Con estabilidad de empleo, los argentinos gastaron más

Los asalariados privados fueron los que más alentaron el consumo en lo que va del año. Los incrementos salariales calentaron las ventas de bienes durables, según SEL Consultores. Poca capacidad de ahorro.

FIEBRE DEL CONSUMO. Antes de la festividad del Día del Niño, los tucumanos invadieron las peatonales. LA GACETA / FRANCO VERA
FIEBRE DEL CONSUMO. Antes de la festividad del Día del Niño, los tucumanos invadieron las peatonales. LA GACETA / FRANCO VERA
27 Agosto 2010
No fue la combinación entre la inflación -que induce a la gente a desprenderse de los pesos-, una baja expectativa de devaluación -que incentiva la dolarización- y una tasa de interés real negativa en pesos -que resiente el ahorro en el sistema financiero. Tampoco lo fue, de manera gravitante, el aumento del gasto social (asignación universal por hijo o el plan Argentina Trabaja) en desmedro de la obra pública. Lo que causó el boom del consumo fue la percepción de estabilidad en el empleo y la disponibilidad de créditos en cuotas fijas en un contexto de inflación elevada. Tal es el análisis que efectuó la Sociedad de Estudios Laborales (SEL Consultores) acerca de la identificación sobre quiénes impulsan el consumo en el país.

"Por cada $ 100 que se reciben, en promedio, en la totalidad de los hogares, $ 33 provienen de asalariados que trabajan en blanco en el sector privado (ver infograma)", dijo ayer a LA GACETA el director de SEL, Ernesto Kritz. "La gente ha perdido ese miedo a perder el trabajo cuando se vislumbró la recesión económica y salió a gastar con la ayuda, en muchos casos, de las tarjetas", acotó.

La explicación sobre ese incremento exponencial del consumo hay que buscarla desde el punto de vista de los salarios de convenio, afirmó Kritz. Aunque todavía persiste una alta informalidad, los asalariados privados registrados -la mayoría de los cuales están bajo convenio- constituyen un tercio del empleo total (un aumento de 7 puntos respecto de 2003); hay que agregarle a ellos los asalariados públicos, que también negocian sus salarios, con lo que se suma la mitad del empleo. Más importante quizás, los asalariados registrados (privados y públicos) concentran cerca de dos tercios de los ingresos laborales y algo más de la mitad del ingreso total de los hogares. "Un incremento real de esta masa tiene un efecto sobre el consumo privado varias veces mayor que el de otras fuentes, como las transferencias públicas", indica SEL Consultores.

Un crecimiento de la masa salarial real de los asalariados registrados cercano a 9%, significa una suba de más de 4% en el total de ingresos reales de los hogares. Favorecido por la percepción de estabilidad en el empleo, y la disponibilidad de crédito en cuotas fijas en un contexto de alta inflación, es del todo probable que la mayor parte de este aumento de ingresos familiares se dirija al consumo de bienes durables, acota el informe. Lo negativo de esta situación, agrega, es la escasa capacidad de ahorro familiar.

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