese antecedente. Distinto es el caso de quien ha vivido de mantenido y no se ocupó en buscar empleo", diferencia.

Cuestión de personalidad
Gueli de Enríquez también da cuenta de que no todos falsean su currículum, sino sólo determinados tipos de personalidades. En un esfuerzo por trazar un perfil, comenta que, por ejemplo, lo hacen más quienes se desempeñan como vendedores: "acostumbrados a falsear un poco la realidad para vender un producto, hacen lo propio para venderse ellos". "Para nosotros, como profesionales, es un problema preocupante. Porque si el entrevistador se da cuenta de que la persona a la que entrevista no es real, teniendo en cuenta que su currículum no es verdadero, entonces no puede continuar con la entrevista", advierte.

Para la asesora en Inserción Laboral, el currículum vitae está y seguirá estando vigente. "En todo caso, hay variantes en su formato y en su soporte, a partir del impacto de las redes sociales. El de Linkedin ya tiene un esquema predeterminado, distinto del que estamos acostumbrados en su organización. Pero si se envía un currículum por Facebook, por Twitter o por correo electrónico, en definitiva se está adjuntando un currículum elaborado en un programa editor de textos. O sea, el currículum goza de buena salud".

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