Las viejas pautas y el avance de la mujer los dejan desubicados

Una situación difícil, según un psicoanalista.

04 Junio 2011
Los roles del varón y la mujer dejan de ser opuestos. Las prioridades tienden a correr su foco y el panorama se vuelve complejo, diverso y plural: ya no existe un patrón único a seguir. "Estamos desubicados". Así resume a los hombres de hoy el psicoanalista José Azar.

"Lo que nos ocurre a los hombres es que nos encontramos en un momento muy difícil; no nos podemos adecuar al avance de la mujer en todos los ámbitos. Ese posicionamiento nos desestructura. Estamos en un punto intermedio en el cual no sabemos si seguir o no respondiendo a las pautas habituales que establecían que ser macho era igual a ser el fuerte, a ser el proveedor de la casa, por ejemplo", detalla.

Según el experto, la sociedad actual exige al hombre una reubicación. Sin embargo, aún conviven viejos patrones con otros nuevos que ni siquiera están bien definidos.

"No es como antes que había una serie de características a las cuales adecuarse. Un buen ejemplo tiene que ver con la conquista: antes estaba claro qué hacía el hombre. Se trataba de una conquista más encubierta, en la cual la mujer daba señales que el varón debía intentar descifrar. Ahora son actos y palabras más directas; la mujer va perdiendo miedo y es muy activa en la conquista, lo cual descoloca la idea habitual del hombre como cazador de su presa", ejemplifica.

Dominado

Azar considera que el hombre de hoy está en una situación muy complicada porque siente la presión de las viejas reglas de masculinidad; su inconsciente está dominado por estas.

"Al mismo tiempo está viendo caer muchas pautas. A pesar de esto, sigue sin reaccionar en determinadas cuestiones. La situación casi caricaturesca del macho recio, el que no cuida su aspecto físico, sí está desapareciendo", reconoce el especialista.

Azar especifica que los hombres se animan a muchas más cosas que antes eran mal vistas en el ámbito masculino. "En este período de transición todos estamos buscando nuevos lugares. La mujer, aunque ganó mucho espacio, todavía no se encuentra porque ve que también perdió, ya que se sobrecargó. El tema es que ya no hay vuelta atrás", concluye.

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