07 Julio 2011 Seguir en 

El básquet y el ambiente bancario, según cuenta Chalfún, ofrecen personajes como para hacer un par de historietas. Muchos de ellos se destacan por su originalidad aunque dos en particular, les robaron la identidad a una dupla que hace de las suyas en Ciudad Gótica.
"Tengo dos clientes que van muchísimo al banco. Yo les digo Batman y Robin. Siempre están juntos. Uno es un gordito colorado y el otro bien morochito. Son increíbles", relata el alero mientras devela que su pequeña tardanza a la cita con LA GACETA fue obra y gracia del dúo dinámico.
"Cuando el año pasado se enteraron de que jugaba al básquet, fueron al segundo partido de la final que estábamos disputando con Talleres contra Tucumán BB. Estábamos ganando, cuando escucho un par de voces que me gritaban: '¿a dónde vamos a festejar? ¿a dónde vamos a festejar?'. Los reconocí al toque", detalla. "Por supuesto que perdimos ese juego aunque después salimos campeones. ¡Igual no van más esos dos!", aclara. Pero no son los únicos que saben de su otra profesión. Su jefe, con buena onda, detecta su cansancio si es que tuvo acción la noche anterior: "Vos jugaste anoche. Estás machacado", le dice. Su paso por Juventud Unida de Tafí también es recordado por su relación con sus clientes. "Me tocó tener que darle préstamos a varios rivales que tenía que enfrentar. A técnicos, dirigentes y muchos más. Una vez, en pleno partido, uno me dijo: 'acordate que mañana paso a buscar la tarjeta ¿no?'", recuerda con gracia. El riesgo de tener una doble pasión.
"Tengo dos clientes que van muchísimo al banco. Yo les digo Batman y Robin. Siempre están juntos. Uno es un gordito colorado y el otro bien morochito. Son increíbles", relata el alero mientras devela que su pequeña tardanza a la cita con LA GACETA fue obra y gracia del dúo dinámico.
"Cuando el año pasado se enteraron de que jugaba al básquet, fueron al segundo partido de la final que estábamos disputando con Talleres contra Tucumán BB. Estábamos ganando, cuando escucho un par de voces que me gritaban: '¿a dónde vamos a festejar? ¿a dónde vamos a festejar?'. Los reconocí al toque", detalla. "Por supuesto que perdimos ese juego aunque después salimos campeones. ¡Igual no van más esos dos!", aclara. Pero no son los únicos que saben de su otra profesión. Su jefe, con buena onda, detecta su cansancio si es que tuvo acción la noche anterior: "Vos jugaste anoche. Estás machacado", le dice. Su paso por Juventud Unida de Tafí también es recordado por su relación con sus clientes. "Me tocó tener que darle préstamos a varios rivales que tenía que enfrentar. A técnicos, dirigentes y muchos más. Una vez, en pleno partido, uno me dijo: 'acordate que mañana paso a buscar la tarjeta ¿no?'", recuerda con gracia. El riesgo de tener una doble pasión.
NOTICIAS RELACIONADAS



