04 Junio 2011 Seguir en 

El macho alfa.- La condición de varón hoy aparece menos apuntalada sobre el ejercicio de la dominación y poder hacia el sexo femenino, dicen los expertos. Ya no es necesaria la virilidad demostrada en la baja expresión de los afectos en general. El estereotipo de varón tradicional, el conocido como "macho alfa", es fuertemente cuestionado. Aquel que minimiza el papel de la mujer en el medio, el que se siente el más superior de la especie y es arrogante ya no es bien visto socialmente.
Pasado y presente.- Según el viejo paradigma, "el hombre cuida a su allegados, protege, provee... no se cuida a sí mismo y si lo hace es mínimamente". Este enfoque está siendo replanteado, en especial entre los más jóvenes. Consideran importante el cuidado de su apariencia. El hombre que se cuida no pone en riesgo su virilidad. Según los sexólogos no significa que el hombre se "feminiza", todo lo contrario: ejerce un modo masculino de cuidarse. A la mujer actual tampoco le gusta el hombre desaliñado, aseguran.
Carga pesada.- Ignacio Celis tiene 65 años. Recuerda que en su juventud tuvo que pasar por el servicio militar. "La sociedad nos impuso un personaje cultural pesado e insoportable. Aparte de la colimba, los hombres estábamos obligados a ser proveedores de todo en casa y a trabajar todo el día. Directamente me perdí el poder disfrutar de ver a mis hijos crecer. Creo que eso está cambiando y es muy bueno que los jóvenes de hoy no tengan que llevar esa carga tan pesada", ilustra este abuelo.
La hombría.- "Persiste esa idea más bien rudimentaria de creer que ser macho es agarrarse a las piñas, dedicarse al trabajo y tener unas cuantas minitas. Eso está cambiando y se ve en los padres jóvenes. Creo que un macho hoy es un tipo que puede llorar, que puede acariciar a sus hijos, escuchar a su mujer, hacer las compras. Un tipo que puede ser débil, que se permite la debilidad? ahí está la hombría. Sin embargo, quienes lo hacen difícilmente lo reconozcan", sostuvo Manuel Zamorano, mientras empujaba el carrito en el súper. "Mi esposa y yo trabajamos; no queda otra que repartirnos las tareas", aclara este joven comerciante de 32 años, padre de dos nenas.
"Me gusta verme bien".- "Darse un beso al saludar a un hombre era lo peor de lo peor. Mi papá no lo soporta. Aparte no tolera que no tenga muchas mujeres. Y yo quiero a una sola que es mi novia desde hace tres años", cuenta Santiago Moris, de 22 años. El estudiante de ingeniería en sistemas no se hace problemas a la hora de reconocer que le encanta cuidar su aspecto: va al gimnasio, mantiene una dieta y alguna vez se hizo una limpieza de cutis. "Me gusta verme bien y mi novia está feliz. Creo que a las mujeres de ahora ya no les interesa ese macho cabrío todo descuidado", explica, y luego lanza una carcajada.
Pasado y presente.- Según el viejo paradigma, "el hombre cuida a su allegados, protege, provee... no se cuida a sí mismo y si lo hace es mínimamente". Este enfoque está siendo replanteado, en especial entre los más jóvenes. Consideran importante el cuidado de su apariencia. El hombre que se cuida no pone en riesgo su virilidad. Según los sexólogos no significa que el hombre se "feminiza", todo lo contrario: ejerce un modo masculino de cuidarse. A la mujer actual tampoco le gusta el hombre desaliñado, aseguran.
Carga pesada.- Ignacio Celis tiene 65 años. Recuerda que en su juventud tuvo que pasar por el servicio militar. "La sociedad nos impuso un personaje cultural pesado e insoportable. Aparte de la colimba, los hombres estábamos obligados a ser proveedores de todo en casa y a trabajar todo el día. Directamente me perdí el poder disfrutar de ver a mis hijos crecer. Creo que eso está cambiando y es muy bueno que los jóvenes de hoy no tengan que llevar esa carga tan pesada", ilustra este abuelo.
La hombría.- "Persiste esa idea más bien rudimentaria de creer que ser macho es agarrarse a las piñas, dedicarse al trabajo y tener unas cuantas minitas. Eso está cambiando y se ve en los padres jóvenes. Creo que un macho hoy es un tipo que puede llorar, que puede acariciar a sus hijos, escuchar a su mujer, hacer las compras. Un tipo que puede ser débil, que se permite la debilidad? ahí está la hombría. Sin embargo, quienes lo hacen difícilmente lo reconozcan", sostuvo Manuel Zamorano, mientras empujaba el carrito en el súper. "Mi esposa y yo trabajamos; no queda otra que repartirnos las tareas", aclara este joven comerciante de 32 años, padre de dos nenas.
"Me gusta verme bien".- "Darse un beso al saludar a un hombre era lo peor de lo peor. Mi papá no lo soporta. Aparte no tolera que no tenga muchas mujeres. Y yo quiero a una sola que es mi novia desde hace tres años", cuenta Santiago Moris, de 22 años. El estudiante de ingeniería en sistemas no se hace problemas a la hora de reconocer que le encanta cuidar su aspecto: va al gimnasio, mantiene una dieta y alguna vez se hizo una limpieza de cutis. "Me gusta verme bien y mi novia está feliz. Creo que a las mujeres de ahora ya no les interesa ese macho cabrío todo descuidado", explica, y luego lanza una carcajada.







