12 Diciembre 2010 Seguir en 
La combinación de un incremento en los precios internacionales de la soja y una buena cosecha, claramente resulta beneficioso para la economía argentina y para el sector público en especial. La cotización de la soja resulta el precio más relevante para la cosecha argentina. Aún registrando bajas en la segunda quincena, noviembre registró un precio FOB promedio de U$S 494,5 por tonelada (incremento interanual de 13%). Ese valor representó un incremento del 24% respecto del promedio de 2010 y de 8% respecto al promedio anual de 2008, dice un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf). Y ese escenario hace prever que 2011 también será un año bueno para la diosa soja. "Si La Niña (fenómeno climático) no se porta mal, la soja volverá a ser clave para la economía argentina", dice a LA GACETA el director del Iaraf, Nadin Argañaraz.
En cierta medida, la evolución de los precios de los commodities está directamente relacionado con lo que le pueda deparar la crisis a la economía mundial. "Creo que vamos a seguir viendo un escenario de permanente volatilidad, en el que Estados Unidos, Europa y Asia juegan su partido, y donde no siempre se coordinan bien las políticas económicas", afirma el economista cordobés. En ese aspecto, resalta que Estados Unidos sufre con más fuerza los bruscos cambios que experimentó la economía global. "No puede arrancar económicamente, pese a su política monetaria blanda", indica. A su vez, observa que otros elementos de riesgos son los crecientes déficit fiscales y la deuda pública de algunos países europeos (por ejemplo, Portugal, Irlanda, Grecia y España) que pueden generar un fenómeno de contagio hacia naciones más solventes del bloque comunitario. "Esto, en alguna medida, puede significar una luz de alerta para las vinculaciones comerciales", acota.
Argañaraz expresa que en ese contexto de alta volatilidad en la economía mundial, la Argentina encuentra un paraguas protector en los commodities, que le permiten vislumbran un constante e importante ingreso de divisas. "La economía puede llegar a crecer en torno de un 6%, de no mediar ninguna complicación imprevista, tanto de origen económico como político", advierte el experto consultado por nuestro diario.
Otro elemento a tener en cuenta para 2011 es la puja distributiva. "En la medida que la tasa de inflación actual persista, será mayor la puja", sintetiza. Por esa razón, Argañaraz considera clave que se promueva el acuerdo tripartito entre el Gobierno, los empresarios y los sindicatos, en el que el Ejecutivo asuma el compromiso de contener sus políticas fiscales y monetarias. Eso, a su criterio, contribuirá a bajar las expectativas inflacionarias en los próximos 12 meses.
El gasto público, a su vez, seguirá creciendo en torno de un 30%, dada la tasa de inflación y de actividad que se avecina, dice Argañaraz. "Tendrá un crecimiento de recursos que permitirá esta conducta. Y creo que esa tendencia se acelerará más, pensando en la necesidad que tiene el Gobierno de inaugurar obras públicas en un año electoral como el que se viene", sostiene. Pese a ese comportamiento, el economista no cree que haya un disloque fiscal.
En cierta medida, la evolución de los precios de los commodities está directamente relacionado con lo que le pueda deparar la crisis a la economía mundial. "Creo que vamos a seguir viendo un escenario de permanente volatilidad, en el que Estados Unidos, Europa y Asia juegan su partido, y donde no siempre se coordinan bien las políticas económicas", afirma el economista cordobés. En ese aspecto, resalta que Estados Unidos sufre con más fuerza los bruscos cambios que experimentó la economía global. "No puede arrancar económicamente, pese a su política monetaria blanda", indica. A su vez, observa que otros elementos de riesgos son los crecientes déficit fiscales y la deuda pública de algunos países europeos (por ejemplo, Portugal, Irlanda, Grecia y España) que pueden generar un fenómeno de contagio hacia naciones más solventes del bloque comunitario. "Esto, en alguna medida, puede significar una luz de alerta para las vinculaciones comerciales", acota.
Argañaraz expresa que en ese contexto de alta volatilidad en la economía mundial, la Argentina encuentra un paraguas protector en los commodities, que le permiten vislumbran un constante e importante ingreso de divisas. "La economía puede llegar a crecer en torno de un 6%, de no mediar ninguna complicación imprevista, tanto de origen económico como político", advierte el experto consultado por nuestro diario.
Otro elemento a tener en cuenta para 2011 es la puja distributiva. "En la medida que la tasa de inflación actual persista, será mayor la puja", sintetiza. Por esa razón, Argañaraz considera clave que se promueva el acuerdo tripartito entre el Gobierno, los empresarios y los sindicatos, en el que el Ejecutivo asuma el compromiso de contener sus políticas fiscales y monetarias. Eso, a su criterio, contribuirá a bajar las expectativas inflacionarias en los próximos 12 meses.
El gasto público, a su vez, seguirá creciendo en torno de un 30%, dada la tasa de inflación y de actividad que se avecina, dice Argañaraz. "Tendrá un crecimiento de recursos que permitirá esta conducta. Y creo que esa tendencia se acelerará más, pensando en la necesidad que tiene el Gobierno de inaugurar obras públicas en un año electoral como el que se viene", sostiene. Pese a ese comportamiento, el economista no cree que haya un disloque fiscal.










