La vigencia de un eterno precursor

Por Gustavo Martinelli 15 Abril 2011
"Borges es una especie de héroe". De esta manera definió Silvina Ocampo, mujer de Adolfo Bioy Casares y hermana de la mítica Victoria Ocampo, a Jorge Luis Borges. Hoy, esa afirmación sigue siendo tan exacta como verídica. Sobre todo porque la próxima semana, a 25 años de la muerte del escritor (la fecha se cumple el 14 de junio), la Feria del Libro realizará un homenaje con la firme intención de ratificar su vigencia. No tanto por su enorme obra (el destacado crítico Harold Bloom lo ubica como uno de los pilares de la literatura universal, al lado de William Shakespeare), sino por su capacidad para adelantarse a los tiempos que corren. Sin embargo, no son pocos los que desdeñan sus cuentos y poemas por considerarlos demasiado complejos o poco divertidos. Claro, Borges no es un escritor muy promocionado en los colegios tucumanos y, por consiguiente, no suele ser abordado espontáneamente por los jóvenes. 

Pero, en verdad, el autor de "El jardín de senderos que se bifurcan" esconde en su prosa muchos más misterios y secretos que el mismo Dan Brown, autor de "El código Da Vinci" y "El símbolo perdido". Si se leen sus trabajos libremente y sin prejuicios (como el mismo Borges aconseja leer cualquier libro), su prosa brilla de una manera fenomenal. De hecho, no son pocos los críticos que descubrieron en "El Aleph" una definición de internet; específicamente, en la descripción que el personaje Carlos Argentino Viterbo hace de ese sitio que da nombre al relato: "el lugar donde están, sin confundirse, todos los lugares del orbe". Ese libro imaginado por Borges provocaba una extraña adicción en el protagonista del cuento: "me quedaban algunos amigos; dejé de verlos. Prisionero del libro, casi no me asomaba a la calle..."

Lo mismo sucede hoy con los fanáticos de Facebook o Tweeter. Además, el actual furor por el llamado "thriller religioso" ya había sido abordado por Borges en los años 40. En su cuento "Tres versiones de Judas" el escritor plantea la posibilidad de que el apóstol más odiado de la cristiandad no fuese en realidad un traidor sino uno de los elegidos por el mismo Jesús para cumplir su misión salvadora. Esta teoría no es muy diferente de la que difunde la National Geographic por medio de su documental "El evangelio perdido de Judas". Sin embargo, el aporte esencial de Borges está en su capacidad de hacer que el lector se conecte con otros grandes escritores. Tanto es así, que la comunidad científica lo menciona como precursor de la literatura hipertextual. Así, leer un cuento de Borges suele ser una puerta de entrada hacia otros universos: el de Chesterton (extraño y paradojal), el de Joyce (caótico y controversial), o el de Stevenson (fantástico y conjetural).

Va siendo tiempo entonces de que, tanto los alumnos como los docentes tucumanos, redescubran esa magia borgeana que poco a poco va desapareciendo de los planes de estudio. Es una asignatura que está pendiente.

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